Farah, un niño saharaui que ha pasado su verano en nuestra provincia gracias a una familia de acogida

» Farah es solo el ejemplo de los muchos niños que cada verano llegan a Córdoba y a todo el país gracias a las familias de acogida que durante dos meses le brindan la oportunidad a estos niños de pasar unas 'Vacaciones en paz'.

3 septiembre 2015

Farah, uno de los niños saharauis que han pasado este verano en la provincia. / Foto: Radio Carlota.

Farah, uno de los niños saharauis que han pasado este verano en la provincia. / Foto: Radio Carlota.

Patricia Monterroso. Con el final del mes de agosto muchos han vuelto al trabajo, los más pequeños han empezado la guardería, los más grandes están a pocos días de comenzar el colegio y otros han tenido que volver a casa. Hablamos de los niños saharauis que cada verano llegan a la provincia de Córdoba de la mano del proyecto ‘Vacaciones en paz’ de la Asociación Amigos de los niños saharauis y, por supuesto, las familias de acogida. El objetivo es que durante unas semanas estos niños salgan del Sáhara, huyan de las altísimas temperaturas de su casa, se realicen un chequeo médico y, por supuesto, pasen un verano divertido.

Para que esto sea posible debe haber familias de acogida, gente solidaria que no duda en ceder un espacio de su hogar, de su tiempo, de dedicación a sus propios hijos para ofrecerles un poco de cariño a estos pequeños saharauis. Este ha sido el caso de la familia de Francisco Perales quienes no dudaron en aventurarse en acoger en su casa a Farah.

“Farah es un niño de 10 años, con sus días buenos y sus días regulares. Nos dijeron que el primer año que llegan de acogida es complicado porque no nos conocen, se tienen que adaptar a nuestra familia, nuestras costumbres… sin embargo Farah se ha adaptado muy bien, desde el principio estuvo muy feliz, no tuvo el típico bajón que suele darles al principio, aunque también tiene mucho temperamento y es muy cabezón, aunque eso es estupendo”, bromea Perales.

No cabe duda que estos niños reciben mucho cariño de sus familias de acogida pero ellos, los cordobeses que abren su hogar a estos pequeños, reciben aún más. Con la mirada dulce de un niño, los ojos brillantes y una sonrisa en la cara que no se les va, estos pequeños agradecen a sus familias de acogida cualquier gesto, cualquier regalo, que les den la oportunidad de conocer otro país, otra cultura, otras costumbres y, como relata Francisco Perales, “vean que otro mundo es posible y no pierdan la fuerza para poder salir adelante”.

Niños saharauis durante sus vacaciones en paz

Niños saharauis durante sus vacaciones en paz

¿Pero que hace un niño saharaui durante los dos meses que vive en España? Lo que hace cualquier niño: “vamos a la playa, a Madrid, a Santander…” cuenta emocionado Farah con su recién aprendido español. “De España me ha gustado todo, sobre todo la playa. Además he aprendido a nadar”, dice orgulloso Farah, quien llegó en el mes de julio a la provincia de Córdoba con apenas 26 kilos y sin hablar nada de nuestro idioma y que sin embargo ahora se defiende estupendamente.

Llama la atención cuando le preguntas que describa su casa y su respuesta es “igual que ésta”. Y es que no hay que olvidar que, ante todo, el Sáhara es su casa, allí está su familia y aunque aquí conozcan otra vida más avanzada, disfruten de los adelantos que allí no tienen y tengan más lujos, en realidad están deseando volver a casa y abrazar a su familia. “A mis padres les cuento que España es muy bonita y ellos me dicen que me echan de menos. Ya tengo ganas de verlos aunque aquí me lo he pasado muy bien, he jugado al fútbol y he visitado la playa de la Herradura y he aprendido a nadar”, cuenta Farah con la ilusión del niño que es, con sus inocentes 10 años.

Farah junto a Francisco Perales.

Farah junto a Francisco Perales.

Pero desde el punto de vista del adulto, de quien acoge a estos niños, estos dos meses es algo más que aprender a nadar o jugar al fútbol. “Ellos son personas muy capaces, muy válidas, que simplemente vienen a pasar unas vacaciones con nosotros y es necesario traerlos porque aquí hay cosas que allí no tienen como la asistencia médica frecuente. Por ejemplo, ellos llegan aquí y se hacen revisiones médicas, se les tratan los posibles problemas, ganan peso – Farah vino con 26 kilos y ha cogido cuatro- y, además, disfrutan de un clima bastante más suave. En definitiva es darle la posibilidad a un ser humano de conocer cosas que no conoce aunque luego estén deseando volver a casa, ver a su familia y contarles su experiencia. Por eso es importante que los cordobeses se conciencien de lo importante de acoger un niño saharaui, que son unos seres humanos especiales que aportarán riqueza a tu familia. Igualmente importante sería que las administraciones dieran más peso a este tipo de acciones”, culmina Francisco Perales.

Recordar que para acoger el próximo verano a un niño saharaui solo hay que contactar con la Asociación Amigos de los Niños Saharauis y cumplir tres requisitos: no estar en proceso de adopción, no tener antecedentes penales y no ser mayor de 65 años.

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