
Mamitu Gashe, quien actualmente tiene 72 años, pasó de vivir en una pobre aldea africana a trabajar en uno de los más renombrados hospitales de la capital, Addis Ababa.
Ahí llegó después de complicaciones con un embarazo, a sus cortos 16 años. Después de perder su bebé, fue tratada por una fístula obstétrica, un padecimiento común en países dondelas mujeres embarazadas tienen escaso acceso a cuidados de salud.
Sin saber leer ni escribir, los dueños del hospital la tomaron bajo su tutela, la enseñaron a curar a otros pacientes que sufrían de la misma condición y la entrenaron para desarrollar complejas cirugías.





























































