Cristina Abad Cabal. Sin dudas ante la idea de salir de su Córdoba natal, Esther Molina Prieto, no cambiaría el montón de experiencias vividas que la han hecho crecer como persona por ninguna otra cosa. Primero nos cuenta sus vivencias en Japón, país en el que estuvo durante dos meses en la ciudad de Tokio, y más tarde nos relata su andadura en tierras inglesas, donde residió en la localidad de Cromford en Derbyshire. En total un año de aventura en dos lugares muy distintos, donde todo lo aprendido quedará para siempre en la mente de esta cordobesa enamorada de la diversidad cultural en el mundo.
¿De dónde surgió la idea de irte a trabajar y estudiar fuera? Mi deseo por estudiar y trabajar fuera está ligado a mi pasión por viajar y conocer distintas culturas. Siempre me ha resultado interesante y atrayente la idea de irme al extranjero y lo veía a su vez como un reto. Tras 22 años viviendo en Córdoba, era hora de dejar el “nido” familiar y, aunque fuera por una temporada, seguir creciendo fuera de casa y es que está claro que hay cosas que solo vas a poder experimentar si coges las maletas y te embarcas en un viaje en solitario, y más teniendo como destino un lugar desconocido donde nadie habla tu idioma. Lo importante es ir con la mente abierta y sabiendo que “no todo va a ser color de rosa”. También tuvo mucho que ver mi atracción por los idiomas, por supuesto.
¿Por qué elegiste tus destinos? Cuando empecé a estudiar japonés hace ya bastantes años, tenía claro que quería visitar Japón nada más tuviera la oportunidad, ya no solo por seguir perfeccionando el idioma sino por conocer el increíble país del sol naciente. No fue un viaje planificado de un día para otro, llevaba un año investigando academias de japonés, y es que tenía claro que iba a ir como estudiante para así disponer también de tiempo suficiente para aprender cuanto pudiese de tan interesante cultura. Se dice que cuando viajas a Japón, o te encanta o lo odias. Además no se trata de un sitio al que puedas ir y venir cuanto de apetezca, por lo que había que aprovechar la oportunidad.

La guapa cordobesa sonríe al lado de varios compañeros japones en una visita a las cataratas Kegon en Nikko.
En cuanto a por qué elegí el Reino Unido, sobre todo se debió al inglés y a que era donde había más ofertas de las agencias para irme a trabajar, aparte del interés propio en el país. Además conocía gente que había estado o sigue viviendo allí, aunque al final no importa lo que te cuenten, cada persona va a vivir la experiencia de una forma distinta.
¿Cuánto tiempo has estado fuera y en qué has trabajado? Mi estancia en Japón fue corta, pero me habría encantado pasar más tiempo allí. Estuve durante octubre y noviembre del 2012 y es que quería ir o bien en otoño o en primavera, cuando los paisajes son más espectaculares. Como ya he mencionado, estaba estudiando en una academia de japonés pero digamos que esa era la excusa puesto que lo que estudié no me era nuevo, me servía de repaso para el examen; mi objetivo principal seguía siendo el conocer el país y hablar el idioma.
Mi estancia en el Reino Unido se ha convertido en la más larga fuera de casa, un total de 10 meses. Me fui a finales de julio del pasado año y volví a principios de mayo de este año. Estaba trabajando de camarera en un hotel en el que la mayoría de los clientes son grupos religiosos, casi todos de la tercera edad. Nunca había trabajado de camarera por lo que fue mucho lo que aprendí y es un trabajo que, dependiendo del día también, llegué a disfrutar.
¿Te fue difícil encontrar las viviendas dónde has estado? Antes de ir a Japón leí opiniones en internet sobre las residencias y pisos compartidos en la capital, hasta decantarme por una residencia en Warabi, en la prefectura de Saitama, pero prácticamente hacia mi vida en Tokio, y es que Warabi era más bien una ciudad dormitorio cercana a la gran metrópoli. En dicha residencia habitaban tanto estudiantes como trabajadores, ya fueran japoneses o extranjeros, con los que poder compartir alguna que otra cena y salida.
En cuanto al Reino Unido, aunque oficialmente estaba viviendo en el hotel donde trabajaba en Cromford, suelo bromear con mis conocidos con que “vivía perdida en la montaña o en mitad de la nada” dada la ubicación del castillo.

