Patricia Monterroso. El sevillano Francisco Díaz García, más conocido como Curro de Utrera, por la localidad que lo vio nacer el 27 de marzo de 1927, nos dejaba hace apenas unos días, el 20 de junio, después de 88 años poniéndole rostro y voz al fandango.
Con solo 13 años y bajo el pseudónimo Curro el Toledano, el de Utrera cantaba por las tabernas sevillanas y gaditanas. Pero su infancia no sería fácil por el encarcelamiento de su padre y terminaría, tras muchos “ir y venir” en Córdoba, en casa de un familiar, donde introdujo su arte en las tabernas flamencas.
Finalmente, en la década de los 40, Currito ingresaría en la compañía de su mentor, Pepe Marchena, gracias al cual, realizaría sus primeras actuaciones como profesional.
Pronto comenzarían los grandes cantaores y personalidades del mundo del flamenco de nuestro país a reconocer su talento, alcanzando grandes éxitos desde sus primeras actuaciones por los teatros de España con la Compañía Marchena. Con ella grabaría sus dos primeros discos, a la pronta edad de 16 años.
En 1958 ganó el premio del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, lo que, en parte, determinaría el resto de su vida pues sería en esta provincia donde pasaría muchos años de su vida. Además sería reconocido como estrella del flamenco interpretando palos propios cordobeses como la soleá de Córdoba y las alegrías, así como los fandangos abandolaos de la zona de Lucena.
A lo largo de su trayectoria profesional compartió escenario con artistas como Juan Valderrama, Manolo Caracol, Lola Flores, La Niña de la Puebla o Antonio Molina. Además grabó discos acompañado por las guitarras de Niño Ricardo y de Rafael el Cordobés.
Finalmente fijaría su residencia en la pedanía santaellense de la Guijarrosa hasta el pasado 20 de junio, cuando Curro de Utrera fallecía en el Hospital San Juan de Dios de Córdoba.
Pero su tierra natal, su querida Utrera, aquella que siempre llevó por bandera, tampoco se olvidó nunca de él y, así, el 27 de febrero de 2009 fue nombrado Hijo Predilecto de Utrera.
Dicen de él que no solo era grande sobre los escenarios. Curro de Utrera era considerado por muchos un gran Maestro del Flamenco pero mucho más, mejor persona de ahí que su despedida este fin de semana fuese multitudinaria, a la que no solo acudieron sus colegas del flamenco sino muchísimos amigos, vecinos, peñas flamencas y personas del mundo de la cultura.
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