
Todo comenzó en Málaga en el mes de octubre de 2015 con la denuncia de una de las víctimas que manifestaba haber comprado y pagado mediante trasferencia un teléfono que nunca recibió. La transacción la había hecho a través de una página web.
Según las pesquisas, los investigados publicitaban a través de una página web teléfonos de alta gama a un precio muy por debajo del real que resultó ser una estafa virtual. Cuando había alguna persona interesada contactaban con ellos a través de un correo electrónico o mediante llamada telefónica.
Cada uno de los investigados tenía una labor dentro del grupo. El cabecilla era un empresario afincado en la provincia de Málaga, su mujer era la encargada de la contabilidad y facturación, y el tercero, ejercía funciones de intermediario y hacía de pantalla entre el empresario y los clientes potenciales que posteriormente resultaron ser víctimas.
Cuando las compradores ingresaban el importe de los terminales en una cuenta bancaria y pasado un tiempo no recibían el pedido trataban de contactar con algún responsable y eran atendidos por el intermediario que siempre justificaba los retrasos.
Las indagaciones permitieron a los agentes determinar que se trataba de una estafa virtual masiva con víctimas en distintas provincias de todo el territorio nacional.
Una vez identificados los tres miembros del grupo y presuntos responsables se llevó a cabo un dispositivo policial donde se les detuvo.