Adiós a la claustrofobia en las resonancias gracias a un programa del Hospital Reina Sofía

Esta iniciativa que comenzó en 2012, ha tenido una excelente acogida entre personas sensibles a los espacios cerrados, ya que logran superar este desorden emocional y realizarse esta prueba diagnóstica.

Profesionales de enfermería con un equipo de resonancia magnética.
Profesionales de enfermería con un equipo de resonancia magnética.
Redacción. Alrededor de 1.200 pacientes con problemas de claustrofobia se han podido someter a una resonancia magnética en los últimos años en el Hospital Universitario Reina Sofía gracias a un programa que se implantó a finales de 2012 en este complejo sanitario a fin de que personas con este perfil se realicen esta prueba diagnóstica en condiciones óptimas y superando sus propias limitaciones.

Esta iniciativa ha tenido una acogida excelente entre estos pacientes que presentaban serios problemas para superar este desorden emocional marcado por el miedo a los espacios cerrados o pequeños.

El programa también está dirigido a personas con signos de haber sufrido alguna crisis ante la realización de una resonancia previa. El proceso consiste, básicamente, en realizar con los pacientes un entrena-miento previo utilizando la técnica de desensibilización sistemática para proceder a la realización de la prueba con plenas garantías.

Este proceso de desensibilización, que se estructura en tres bloques, incluye técnicas respiratorias de relajación, la visualización de imágenes mentales para que fijen en la mente una imagen que les sugiera bienestar y también musicoterapia para reforzar la sensación placentera.

En el caso del Hospital Reina Sofía, en torno al 1,5% del total de pacientes que precisa una resonancia cada año (unos 20.000) sufre claustrofobia y se beneficia de este programa. Para estos pacientes es muy importante estar bien informados de todos los pasos que se van a dar, por ello, se les explica el proceso al detalle y el profesional de enfermería permanece con ellos durante la prueba. También se les permite estar acompañados por algún familiar para que se sientan más tranquilos y relajados.

Del impulso de este proyecto y de la atención de los pacientes se ocupaba la enfermera Carmen Ramírez hasta su reciente jubilación el pasado mes de febrero. Desde entonces, tomó el relevo el también enfermero Inocencio Alejandro Medrán, adscrito a la Unidad de Gestión Clínica de Radiodiagnóstico.

Las citas para la mayoría de estos pacientes se programan en horario nocturno a fin de favorecer la tranquilidad, ya que en este turno se reduce la demanda de exploraciones urgentes y también resulta más fácil dedicar al paciente todo el tiempo que necesita antes y durante la prueba.

Además, estos pacientes son atendidos en la resonancia magnética más completa de las tres con las que cuenta el hospital, un equipo de 1,5 teslas que incorpora uno de los sistemas más punteros para el diagnóstico por la imagen. Este equipo permite realizar estudios diagnósticos para diferentes patologías en cualquier localización, dando respuesta a la demanda creciente de este tipo de pruebas, que aumenta cada año por su excelente calidad, precisión de imagen y seguridad dada su inocuidad ya que utiliza campos magnéticos y no radiaciones ionizantes.

Por su diseño (más amplio, mejor ventilación e iluminación interna especial) este equipo resulta más confortable para el paciente y permite la realización de estudios más precisos y en menos tiempo, por lo que disminuye considerablemente la sensación de claustrofobia en los enfermos, algo relativamente frecuente con los clásicos equipos de resonancia.

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