El Poder de la Mente y el Amor pueden sanar

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“Moviendo Barreras: Puedo mejorar”

El efecto que tiene el pensamiento o la creencia de que se puede mejorar ha sido estudiado por gran cantidad de expertos del campo de la salud, entre ellos, dentro de la Medicina y la Psicología. Lo que muchos llaman “la mentalidad del desarrollo”, del todavía, de ver ciertos contextos como “retos de la vida”. Esta actitud flexible y anti-catastrofista puede ayudar a sacar lo mejor de nosot@s mism@s en lugar de quedarnos enredados en nuestras propias trampas mentales.

Para demostrarlo, Carol Dweck –Psicóloga e Investigadora- junto a un grupo de científicos, midieron la actividad eléctrica del cerebro de unos estudiantes ante una situación en la que fallaban. Les pusieron una prueba que suponía un desafío para su inteligencia, es decir: los retaba. Lo que ocurrió es que no se observó ningún tipo de activación en los estudiantes donde hubo pensamientos del tipo “he fracasado”, sin embargo en el grupo cuya mentalidad fue “todavía se puede mejorar, hay tiempo” sí hubo activación. Estos estudiantes se pusieron manos a la obra tras la frustración del error comentito, en lugar de autocompadecerse o victimizarse, fortaleciendo su capacidad de actuación y compromiso con ellos mismos. Elogiar tu propio esfuerzo sin atender a los resultados o lo que se espera de ti, sabiendo que si te equivocas sigue habiendo más intentos te abre un camino hacia el futuro.

Además, no solo son los pensamientos, también las emociones, las sensaciones y la actitud que tengamos frente a ciertas situaciones parece influir en procesos de mejora y curación. Ejemplo de esto es el caso de Brice Royer, un hombre que fue diagnosticado de un tipo de cáncer de estómago poco común, del que se sabía bien poco. Tras la noticia, éste se dedicó a invertir “el poco tiempo que le quedaba” a repartir caridad y amor, a ser mejor persona con actos de amabilidad durante un año sin esperar nada a cambio, solo por el mero placer de hacerlo. Al cabo del tiempo y tras una resonancia, se vio que el tumor había reducido su tamaño y que ni si quiera era maligno. La bondad puede mover barreras tan gruesas como lo es un cáncer terminal.

¿No merece la pena? Parece que la forma en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás, la actitud de DAR, de repartir lo que se tiene, es una buena medicina para mejorar en cualquier ámbito de la VIDA, ¿No creéis?

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