Patricia Monterroso. Tras 700 años en pie, la Sinagoga de Córdoba vuelve a resplandecer. El templo situado en el número 20 de la calle Judíos, de la judería de la capital cordobesa, frente a la Casa de Sefarad de Córdoba, reabría ayer sus puertas al público.
Fue declarada Monumento el día 24 de enero de 1885 y es que se trata de la única sinagoga existente en Andalucía y tercera de las mejor conservadas de época medieval de toda España junto a las de Santa María la Blanca y del Tránsito de Nuestra Señora, ambas de Toledo. Y, como un tesoro más, se encuentra en la ciudad de Córdoba, en pleno corazón de la judería bajomedieval.
La Sinagoga de Córdoba fue construida por el alarife Ishaq Moheb. Las obras comenzaron el 20 de septiembre de 1314 y terminó el 1 de septiembre de 1315 de la era cristiana, que se corresponde con el 5075 del calendario judío, tal y como se determina en la inscripción fundacional que se conserva en el interior. Las restricciones que impusieran las autoridades para su construcción se reflejan en sus reducidas dimensiones en comparación con las demás sinagogas conservadas. Y es que la Sinagoga de Córdoba, sin salida directa a la calle, consta de un patio y una sala de oración.
Las sinagogas fueron creadas para la reunión de los hebreos, independientemente de sus orígenes, y en Córdoba, ciudad de las tres culturas, no pudo faltar una. Eso sí, tras la expulsión de los judíos de la ciudad, la sinagoga de Córdoba fue empleada para múltiples servicios, desde un hospital de enfermos de rabia (Santa Quiteria), como Ermita de San Crispín y San Crispiniano, patronos del gremio de zapateros, y escuela.
En 1884, realizándose unas reparaciones en el edificio, Rafael Romero Barros, padre del famoso pintor cordobés Julio Romero de Torres, descubrió restos de escritura hebrea lo que llevó a ser declarada Bien de Interés Cultural. Desde entonces pasó por varias fases de restauración hasta llegar a la reapertura del edificio en 1985 con motivo de la celebración del 850 aniversario de nacimiento de Maimónides.
Consta de un patio a través del cual se accede a un pequeño vestíbulo. A la derecha de éste suben las escaleras que dan acceso a la zona femenina. Al frente se abre la estancia principal. De planta cuadrangular, se encuentra decorada con atauriques mudéjares formando estrellas y abundantes motivos vegetales, alternando con las inscripciones en escritura cuadrada hebrea que debió estar pintada originariamente en color rojo sobre fondo azul. El muro que soporta la tribuna de las mujeres se abre con tres arcos ornamentados con yeserías de gran belleza. En 1492 los judíos son expulsados, utilizándose el templo como hospital, siendo después ermita de San Crispín y, por último, escuela infantil.
Este año, en concreto el 25 de septiembre se cumplirá el 700 aniversario de la Sinagoga de Córdoba.
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