Las iglesias Fernandinas: Santa Marina de las Aguas Santas

» Recorre cada esquina de las iglesias Fernandinas con las que cuenta nuestra ciudad, de la mano del Licenciado en Geografía e Historia del Arte y profesor de secundaria Francisco Calzadilla Peñalta, que nos irá ilustrando con sus conocimientos en base a estas joyas arquitectónicas.

4 enero 2015

Porta de la iglesia de Santa Marina. /artedemdpilar.blogspot.com

Porta de la iglesia de Santa Marina. /artedemdpilar.blogspot.com

Francisco Calzadilla Peñalta. Tras dejar atrás la historia de la iglesia de San Lorenzo Mártir continuamos nuestro recorrido por las llamadas iglesias fernandinas cordobesas, y hoy 3 de diciembre le toca el turno a la parroquia de Santa Marina de las Aguas Santas, más conocida como Santa Marina.

Esta iglesia se haya situada en el barrio que lleva su nombre, al final de la calle Mayor de Santa Marina, y frente a ella se abre la plaza de Conde de Priego, presidida desde comienzos de la década de los cincuenta, por la escultura de Manuel Álvarez Laviada de Manolete, fallecido años antes (1947) en el coso de Linares.

La parroquia que hoy nos ocupa, es una de las siete iglesias fernandinas que se situaban en la Axerquía cordobesa, y se mandó edificar, como todas las demás, durante el siglo XIII. Se configura siguiendo el tipo de estas iglesias, es decir, planta rectangular dividida en tres naves sin crucero y triple ábside, en este caso de tipo poligonal y precedido por un tramo rectangular.

Su ábside central está cubierto por bóvedas de crucería que se encuentran apoyadas en medias columnas adosadas coronadas con capiteles de motivos florales, propios del S.XIV. Los ábsides laterales debieron tener el mismo tipo de cubierta, con nervios que se cruzan en la clave. El de la derecha se ha conservado, prácticamente, tal cual, mostrando el apoyo de las nervaduras sobre capiteles góticos que apoyan en delgadas columnas con sus basas.

Esta parroquia es la más grande de las catorce fernandinas, se configura por medio de tres naves que se encuentran separadas por cinco arcos formeros que apoyan en pilares compuestos. Sobre estos arcos formeros existen otros arcos ciegos que forman el muro armado, sistema muy utilizado en los templos cistercienses.

Imagen del interior de la iglesia donde se puede observar su nave central.

Imagen del interior de la iglesia donde se puede observar su nave central.

La nave central, como es todos estos templos, es de mayor altura que las laterales, y está cubierta por una techumbre de madera, que data del siglo XV y con claras influencias del mudéjar granadino. Sus autores fueron el ebanista Pedro Fernández y el pintor Juan de Burgos.

La torre estaba terminada en el S.XIV, pero la que observamos actualmente es obra de una remodelación que hizo Hernán Ruiz, bajo el mandato del obispo Leopoldo de Austria, tío del emperador Carlos V. De la primitiva sólo se ha conservado el cuerpo bajo, que es de planta irregular que se cubre con bóveda de crucería gótica de cuatro plementos. La parte alta, obra de Hernán Ruiz, estéticamente se emparenta con la torre de San Lorenzo, obra también suya, pero la de Santa Marina es menos afortunada. Muestra dos cuerpos en piedra sobre el que se alza otro de mampostería; el primero se adorna con cabezas de león y el escudo de Leopoldo de Austria. El segundo se configura con huecos parados para las campanas y se encuentra rematado con una cubierta de forma semiesférica.

La fachada principal, recuerda a la catedral de León, muestra la típica forma de hastial, con cuatro grandes pilares a manera de contrafuertes; se accede por un arco apuntado abocinado y sobre él encontramos el clásico tejaroz, y coronando a éste un gran rosetón gotico-mudejar. El rosetón se reproducirá, a menor tamaño, en las naves laterales.

De las portadas laterales, la única que merece atención, es la de la izquierda, con un arco apuntado y abovedado, también y que se encuentra inscrito en un gablete con contrafuertes laterales adornados con puntas de diamantes. Los capiteles de los arcos de acceso muestran figuras humanas y animales.

Imagen de la Iglesia de Santa Marina y el monumento a Manolete.

Imagen de la Iglesia de Santa Marina y el monumento a Manolete.

En el interior de la iglesia hay una serie de capillas muy significativas y de gran interés. Quizás la más interesante sea la capilla funeraria de los Orozco, actual sacristía, y que en su origen fue la capilla funeraria de Miguel Ruiz de Córdoba. El arco de acceso es angrelado y apuntado, estando enmarcado por un alfiz. Las albanegas están decoradas con atauriques y el escudo de la orden de Calatrava. En la parte alta encontramos un friso de mocárabes. Al interior encontramos una cúpula ochavada, que se adapta a un espacio cuadrangular que pasa a uno octogonal por medio de trompas. Más tardías son las capillas del Rosario y las del Sagrario. La primera se sitúa en el ábside izquierdo desde 1630, ocupando el sitio de la capilla sacramental que estaba en ese lugar. Sebastian Vidal fue el encargado de adaptar el espacio adaptando la construcción medieval a los gustos estéticos del momento; se mantuvieron los dos tramos, el primero se cubrió con una bóveda de medio cañón decorada con yeserías y el segundo, de forma poligonal, fue trasformado en semicircular y cubierto con una bóveda de horno. La figura central del retablo es nuestra Señora del Rosario, que es la que le da nombre a la capilla, aunque en un principio, el capitán Benavides la solicitó para culto a San Francisco, que se encuentra flanqueándola, junto con San Juan Bautista, en dos lienzos de Antonio del Castillo.

