Cristina Abad Cabal. La iglesia de San Francisco y San Eulogio fue en un principio el convento de San Pedro el Real de Córdoba erigido en el siglo XIII por Fernando III el Santo, “se fundó en un tiempo inmediato a la conquista de la ciudad, siendo el lugar de su edificación la calle de la Feria, que en aquel momento, era un espacio que separaba la Medina de la Ajerquía, por tanto, el convento se erigió fuera de la ciudad alta y al comienzo de la ciudad oriental”, cuenta Mª Teresa Castellano Cuesta en su libro: La Iglesia de San Francisco y San Eulogio de la Ajerquía de Córdoba. Seis siglos de historia es lo que duró en pie este convento (del S.XIII al S.XIX) que no se sabe a ciencia cierta si, fue donado por dos vecinos de la ciudad, y quizás por algunos otros, o el mismo rey. Fue devastado, eso sí se tiene conocimiento, en la desamortización y posteriormente solo permaneció la iglesia que hoy admiramos.
Actualmente el templo que conocemos apenas conserva restos de lo que fue la Iglesia del convento de San Pedro el Real, debido a las numerosas transformaciones en él acometidas. El último proceso de restauración se llevó a cabo en dos fases: la primera entre abril de 1990 -fecha de redacción del proyecto- y 1997 -momento en que quedan interrumpidas las obras- y la segunda entre noviembre de 2003 y diciembre de 2007, momento en que se dan por concluidas las obras. El arquitecto que llevó a cabo este proyecto fue Juan Jiménez Povedano, el cual estuvo financiado por la Junta de Andalucía, que destinó 587.832 euros.
Los trabajos se centraron en la cúpula, la recuperación del claustro y la espadaña. La falsa cúpula, característica del Barroco, se encontraba en muy mal estado debido a que la carcoma había dañado seriamente la estructura de madera. También se actuó en la parte exterior de la misma, decorada con yeserías. Igualmente se restauró la bóveda gótica de la capilla del evangelio, la cual tenía filtraciones, otras capillas secundarias y el interior de la torre. En cuanto claustro, se recuperaron las dos galerías que quedaron del claustro, adecuándolo para su uso público.
Centrándonos ahora el el aura cofrade que desprende esta edificación, debemos destacar que son dos las hermandades que procesionan desde este enclave. El domingo de ramos hace su estación de penitencia La Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto, Señor Amarrado a la Columna y María Santísima de la Candelaria; y el jueves santo lo hace la Solemne Hermandad y Cofradía del Señor de la Caridad.
La primera de las cofradías, es una de las más antiguas de nuestra ciudad, fue fundada en el siglo XVII, y es una de las dos hermandades que procesionan en Córdoba con tres pasos. La Caridad por su parte, es conocida como la hermandad de “los legionarios” ya que estos acompañan cada año a los titulares por las calles de la ciudad.
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