Espiel, de paso estratégico a lugar idóneo para la escalada

Hoy nos acercamos hasta Espiel, un municipio cordobés de 436 km². Se encuentra situada en el Valle del Guadiato, a 50 kilómetros de la capital.

Vista aérea de Espiel. / Foto: www.amsierradelcastillo.com/
Vista aérea de Espiel. / Foto: www.amsierradelcastillo.com/

Patricia Monterroso /Redacción. Hoy, Córdoba Buenas Noticias viaja hasta el Valle del Guadiato, concretamente a Espiel, a 50 kilómetros de la capital.

Situado junto a Villanueva del Duque y Alcaracejos, Villaviciosa y Hornachuelos, Pozoblanco, Villaharta y Obejo, Bélmez, Fuente Obejuna y Villanueva del Rey, este municipio de aproximadamente 2.500 habitantes nos hará disfrutar de una agradable jornada conociendo los encantos que esconde su término municipal.

Para conocer su historia a través de un paseo tendremos que situarnos en el Cerro del Castillo para conocer sus orígenes, o al menos lo que se conoce, pues allí se han encontrado cerámicas y herramientas que sitúan al hombre en Espiel ya el Calcolítico. Un lugar que no solo nos ayudará a dejar volar la imaginación hasta los espeleños más prehistóricos sino la vista pues desde el Cerro el visitante disfruta de una amplia panorámica del alto Valle del Guadiato. De otro lado, la zona es excelente para practicar la caza, que seguía siendo uno de los recursos más importantes en los que se basaba la alimentación.

Continuando nuestro paseo por la historia de Espiel, hay noticias acerca de la existencia de un dolmen al suroeste de la Huerta del Caño, al pie del Cerro del Castillo. Estas sepulturas megalíticas son especialmente abundantes en la zona de la Aguja, próxima ya al límite con Hornachuelos. También hay dólmenes cerca del Peñón del Lazarillo.

El Germo. / Foto: Ayto Espiel.
El Germo. / Foto: Ayto Espiel.

De especial interés resultará el Conjunto de El Germo. Un conjunto visigodo cuyo origen estaría, según un ara votiva encontrada, en un templo del siglo I dedicado a Júpiter Optimo Máximo, transformado  en basílica a principios del siglo VII.

Espiel siempre ha gozado de una situación estratégica, en la ruta que unía Corduba y Emerita, dos capitales provinciales por lo que su legado ha sido rico. No son raros los restos romanos, y así, se encontró un ara en las inmediaciones del grupo minero de La Concepción. En Nava de Vaca apareció un tesorillo con denarios romanos republicanos e imperiales hasta Trajano y Nerva. En la zona de la ermita Nuestra Señora de Estrella, se encuentran restos que autores locales atribuyen a una mansión romana, como en el Castillo de El Vacar.

Pero la mayor parte de los monumentos y edificios que podemos conocer de Espiel fueron levantados a partir del siglo XVIII, de cuando existen referencias de que las labores practicadas en las minas de Espiel dan un producto aproximado de quinientas toneladas de hulla, que se destinan en su mayor parte como fuente de energía en el complejo minero-industrial de Almadén. Hacia la mitad del siglo XIX se crea la Compañía Fusión Carbonífera y Metalífera de Espiel y Belmez.

Si al turista que llegue a Espiel le interesa la arquitectura religiosa, sin duda la Parroquia de San Sebastián bien merecerá una parada. Aunque existió una vieja parroquia medieval en el primitivo emplazamiento de la población, cuyos límites fueron fijados en 1272, por el obispo Fernando de Mesa, el edificio actual se construyó siglos después, aproximadamente en la época de los Reyes Católicos. De sencilla y austera arquitectura, de sabor escurialense tiene cierta grandiosidad y constituye un ejemplar interesante de la arquitectura del siglo XVII.

Ermita de la Virgen de la Estrella. / Foto: Ayto Espiel.
Ermita de la Virgen de la Estrella. / Foto: Ayto Espiel.

Otro importante edificio religioso espeleño es la Ermita de la Virgen de La Estrella. Ubicada en un pintoresco paraje a tres kilómetros de Espiel, esta ermita tiene el interés de conservarse en su estado original sin grandes cambios, viéndose aún su techumbre de madera con vigas. La cabecera cuadrada y abovedada, se debe, no obstante, a obras posteriores, de época barroca.

Interesante, sin duda, a nuestra vista e imaginación será el Castillo de El Vacar, desde donde se podía dominar todo el Valle del Guadiato. Su construcción podría atribuirse al reinado de Al-Hakam II. Los historiadores locales señalan este lugar como mansión romana en la vía Mellaria. Este castillo fue defensa de la capital del califato por el norte.

Castillo de El Vacar. / Foto: Ayto Espiel.
Castillo de El Vacar. / Foto: Ayto Espiel.

Si somos más de visitar la provincia a lo largo de su patrimonio natural, Espiel nos ofrece un lugar ideal para una agradable jornada turística. En pleno corazón de Sierra Morena, Espiel posee una riqueza natural que, aunque no está protegida por ninguna figura actual,  merece especial consideración, por su variedad, su calidad y su interés conservacionista.

Su inmenso término municipal, alberga numerosos ecosistemas, tan dispares como bosque mediterráneo, bosque repoblado de pinares, bosque de galería, roquedos o el pantano de Puente Nuevo, entre otros,  que confieren esta peculiaridad a nuestro territorio.

Si además nos gusta el deporte en plena naturaleza, Espiel cuenta con la Escuela de Escalada situada en la Sierra del Castillo donde la escalada transcurre generalmente por placas verticales, aunque también existen vías de desplome e incluso con algún pequeño techo, aparte de unas sesenta vías clásicas de grado medio-bajo para satisfacer sus inquietudes alpinistas.

Sus más de 300 vías abiertas de escalada deportiva, tienen una altura media de 26 metros, llegando las más largas a los 80.

Piñonate.
Piñonate.

Y tras una larga jornada, nada mejor para finalizar nuestro viaje por Espiel que sentándonos a una buena mesa basada en productos de campo y la caza. Jamón, chorizo, lomo de orza, salchichón,  morcilla, morcilla de sangre y  tortas de chicharrones,  están entre los subproductos con más tradición en Espiel. . Y todo esto sin olvidar los tradicionales cocidos, gazpachos, migas y  ajos, que en tantos cortijos se han comido durante décadas y que hoy día se siguen preparando en casi todas las casas del pueblo.

Y para culminar, un rico postre. Hojuelas, los buñuelos, el piñonate, el “cuajao”, los roscos fritos, los suspiros, o las gachas harán que abandonemos Espiel con un riquísimo sabor de boca.

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.