‘Gimnasio low-cost’, ‘Deporte barato’, ‘Clases virtuales’, ‘Ejercicio desde casa’, ‘Rutinas online’ y otras aberraciones para la salud

La ciencia lleva años validando una idea de sentido común: el ejercicio requiere supervisión para maximizar la eficacia y minimizar los riesgos.

Corredor.
Corredor.

CBN. Imagina que vas por la calle y encuentras un cartel gigante:
¡CENTRO MÉDICO LOW-COST! Tu primera operación por ….

¿Crees que alguien contrataría eso? Por supuesto que no, cuando se trata de jugarse la vida, el precio está por debajo de otros factores ¿verdad? Sin embargo, si se trata de ejercitarse, la calidad ya no parece lo más importante; la posibilidad de salir dañado se antoja mucho más improbable. No es así, las lesiones y el ejercicio (mal realizado) van de la mano.

Llevamos años infravalorando los riesgos del ejercicio, subestimando la importancia de un buen entrenador, obviando la necesidad de un profesional que prescriba, programe, evalúe y supervise el entrenamiento. La consecuencia de este zoo en el que se ha convertido el ámbito del entrenamiento-salud (mejor dicho: insano) es la normalización de conductas y comportamientos nocivos y altamente contraindicados:

⁃ Hemos convertido en normal bajarse una “rutina de ejercicios” de internet o coger un programa de una página de una revista para practicar por nuestra cuenta ¡Y RIESGO!

⁃ Hemos normalizado que una persona decida comenzar a correr sin realizar siquiera una consulta-evaluación inicial. Para ti, corredor aficionado en ciernes, puede que creas que para correr sólo hacen falta unas zapatillas pero estás equivocado ¡MUY EQUIVOCADO! Necesitas una evaluación inicial, una programación adecuada a tus características y un control y supervisión frecuente.

⁃ Lamentablemente sigue siendo habitual que muchos profesionales de la salud, sobre todo médicos, lancen frases tan genéricas y desafortunadas como “lo que usted necesita es nadar” o “salga a andar todos los días”. Y lo lanzan así, a vuelapluma, como quien le dice a su madre que debería echarle un poco más de sal a la comida. ¿Cómo es posible que todavía hoy se hable de ejercicio con tanta ligereza? Para un momento. Esto va para ti: entrenador, médico o fisioterapeuta que lanzas mensajes, consejos y prescripciones genéricas. Piensa un poco: ¿Acaso no es relevante el tiempo, la intensidad, la frecuencia, la velocidad, la técnica,…? Y si todo eso es importante ¿Quién diablos va a prescribir, programar, evaluar y supervisar todo eso?, ¿Lo dejamos en manos del paciente o el deportista? ¡¡¡Un poco de sentido común, por favor!!!

La mayoría de revistas, webs y medios que difunden programas de ejercicios no se molestan en advertir de los riesgos de la práctica no supervisada, de las limitaciones de un programa “genérico”, ni en promover la práctica bajo supervisión de un experto en ejercicio.

En los últimos meses, tras la proliferación de fallecimientos en pruebas de larga distancia, los medios de comunicación promueven noticias y campañas donde aparecen médicos hablando de pruebas de esfuerzo, fisioterapeutas comentando lesiones frecuentes y deportistas concienciando de la responsabilidad pero ¿Cómo es posible que no aparezcan conceptos tan troncales como prescripción de dosis adecuada, programación adaptada a la persona, progresión individualizada, control de cargas? ¡Cómo puede obviarse algo tan relevante!

Ahora podría hablarte de los cientos de artículos científicos que constatan un elevado número de lesiones –muchas de ellas graves– por mala praxis pero… ¿son necesarios cientos de artículos para verificar que el ejercicio mal realizado genera lesiones?, ¿acaso no es de cajón que si te ejercitas incorrectamente tu cuerpo se debilita en lugar de fortalecerse? Sobre el papel y con preguntas cómo estás es raro encontrar personas que discrepen de un principio tan básico ¿verdad? Sin embargo, la industria del fitness, el deporte-salud, los medios, la sociedad en general e incluso muchos profesionales de la salud se pasan por el forro la “necesidad de que el ejercicio esté programado y supervisado por profesionales expertos en ejercicio”.

Para colmo, la industria del fitness, cuya prioridad debería ser la salud y bienestar de sus clientes, que debería ser el estandarte en la prescripción adecuada de ejercicio, que debería velar por un enfoque lo más profesional y riguroso posible, no ha cesado de lanzar modelos de negocio que contradicen, pisotean y menoscaban “el valor del ejercicio”, modelos de negocio que lejos de aportar salud, aumentan los riesgos:
⁃ Gimnasios Low-Cost: macroinstalaciones con apenas un entrenador que supervise a los clientes
⁃ Máquinas expendedoras de “programas de ejercicio” o “tablas de gimnasio” como si fueran billetes de tren.
⁃ Monitores con escasa formación. En muchas ocasiones basta con que alguien lleve años haciendo tal o cual actividad para que lo consideremos “cualificado” para enseñarla ¿No deberíamos plantearnos – como sociedad – si se necesita algo más que experiencia deportiva para prescribir ejercicio?
⁃ Clases Virtuales: una persona imitando a una pantalla es un insulto a la relevancia de un buen entrenador. Un buen entrenador no es lo que hace sino cómo lo hace: cómo motiva, cómo analiza, cómo corrige, cómo adapta la sesión a cada persona/grupo,…
⁃ Oferta de servicios, suplementación y productos sin evidencia alguna que lo respalde

¿Hacia dónde coño va el sector? Perdona que me caliente pero este tema me enerva sobremanera: ver cada día como ajenos y propios del ámbito del ejercicio ningunean el enfoque profesional del entrenamiento, infravaloran los riesgos y sobrevaloran las modas, el último método del famoso de turno o la peor de las aberraciones: los retos tipo “cuanto más difícil, mejor”.

Por si hay dudas acerca del mensaje que intento transmitir, lo resumiré en una frase simple: EL EJERCICIO REQUIERE DE PRESCRIPCIÓN Y SUPERVISIÓN DE UN EXPERTO. Y no, lo importante no es moverte sino moverte bien; lo importante no es que hagas ejercicio, sino que lo hagas bien.

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