Asegúrate que lo que decidas hacer te haga feliz

Begoña Anguiano. ¿Por qué decimos que “sí” cuando realmente lo que pensamos es que “no”? ¿Por qué nos aguantamos las cosas que no nos gustan?  ¿Por qué seguimos hablando de ese tema que tanto nos incomoda?

Todas estas preguntas tienen una clara respuesta,  evitamos decir ciertas cosas que, creemos, van a hacer daño a la persona que las escucha, pero en realidad, lo que conseguimos con esto, es todo lo contrario. Por ejemplo, tu cuñado te pide el coche y no se lo quieres prestar pero, sin saber cómo, cuándo te das cuenta, estás extendiéndole las llaves del coche con una sonrisa floja y pidiéndole que tenga cuidado.

Por poner otro caso, no sería la primera vez que por no pedir a tu amiga que pase a recoger a tu hija pequeña, llegas tarde al colegio, ya se han ido todos los niños y te encuentras a la niña llorando y gritándote que te has olvidado de ella.

En el  caso de tu cuñado, no le haces daño a él, sino que el único damnificado eres tú, primero porque no querías prestárselo y lo has hecho y segundo porque no has sido capaz de negarte. Como dice Coelho en una de sus citas, “Cuando dices “sí” a otras personas, asegúrate de que no te estás diciendo “no” a ti mismo”.

La ocasión de no pedirle el favor a tu amiga resulta muy similar al anterior, al no ser capaz de expresar tus necesidades, no eres capaz de pedir ayuda, esto resulta mayor revés, ya que te sientes mal por ti mismo y por el sentimiento de abandono que has provocado en tu hija pequeña, que tan desesperanzador es.

Aunque a simple vista sean situaciones sin importancia, la acumulación de frustraciones, por no haber sido capaz de expresar nuestros sentimientos, nuestras opiniones, no saber iniciar, terminar o cambiar de tema, pedir un favor, hacer que respeten tus derechos, negarte a hacer algo que te han pedido, etc., se debe a una falta de asertividad que, con el paso del tiempo, pueden generar inseguridad, baja autoestima o la falsa creencia de no ser capaz de tomar decisiones.

Por tanto, la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás y negociando con ellos su cumplimiento, es lo que conocemos por asertividad, la capacidad de expresar lo que sentimos, sin hacer daño a los demás ni a nosotros mismos.

Recuerda, “lo que decidas hacer, asegúrate de que te haga feliz”.

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.