La otra capilla que hemos mencionado es la del Sagrario. Tras la marcha de la cofradía del Santísimo Sacramento, del ábside de la izquierda, se le concede la construcción de una capilla en el muro norte, y se le encomienda la labor a Sebastián Vidal, que realiza un cuerpo, casi exento, de planta cuadrangular y cubierto con una bóveda semiesférica. Esta construcción del S.XVII, será modificada en el XVIII, añadiéndole las yeserías que decoran la citada bóveda y las pechinas, donde están representados los bustos de los Evangelistas.

Fotografía del interior del templo de Santa Marina.

Fotografía del interior del templo de Santa Marina.

El retablo de esta capilla aprovecha elementos de distintas épocas y se compone de altar sobre el que descansan dos columnas corintias que enmarcan el banco y el registro central y que a su vez servirán para que se apoye en ellas en entablamento. Se rematará con un ático con una representación simbólica de la Eucaristía. Anexas a las columnas encontramos pequeñas esculturas de la Fe y la Caridad. Sobresale el Sagrario, que se encuentra en el banco y esta flanqueado por dos tablas del S.XVI y que representan a Santa Inés y San Juan Bautista y Santa Bárbara. La Santa Cena está representada en el registro central y es una pintura barroca del S.XVII. Se completa el conjunto con las imágenes del S.XVII de San Acisclo y Santa Victoria, que están en hornacinas a los lados del altar. La capilla se completa con pequeños lienzos de la Anunciación, la Adoración de los Reyes, la Presentación en el Templo y la adoración de los pastores y dos grandes lienzos del Cristo muerto y la Sagrada Familia, obras todas de los S.XVII-XVIII.

Por lo que llevamos dicho hasta ahora, pudiera parecer que el templo ha permanecido inalterado a través de los siglos, y no hay nada más lejos de la realidad. El tiempo y los hombres han hecho mella en él. Además de las modificaciones apuntadas (torre, capillas), ha sufrido incendios como el de 1880, terremotos como el de 1755 e, incluso epidemias que obligaron a cerrarlo al culto por un tiempo como la ocurrida en 1785 y que recoge Ramírez de Arellano en su Paseos por Córdoba :”En 1785 fue preciso cerrar esta iglesia al culto porque sufriéndose en aquel barrio más que en otros una grande epidemia de intermitentes, fueron tantos los cadáveres en ella sepultados que empezaron a exhalar tantos miasmas que creyó perjudicarían a la salud pública. Esta epidemia se juzgó aumentada en aquellos barrios por el arroyo de Santa Marina y San Lorenzo, que pasaba por ellos hasta la rejuela del segundo, y por el que no sólo corrían todas las inmundicias que arrojaban los vecinos, sino las del Matadero, que penetraban en la ciudad por un arquillo inmediato a la torre de la Malmuerta, a la Lagunilla, calle Mayor, Santa Isabel, Álamos y demás que hoy tiene la corriente, siendo tan profundo en algunos puntos que ya cerca del Buen Suceso había un sitio llamado el Despeñadero, teniendo puentecillos en todas las avenidas.”

Imagen del paso procesional del Cristo del Resucitado a su paso por la Mezquita-Catedral.

Imagen del paso procesional del Cristo del Resucitado a su paso por la Mezquita-Catedral.

De todas formas, las labores más importantes de restauración se han llevado a cabo desde la década de los ochenta, liberándose el templo de muchos añadidos de yesería de los siglos XVII y XVIII principalmente.

Para terminar este recorrido por la parroquia de Santa Marina haremos mención a que, en ella, se encuentra la casa hermandad de Nuestro Señor Resucitado y La Virgen de la Alegría, que procesionan los Domingos de Resurrección por nuestra ciudad. Esta hermandad del resucitado, tiene su origen en 1585, pero desaparecerá en el S.XIX, reorganizándose nuevamente en 1927.

Sus imágenes son actuales, del S.XX, y son obras de Juan Manuel Miñarro López, la imagen del Resucitado, en 1988 y del gran imaginero cordobés, Juan Martínez Cerrillo, la Virgen de la Alegría, ejecutada en 1944.

Una respuesta para Las iglesias Fernandinas: Santa Marina de las Aguas Santas

  1. Jose Castillero Responder

    4 enero 2015 a las 3:26 pm

    Gracias por darnos a conocer nuestro patrimonio porque es la mejor manera de valorar y conservar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>