Redacción. Tres cordobeses han colaborado en la reconstrucción de Haití tras el terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter que sacudió el país caribeño el 12 de enero de 2010 y que dejó un trágico balance de 200.000 muertes, 300.000 personas heridas y más de 2 millones afectadas, entre ellas 1,5 millones de desplazados.
David Rodríguez, Cristina Alcántara y Lorena Martínez son los nombres de los tres cordobeses que, en distintas fases y tareas del operativo humanitario –el mayor en un solo país puesto en marcha por el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en toda su historia-, han aportado su granito de arena para la recuperación de Haití.
El próximo lunes se cumplen cinco años del terremoto y Cruz Roja Española continúa trabajando en el país. En los primeros momentos de la emergencia, su labor se centró en acciones de ayuda humanitaria, tales como la distribución de agua potable, saneamiento y promoción de higiene en los campos de desplazados en Puerto Príncipe.
Tras el desastre, y habiendo dado respuesta a las necesidades más urgentes, la organización comenzó a desarrollar más de 60 proyectos englobados dentro de su Plan de Acción 2010-2015 en Haití, con los que se ha mejorado la situación de la población. Uno de estos proyectos se trata de la construcción de más de 4.400 alojamientos progresivos en 14 comunidades de Léogâne.
Por otro lado, se ha realizado la rehabilitación y construcción de distintas infraestructuras sociales, entre ellas centros de salud y escuelas en zonas muy vulnerables, y algunas de remoto acceso. En total, se han construido un total de 13 escuelas en Léogâne y Jacmel. Lycée Anacaona, inaugurada el 5 de diciembre de 2014 es una de ellas, y destaca por ser el único centro público de Educación Secundaria en todo Léogâne, dotado de 26 aulas con capacidad para un total de 2.600 alumnos.
También se ha trabajado en la recuperación de medios de vida como la agricultura o el apoyo a microempresarios para lograr el desarrollo económico y mejorar las capacidades productivas y de generación de ingresos de la población afectada por el terremoto. Fruto de ello, más de 10.000 personas han visto mejorados sus medios de vida.
Otro de los proyectos está basado en la capacitación de las familias para que estén mejor preparadas ante futuros desastres. Dicha intervención, realizada con el apoyo de Echo (Oficina de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea), pretende empoderar a las comunidades para que sean capaces de actuar antes, durante y después de un desastre.
El Plan de Acción también contempla la formación en la prevención de enfermedades como el cólera, a través de la promoción de hábitos de higiene, proyecto que beneficiará a alrededor de 19.000 personas y que se extenderá hasta noviembre de 2015.
Durante los días posteriores al terremoto, Cruz Roja comenzó a trabajar en agua y saneamiento, dotando de agua, letrinas y otras pequeñas infraestructuras a 22 campos de desplazados, con lo que se llegó a cubrir las necesidades de más de 100.000 personas. A día de hoy, se continúa trabajando para que la población tenga acceso regular al agua potable.
Otro aspecto importante es el desarrollo y fortalecimiento de la Cruz Roja Haitiana, que se ha consolidado en el país y que centra su actividad en tres pilares: donación de sangre, salud y preparación de desastres.
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