Redacción. La Unidad de Emergencia Social (UES) que tiene en funcionamiento Cruz Roja en Córdoba ha reforzado durante las fiestas la atención y el apoyo humano que presta a personas sin hogar.
“Cualquier momento es malo para vivir en la calle, pero estas fechas resultan especialmente delicadas, por lo que no podemos dejar abandonados a todos esos ciudadanos ahora”, explica Antonio Rivera, presidente provincial de la institución humanitaria. “Aunque son días difíciles para encontrar voluntariado disponible, la lucha contra la exclusión social no permite vacaciones”, añade.
Por ello, un vehículo de la entidad sigue recorriendo las calles de la capital las noches de los martes, jueves y sábados -incluidos el 25 de diciembre y el 1 de enero- y los lotes de comida se han ampliado e incluyen algunos productos propios de estas fechas, entre ellos las uvas que se entregarán en la salida de hoy.
Actualmente, alrededor de 60 personas se benefician de cada servicio que realiza la UES, una más de las diversas iniciativas puestas en marcha por la institución humanitaria para dar respuesta a las nuevas necesidades y nuevos perfiles de solicitantes de ayuda derivados de la crisis económica.
Conformado íntegramente por voluntariado, este dispositivo –que cuenta con financiación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y fondos propios- ofrece a las personas sin hogar comida y bebida reparadora, mantas y apoyo humano, además de asesoramiento y atención sanitaria básica.
Cruz Roja ha detectado, a través de su Unidad de Emergencia Social, un notable aumento en los últimos meses de personas sin hogar nacionales durmiendo en las calles de Córdoba.
Y es que, si bien cuando se puso en marcha este servicio en 2010 predominaban claramente las atenciones a población inmigrante, ahora en torno al 85 por ciento de los indigentes que reciben el apoyo de la institución humanitaria son cordobeses y cordobesas a los que la crisis y otras circunstancias han conducido a esta situación de extrema vulnerabilidad.
Personas en su mayoría con edades comprendidas entre los 30 y 40 años y que, en un buen número de casos, tienen problemas de salud mental añadidos.
A día de hoy, son 70 las personas que participan como voluntarias en este proyecto, que se realiza en coordinación con la Policía Local, Cáritas y otras entidades públicas y privadas de la localidad (albergues, centros de servicios sociales, asociaciones de inmigrantes…).
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