Encinas Reales, un pasado de encinas que son hoy un mar de olivos

Encinas Reales es un municipio de la provincia de Córdoba enclavado en la comarca de la Subbética, a 87 kilómetros de la capital. Hoy, Córdoba Buenas Noticias te invita a pasear por Encinas Reales.

Vista aérea de Encinas Reales. / Foto: www.encinasreales.es
Vista aérea de Encinas Reales. / Foto: www.encinasreales.es

Patricia Monterroso /Redacción. El municipio de Encinas Reales, al sur de la provincia de Córdoba, en la comarca de la Subbética, goza de una fantástica ubicación geográfica por lo que comenzaremos la visita fuera del casco urbano, en sus campos. Y es que una visita turística a Encinas Reales no puede realizarse si disfrutar de la naturaleza y su entorno. Eso si, no esperemos encontrar, dado el nombre del municipio, un paisaje cargado de encinas, que sí que existieron hace ocho siglos, tal y como señaló Alfonso XI en su “Libro de la Montería” (en el entorno del año 1350), en el que se hace referencia a un bosque de encinar ralo, bueno para correr el jabalí a caballo.

Tajo Basto. / Foto: www.encinasreales.es
Tajo Basto. / Foto: www.encinasreales.es

En nuestro paseo por Encinas Reales encontramos hoy día un mar de olivos en un término municipal bañado por dos ríos, el Genil y el Anzur (afluente del primero). Ambos ríos han tenido en la historia de Encinas Reales un protagonismo indiscutible en la vida de los habitantes de este pueblo. Su cauce mostrará al visitante el efecto que su paso ha provocado durante años, encontrado enclaves tan bellos e interesantes como el Tajo del Basto, el Tajo de Mariano o el Tajo del Chirrín, con su cresta conocida como “La Cabrilla”. Por su parte, si seguimos el Río Anzur veremos Kilómetros y kilómetros de tarajes, kilómetros y kilómetros de vida para perdices, conejos, zorros, tejones, martas o jinetas.

Álamos blancos, tarajes, zarzales, fresnos, algunas adelfas y rosales serán protagonistas también en nuestro paseo, al tiempo que nos acompaña el martín pescador, los ruiseñores, palomas torcaces, tórtolas, ánades reales, los búhos reales, la primilla o grajillas.

Visto el entorno natural de Encinas Reales llega el turno de adentrarnos en su casco urbano y visitar aquellos enclaves que el paso del tiempo han llenado de belleza este municipio de la Subbética. Encinas Reales es un municipio joven que nació como tal en 1836, cuando se emancipó de Lucena. Sin embargo, sus orígenes se remontan al siglo XVII, y restos romanos hallados en Las Mersillas nos hablan de su remoto pasado. Así, las casas empezaron a amontonarse en su actual enclave hacia principios del siglo XVII, siendo los primeros habitantes de Encinas Reales agricultores lucentinos que venían a trabajar los campos de los duques de Medinaceli.

Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación. / Foto: www.encinasreales.es
Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación. / Foto: www.encinasreales.es

Así, gracias a su historia, en nuestro paseo turístico por Encinas Reales seguro que nuestro objetivo se fija en su Iglesia, la ermita de Vadofresno (aldea de Encinas Reales) o el Calvario.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación fue levantada por orden del Duque de Medinaceli. Fue construida bajo los auspicios de la Casa Ducal de Medinaceli y se terminó en el año 1814, a excepción del aderezo de algunos altares que fue llevado a cabo por las cofradías en los años siguientes. Será por eso que los escudos de la Casa de Medinaceli aparecen, además de en la fachada, en dos pechinas de la cúpula en sendos cuadros.

En su interior podremos contemplar su Altar Mayor, de mampostería; su Crucificado, tallado en madera y policromado, obra del taller granadino da Sánchez Mesa en el año 1973; la pareja de San Pedro y San Pablo; la imagen de Jesús Nazareno, obra del imaginero egabrense Salvador Guzmán Moral; la Virgen de los Dolores; Nuestra Señora de la Expectación, el Cristo en la Cruz o la Inmaculada Concepción, entre otras muchas imágenes.

Ermita de Vadofresno. / Foto: www.encinasreales.es
Ermita de Vadofresno. / Foto: www.encinasreales.es

La ermita de Vadofresno también fue construida por el Duque de Medinaceli en 1705 y bendecida el 12 de diciembre de 1705, se mantiene bajo la advocación de de Nuestra Señora de Belén.

Por su parte, en el calvario, de gran valor arquitectónico, se alza la Ermita de Jesús de las Penas, considerada una de las mejores iglesias barrocas de la zona, declarada como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

El Calvario. / Foto: www.encinasreales.es
El Calvario. / Foto: www.encinasreales.es

El conjunto decorativo de la ermita pertenece a la escuela de Lucena, existiendo claras similitudes con el interior del templo de las carmelitas Descalzas de esta localidad. Asimismo, las labores de las pechinas guardan un gran parentesco con las de la iglesia de San Francisco de Paula que ha sido atribuida a Francisco José Guerrero. Por ello las yeserías del santuario pudieron haber sido realizadas por este artista granadino afincado en Lucena hacia 1720.

El retablo, atribuido a Francisco José Guerrero, es de madera dorada sobre fondo verde y presenta una decoración que es propia del tercer tercio del siglo XVIII, pudiendo fecharse hacia 1770.

En su interior podremos ver y fotografiar los retablos de la Virgen del Rosario; de San Antonio de Padua; de Ntra. Sra. del Mayor Dolor; de San Miguel; de San Fernando; de la Inmaculada Concepción de María y el Camarín del Señor de las Penas.

Pero sin lugar a dudas, lo más importante de este mágico municipio de la Subbética no son sus campos, ni sus ermitas, ni su imaginería, ¡no!, son sus gentes, su hospitalidad y la tranquilidad que nos puede hacer escapar del estrés y la rutina diaria, y todo a menos de 90 kilómetros de la capital cordobesa.

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