Patricia Monterroso / Redacción. Sin lugar a dudas La Carlota es de aquellos municipios que sorprenden al visitante que, seguramente, no espera encontrar un pueblo lleno de vida. Ubicado en la Vega del Guadalquivir, y a solo 30 kilómetros de la capital cordobesa, La Carlota se ha convertido en el
refugio de aquellos que quieren huir del bullicio de la capital sin renunciar a estar cerca de los placeres que ofrece la ciudad califal. Es por eso que La Carlota se ha convertido en un pueblo con un espíritu joven que, sin embargo, encierra años de historia entre sus fronteras. La Carlota fue fundada en 1767 debido al interés del rey Carlos III por colonizar algunas zonas despobladas del valle del Guadalquivir y Sierra Morena. El marco legal para llevar a cabo esta empresa colonizadora lo constituyó el Fuero de las Nuevas Poblaciones de Andalucía, que estableció tres grandes zonas de colonización cuyas cabeceras serían La Carolina (Jaén), La Carlota (Córdoba) y La Luisiana (Sevilla), nombres, por cierto, de las hijas del rey.
Nada más entrar al municipio carloteño encontramos la amplia avenida Carlos III, repleta de lugares donde sentarse a saborear de la rica concina cordobesa. Esta avenida cruza el municipio de La Carlota de norte a sur, encontrándose sobre el antiguo camino real sobre el que se construiría en municipio. La existencia de este camino sería una de las razones de la creación del municipio en este punto. Así mismo, la existencia de esta vía de comunicación está en la base de las características económicas de La Carlota.
Uno de los edificios más emblemáticos de La Carlota es, sin duda, la Posada Real. En los primeros años de la colonización, el subdelegado Fernando de Quintanilla muestra su interés por la creación de una posada que sirva para acoger a los primeros colonos centroeuropeos, así como una parada de los viajeros entre Écija y Córdoba. El viajero Richard Twiss (1773) se refiera a ella como la mejor que había encontrado a lo largo de su viaje por España. En 1855 Madoz la introduce en el índice de bienes desamortizables, pasando a manos privadas. No será hasta finales del siglo XX cuando el Ayuntamiento compre la mayor parte del edificio,iniciándose la reconstrucción como futura Casa de la Cultura.
Si el visitante se siente atraídos por el turismo religioso, sin lugar a dudas ésta será una de las ubicaciones más fotografiadas en su paseo por La Carlota, la Plaza de la Iglesia. Siguiendo el trazado urbanístico característico de las Nuevas Poblaciones este será el auténtico corazón del municipio, desde esta plaza parte todo el trazado hipodámico del callejero y de las suertes de colono. En la actualidad encontramos tres edificios de la época de fundación, la Iglesia de la Purísima Concepción, la antigua cárcel (actual Biblioteca Municipal) y la primera residencia del Subdelegado Quintanilla (actual casa privada en rehabilitación).
El Palacio de la Subdelegación y actual Ayuntamiento es un edificio cuya fundación y arquitecto se desconoce, si bien, todas las investigaciones nos determinan que entre 1770 y 1780. En este edificio se encuentra la sede del poder civil desde la creación del municipio. El subdelegado de las Nuevas Poblaciones controlará desde este edificio el territorio de los actuales municipios de La Carlota, Fuente Palmera, San Sebastián de los Ballesteros y La Luisiana.
Con la derogación del sistema foral en 1835, la subdelegación será sustituida por la institución municipal existente en la actualidad. La estructura urbanística de las Nuevas Poblaciones se basa en la existencia de una plaza de la que parte el trazado hipodámico en el que se desarrolla. En esta plaza se encuentra el poder religioso y el civil, solo en La Carolina y en La Carlota esta característica urbanística se rompe. Las mediciones y repartimientos se realizarán por un equipo de topógrafos dirigidos por el Coronel de ingenieros José Ampudia.
La Plaza de Abastos, del siglo XVIII, sus fuentes carolinas o su museo arqueológico y etnológico serán también parada obligada.
Por último, y si nos apasiona el turismo de naturaleza, el término municipal carloteño ofrece diferentes alternativas para hacer senderismo.
Casilla Salamanca, el Pantano La Breña II, Castillo La Floreta, Almodóvar del Río, Ballesteros, Arroyo Marota, Las Pinedas, La Chica, el apeadero de la antigua estación de Marchenilla, Fuente de la Rosa, Pozo de Vista Hermosa o La Victoria son algunos de los muchos destinos que, a pie, podrá hacer el turista disfrutando de una agradable mañana de senderismo con salida desde La Carlota.
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