La UCO desarrolla un sistema desechable que detecta con más precisión el hierro en alimentos

El nuevo desarrollo es de gran utilidad para la industria agroalimentaria en beneficio del consumidor.

Hallazgo UCO
El profesor Fernando Cámara muestra el biosensor desarrollado para la detección de hierro en los alimentos / UCO

CBN. Las universidades de Córdoba (UCO) y Aveiro (Portugal), junto con el centro de investigación privado INESC Microsistemas e Nanotecnologias (INESC-NM) de Lisboa, han desarrollado un biosensor que determina la cantidad de hierro inorgánico (férrico) en alimentos, lo que puede ser útil para la industria alimentaria en sectores como el aceite o el vino.

Según ha informado la UCO en un comunicado, el hierro es un elemento apreciado desde el punto de vista nutricional ya que ayuda a prevenir la anemia. Está presente en diversos alimentos, como cereales, legumbres, y carnes. Sin embargo, hay diferentes tipos de formas químicas de hierro (orgánico e inorgánico), que son absorbidas de diferente manera por el organismo, y en la industria alimentaria el hierro inorgánico puede favorecer el enranciamiento de alimentos.

El centro cordobés ha precisado que en la actualidad los análisis de alimentos están más enfocados a determinar el tipo de compuesto presente (especiación), que la cuantificación total de los mismos, debido al alto grado de desarrollo de la química analítica. Desarrollados ya equipos muy precisos para cuantificar los compuestos presentes en muchos medios, el empeño actual de los equipos científicos es determinar la forma química en la que se encuentran esos compuestos.

La UCO ha explicado que en el caso del hierro, hay dos tipos, uno llamado hierro hemo y otro hierro no hemo, que se absorben de diferente manera. El hierro ‘no hemo’ es más habitual en los vegetales y puede presentarse como óxido ferroso [hierro (II)], u óxido férrico [hierro (III)]. El dispositivo ideado por el equipo científico se centra en esta última forma. “El hierro (III) puede actuar como catalizador favoreciendo el enranciamento de grasas y aceites, su precisión puede ayudar a determinar qué productos disponen de más cantidad”, ha explicado Fernando Cámara, profesor del Departamento de Bromatología y Tecnología de los Alimentos de esta universidad.

Una proteína como detector

Gracias a una colaboración internacional financiada por la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado (AUIP), Cámara estuvo en contacto con el grupo de Aveiro, donde se creó el dispositivo que se basa en dos partes: un semiconductor eléctrico tipo FET sobre el que se dispone una malla de nanotubos de carbono, y un soporte con transferrina, una proteína encargada del transporte del hierro en los organismos vivos. La transferrina permite la detección de hierro (III) en una muestra, como la del vino, ya que se une exclusivamente a esta especie química de hierro, y no a otras. “Tiene un comportamiento muy específico, similar al que tendría un anticuerpo encargado de identificar y neutralizar bacterias o virus en el organismo”, ha indicado el investigador de la Universidad de Córdoba.

El biosensor actúa modificando la intensidad de corriente eléctrica que circula por el mismo ya que al añadir de forma experimental una pequeña gota de vino sobre el dispositivo, el hierro (III) presente en la bebida se une a la transferrina modificando esta intensidad de corriente en una forma tal que cuanto mayor es la cantidad de hierro (III) presente en la muestra, mayor es esta disminución. Los resultados de este trabajo se exponen en la revista científica Talanta.

La UCO ha detallado que el sistema presenta como ventaja principal respecto a otros métodos de análisis que apenas utiliza reactivos químicos, permite determinar cantidades muy bajas de elemento químico y es fácilmente desechable, por lo que es amigable con el medio ambiente. Otra de las ventajas, según Cámara, es que apenas necesita preparación de la muestra. Sin embargo, la tecnología todavía requiere ser escalable para ser útil para la industria alimentaria. “En una segunda instancia, también podría ser válido para la detección de contaminantes como metales pesados en alimentos”, ha expresado el científico.

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