
A sus siete años, Benjamín vive con una parálisis del lado derecho de su cuerpo provocada por un tumor en la cabeza que le detectaron el pasado año. A los problemas de la enfermedad, el menor y su madre se enfrentan a otro: viven en un cuarto piso sin ascensor que les hace imposible bajar a la calle sin ayuda.”No podemos salir a la calle, ni bajar ni subir. Depende todo el tiempo de mí y yo no puedo ni bajarlo ni subirlo”, se lamenta.
Desde hace dos semanas, esta madre separada y con otra hija de 12 años cuenta con la ayuda de los Bomberos de Marbella, que cada mañana acuden a su casa para bajar a Benjamín en brazos los cuatro pisos y que pueda ir al colegio en su silla de ruedas. Agradecida y a la vez consciente de que no podrá contar con ellos indefinidamente, Natalia puede al menos llevar cada día a su hijo a la escuela.
Por las tardes, para que Benjamín pueda salir al parque, son dos jóvenes que entrenan en el gimnasio del barrio los que bajan al menor en su silla de ruedas. “En esta situación hay que ayudar”, señalan. “Preferimos bajarlo en la silla aunque pese un poco más”, explican. De esta forma, gracias a su solidaridad, Benjamín puede seguir disfrutando de la calle y cuenta con la compañía de sus nuevos amigos.





























































