Redacción. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha encomendado a Tragsa por un importe de 1,5 millones de euros un proyecto que tiene como objetivo prevenir y minimizar los riesgos de inundación en Cañete de las Torres. Con esta actuación, que se iniciará tras la firma del convenio que suscribirán la CHG y el Ayuntamiento de Cañete de las Torres, se pretende proteger la zona y evitar así que se vuelvan a repetir inundaciones como las que se registraron en el municipio en mayo de 2011.
Para ello, se contempla un conjunto de obras hidráulicas y urbanísticas en los cauces de los arroyos Guiomar, Dehesilla, Tobar y Cañetejo, entre otros, localizados todos en el término municipal de Cañete de las Torres. En mayo de 2011 se registraron unos intensos episodios de lluvias excepcionales que provocaron una avenida extraordinaria del arroyo Guiomar, situado en pleno núcleo urbano de Cañete de las Torres, provocando cuantiosos daños materiales y personales.
Los estudios posteriores a la inundación de 2011 efectuados por Emproacsa, pusieron de manifiesto que, si bien las intensas lluvias registradas entonces y las circunstancias en la que se produjeron fueron extraordinarias, para otras precipitaciones de carácter fuerte, la sección de la galería resulta insuficiente. Además, los informes concluyeron que el tamaño y la forma de las embocaduras son igualmente inadecuados para canalizar los caudales de avenidas, así como que los cauces previos a las embocaduras se encuentran mal conformados, sucios, con obstáculos y sin capacidad para vehicular avenidas extraordinarias. Así, riadas e inundaciones provocan la obstrucción de las embocaduras de entrada a la galería, de tal modo que incluso lluvias de carácter ordinario resultan perjudiciales para el municipio.
Se detectó también que la propia galería se encuentra dañada. Las numerosas acometidas de redes fecales a la infraestructura hidráulica ha generado un ambiente agresivo en el interior de la misma, lo que, unido al arrastre de materiales por el interior de la bóveda, ha contribuido al desgaste de los marcos y, con ello, a la corrosión del armado que queda expuesto.
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