Silencio. Torea Manolete

En el año de su Centenario, nuestro redactor taurino, Juan Carlos Ávalos, resume la importancia que Manolete tuvo, no sólo para la tauromaquia sino para la difusión de Córdoba dentro y fuera de España.

Manolete
Manolete

Juan Carlos Ávalos. Dicen, los que tuvieron la suerte de verlo torear que no ha habido ni habrá un torero con tanta personalidad, valor, arte y quietud como Manolete. Y lo cierto es, que sólo observando las fotografías de Manuel interpretando el toreo de muleta y capote, te haces una idea aproximada de la dimensión tan grande que tenía su toreo.

De la misma manera, en los videos existentes, principalmente referentes a sus actuaciones en México y España, el califa cordobés, imparte auténticas lecciones de tauromaquia que nos aproximan a una nueva noción en la forma de entender el toreo, y que cambiaría la Fiesta. En mi humilde opinión, el toreo de Manolete, no se basa solamente en su personalidad arrolladora y en su estatismo extremo delante del toro, sino también, en sus inicios de faena con el capote, pues desde la modesta opinión del firmante del presente artículo, el “Monstruo de Córdoba”, ha sido uno de los espadas que mejor ha interpretado el toreo de capa de la historia de la tauromaquia, dominando las embestidas inciertas de los toros de aquel tiempo con un temple y unas manos bajas que a fecha de hoy, este subscritor, no ha visto aún a nadie.

Resumiendo, queridos lectores, Manolete, el monstruo como lo llamó en una de esas tardes históricas e histéricas, el afamado escritor k-ito, ha sido uno de los pilares fundamentales donde se sustenta la historia del toreo moderno, además de ser una de los toreros más importantes que ha tenido la historia del arte y técnica de torear o lidiar toros.

Manolete II
El inconfundible estilo de Manolete

En Manolete, todo fue revolución e innovación, así, creó una escuela, la manoletista, también dejo para la historia el pase que lleva su nombre, la manoletina, y por si no hubiera sido suficiente, fuera de la plaza, también implantó un estilo propio imitado por muchos, con esas gafas y esos trajes cruzados que le imprimían una personalidad arrolladora. En una época de escasez y con pocas perspectivas de futuro, él se convirtió en un personaje imitado y admirado, aportando una bocanada de aire ante tanta miseria.

Manolete fue un referente dentro y fuera de la plaza, además de un ejemplo de honradez, pues sus faenas no dependían de la categoría de la plaza donde toreaba, ya que para él todas eran iguales, al tener una forma de sentir el toreo que le hacía estar bien en todos los sitios donde estaba anunciado. Esta honradez, de la que antes he hablado, se convirtió en una carga pesada por las exigencias de un público, acostumbrado a ver siempre grandes faenas, y que tuvo su epílogo de forma trágica, en Linares, después de dar muerte a Islero de un certero volapié, entregándose hasta el límite, como hacía siempre, por defender a una profesión y un estilo, que lo llevo finalmente, a ser mortalmente prendido en el muslo. ¡Cuánta falta haría hoy en nuestras plazas el Monstruo!

Es pues, amigos, una figura única e irrepetible y que ha dejado huella no sólo en Córdoba si no en el mundo entero, paseando el nombre de nuestra tierra por todos sitios donde fue y dejó su arte, y convirtiéndolo en parte indisoluble de nuestra ciudad. Así, cuando se habla de Manolete irremediablemente se piensa en Córdoba, tal como pasa con San Rafael, La Virgen de los Dolores o Jesús Caído, devociones que llevó el maestro siempre en su corazón hasta el día de su muerte.

Dicho todo lo anterior, y después de hacer un pequeño acercamiento a la dimensión de lo que Manuel Rodríguez representó para la ciudad de los califas, en este año 2017, que acabamos de estrenar, se cumplen 100 años de su nacimiento, y sería justo, aunque sé lo difícil que es esta ciudad para sus hijos honorables, que esta efemérides no se pasara por alto, como así ha sucedido en otras ocasiones, y se le diera el justo homenaje, a la persona, al torero y al cordobés insigne y amante de su villa que fue el IV Califa.

Para ello, solicito al Ayuntamiento de esta ciudad, que dejen a un lado el aspecto político, que tanto está dañando a la tauromaquia en estos tiempos, y piensen no sólo, en el gran torero que fue sino también en el personaje, devolviéndole parte de lo que él nos dio con su arte y su cordobesismo. Todos los cordobeses de bien, estamos en la obligación de que en este centenario huela a Manolete por todos los rincones de su querida Córdoba. Por favor, no quieran hacer algo para salir del paso por que sería injusto y triste, y de nuevo volveríamos a quedar, como se suele decir en el mundo del toro, como “la chata”.

Quiero creer que Córdoba será justa con Manolete, y que su figura estará presente y viva durante todo este año, porque es de justicia rememorar a alguien que traspasó fronteras y que por derecho se ha convertido en uno de los personajes de siglo XX, y a la vez, acercar a los más jóvenes, al hombre ilustre al que levantaron un monumento en plaza Conde de Priego, y también, para que nuestros mayores vuelvan a soñar y a sentir esos momentos de grandeza que vivió nuestra ciudad en el orbe taurino con el “Monstruo”.

En definitiva, que los aficionados y no tan aficionados de esta localidad, vuelvan a revivir el ambiente de expectación de las principales plazas de mundo, cuando al inicio de las faenas de D. Manuel Rodríguez “Manolete”, se decía, ¡Silencio, hoy torea Manolete!.

One Response to "Silencio. Torea Manolete"

  1. Ramón luque   7 enero 2017 at 8:43 pm

    Gran artículo, que me traslada a otra época y me hacen conocer mejor a ese gran torero de Córdoba. Gracias

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