La joven junto con Alberto, otro cordobés aventurero, mientras se encontraban de visitar por Dublín.
¿Qué solías hacer en tu tiempo libre cuando estabas en el extranjero? Al poco tiempo de llegar a Tokio empecé a conocer personas de distintas nacionalidades, ya fueran asiáticos, europeos, mi buen amigo argentino Joaquín etc., tanto en la academia como en la residencia, así que mi tiempo libre lo solía emplear saliendo con los amigos hablando 2, 3 o 4 idiomas a la vez, lo cual era bastante divertido. Salíamos por Tokio o viajaba sola o acompañada a otras ciudades como Kioto, Osaka, Kobe, Yokohama, Kamakura etc.
En Cromford ha sido bastante distinto debido a varios motivos, entre ellos el que prácticamente todos mis conocidos trabajaban conmigo, con lo cual era más difícil coordinar turnos para poder salir juntos. Además debido al clima inglés y a algunas jornadas laborales, no eran muchas las ganas de darse un paseo diario en solitario. Cuando llegas a Cromford pierdes el habla viendo lo bonito que es aquello con su paisaje tan verde, pero personalmente lo veo un sitio para pasar un fin de semana, no 10 meses, y menos acostumbrada a vivir en la ciudad.
Afortunadamente contaba con una estación de trenes con la que poder visitar la cercana Derby, Nottingham, o hasta hacer un viaje a Londres o York.
Dicho esto queda claro que pasaba mucho tiempo en el hotel, y no eran pocas las horas delante del ordenador ya fuera viendo alguna serie en inglés o hablando con mis amigos y familiares, a los que tanto he echado en falta en determinadas ocasiones. También disfrutaba de la compañía de mi buen amigo Alberto, (anteriormente entrevistado por este periódico) ya sea durante nuestras contadas salidas, los turnos trabajando juntos y las cenas, y es que sin él allí todo habría sido distinto. A destacar nuestro viaje a Dublín, una ciudad maravillosa.

Esther junto a varios compañeros de la academia donde estudiaba japonés en el templo Kitain en Kawagoe durante un festival.
¿Qué idiomas has aprendido y qué nivel has obtenido en ellos? Tanto del inglés como del japonés tengo que decir que tras mi estancia en UK y en Japón, noté una mejoría a la hora de hablar ya fuera con los compañeros o clientes, y es que soy de la opinión que para aprender a hablar de verdad un idioma, se debe ir al país donde se habla. A pesar de ello, también es cierto que, sobre todo en el caso del inglés, mi mejoría fue menor de la esperada puesto que también hablaba bastante español con dos de mis compañeros. De todas formas tengo certificado oficialmente el B2 de ambos idiomas.
¿Qué tal el trato con la gente de los lugares donde has estado? Nada más llegar a Tokio pude vivir en mis propias carnes lo que es el respeto, la hospitalidad y la amabilidad japonesa, sobre todo gracias a mi vecina de habitación, Hitomi. A pesar de lo que pueden aparentar, son personas divertidas, interesantes y con las que poder perfectamente salir a tomarse algo. También es verdad que me moví en un entorno donde eran de mente más abierta y estaban acostumbrados a los extranjeros, ya fuera en la academia o en la residencia. En general el trato fue bastante bueno y todavía mantengo el contacto con varios amigos.
En cuanto a los ingleses a veces me daba cuenta de las diferencias culturales pero a pesar de ello, tenía mi familia inglesa formada por mis compañeros de trabajo y jefes de las más diversas edades, con abuelas incluidas que eran de lo más “lovely”. Cierto es que una no se puede llevar bien con todo el mundo, pero en general disfruté de su compañía y a varios de ellos les sigo teniendo mucho cariño.
¿Te resultó duro salir de Córdoba? No. Antes de viajar a Japón ya había intentado irme de Erasmus a Polonia, pero debido a problemas de las universidades no me fue posible, por lo que las ganas seguían estando ahí. Además, como ya he mencionado, llevaba años queriendo visitar Japón por lo que no me lo pensé dos veces.
En el caso del Reino Unido tampoco me costó mucho y es que llevaba tiempo queriendo trabajar en el extranjero para mejorar el inglés, y la oportunidad llegó en un momento en el que se podría decir que me sentía “atrapada” en Córdoba tras un año buscando trabajo en España. Necesitaba cambiar de aires y ese era el momento perfecto para irme, así podría tanto mejorar mi nivel de inglés como ganar experiencia y que mi situación económica mejorase.
¿Cuánto tiempo has estado? ¿Deseas volver a vivir fuera?
Sumando ambas estancias en total estuve un año viviendo en Japón y en el Reino Unido. Aunque ahora mismo no esté entre mis planes, como la vida puede dar mil vueltas, no descarto en un futuro volver a vivir fuera, eso sí, en una gran ciudad, pero por ahora prefiero seguir disfrutando de los amigos que tengo aquí y de mi familia en mi encantadora Córdoba, donde espero trabajar de guía turística.
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