Patricia Monterroso. Pablo Caballero es uno de tantos cordobeses que un día optaron por dejar su tierra para buscarse un futuro laboral y personal fuera de España. En el caso de Pablo fue la curiosidad por conocer otros lugares lo que terminó por empujarle fuera de Córdoba. “Haber estado un tiempo en Córdoba un poco desorientado en la búsqueda de oportunidades laborales podría decirse que fue también un pequeño empujón (y no digo patada) para terminar de decidirme”, asegura.
Pablo Caballero estudió Ingeniería Industrial. “En un principio supongo que fue esa especial admiración por las máquinas lo que me hizo inclinarme por ello. Luego, por interés y afinidad, también me he ido centrando un poco más en aspectos más económicos, sociales y medioambientales de la ingeniería”, explica. Gracias a sus estudios, el cordobés ha tenido la oportunidad de trabajar en diferentes proyectos, casi todos relacionados con las energías renovables y la eficiencia energética.
Fue hace ahora un año que Caballero decidió aprovechar mejor su pasaporte europeo y marcharse a Reino Unido con vistas a mejorar en idiomas y encontrar una oportunidad para crecer profesionalmente a la vez que poder mantenerse. Tal y como él mismo cuenta, “en unos meses me surgió lo de venirme a trabajar a Eslovaquia, donde me encuentro actualmente. Antes de esta experiencia había vivido un año en Alemania a través de un programa de intercambio de estudiantes, y luego también unos meses en Perú y China, donde trabajé en diferentes proyectos”.
Actualmente trabaja en una empresa de consultoría especializada en energía solar. Una de sus tareas principales es reforzar el área de negocio con empresas de Latino América, donde la energía solar es un sector que está creciendo.
Pablo cuenta sobre Bratislava que “es una ciudad de tamaño mediano muy bien situada en el centro de Europa, cómoda para vivir y nada cara según qué cosas. Tiene ese contraste tan interesante entre reminiscencias del antiguo imperio austrohúngaro y una historia reciente de influencia comunista. Fuera de las zonas urbanas, Eslovaquia está llena de bosques y montañas espectaculares”.
Positivo y entusiasta, Caballero afirma que “el clima, la historia y la cultura son diferentes de los que uno encuentra en Andalucía, y eso es precisamente lo bueno. En la comparación siempre hay tópicos que se derrumban y otros que se confirman, tanto de aquí como de allí. Una de las cosas que se confirman es que gente buena y rincones interesantes en todas partes hay”.
Eso sí, el cordobés afincado en Eslovaquia se confiesa un enamorado de su querida Córdoba, tanto así que “cuando tengo unos días de vacaciones y voy a para allá me resulta inevitable imaginar cómo sería una vida allí a largo plazo. Pero establecerse en un sitio depende de tantos factores que al final tengo la sensación de que, más que uno elija el sitio donde vivir, es el sitio quién de alguna forma elige a la persona. También creo que están por definir nuevos modelos de vida relacionados con la mayor movilidad e interconexión de la que se dispone hoy en día, sobre todo los jóvenes”, aclara.
En cuanto a aquellas cosas que más se echan de menos cuando uno está fuera de casa, lejos de su gente, Pablo asegura que viviendo fuera ha aprendido a valorar mucho las relaciones personales. “En general todo se valora más, incluso esas cosas que no te gustaban tanto ahora te parecen como más simpáticas. Ese cantante que te parecía un poco hortera y no soportabas ahora te hace poner una sonrisa nostálgica cuando lo escuchas”.

Pablo anima a todos aquellos que no tengan un futuro en su ciudad a buscar fuera nuevas experiencias.
A pesar de las añoranzas y de los kilómetros de distancia, Pablo Caballero asegura que no hay que tener miedo a cambiar de escenario, probar la experiencia, a matar el gusanillo de conocer otras cosas. “Hacerlo o no –dice- depende de muchas cosas como antes he comentado, y por supuesto depende del momento vital de cada uno”.
Para concluir, el cordobés opina que “en un ambiente de cierto desencanto nace otro prometedor en la búsqueda de nuevos horizontes en lo desconocido e inesperado, dentro o fuera de Córdoba. Aunque siempre se pueden tomar ideas de las experiencias de otros, está bien dudar de las afirmaciones rotundas como “aquí no hay trabajo” o “aquí todo es un chollo”, porque lo cierto es que al final uno acaba construyendo su propia historia”.
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