Patricia Monterroso/Redacción. La belleza del municipio cordobés de Los Blázquez, en el Valle del Guadiato, invita a realizar turismo rural. Por su situación, el turista podrá disfrutar de una gran variedad de fauna pues es refugio de peces, anfibios, reptiles, mamíferos y aves, algunas de alto valor ecológico como las grullas.
Los Blázquez esconde entre sus fronteras dos bellas rutas gracias a las cuales el turista podrá disfrutar de la naturaleza y contemplar hermosos paisajes.
Por un lado destaca la Ruta del río Zúcar, que separa Córdoba de Badajoz. Unos 20 kilómetros que el turista podrá realizar a pie, a caballo o en bicicleta. Durante su recorrido, que comienza en Los Blázquez y pasa por el camino de la Fuentecilla, el turista podrá pararse a contemplar restos de la historia del municipio como la Fuente la Gabia, donde antiguamente se reunían las mujeres del pueblo para lavar la ropa, la Laguna del Rayo o el cortijo de Fuente Zújar, hasta llegar al río. En la vuelta a Los Blázquez bien merece un alto en el camino de la Morisca, concretamente en el cortijo de las Moriscas del Jurado, donde se han hallado Construcciones Funerarias y Prehistoria Reciente.
Durante la ruta será fácil disfrutar de vistas panorámicas y especies de interés cinegético como el conejo, la perdiz, la paloma, el zorzal, la liebre, el jabalí, el venado, rapaces que surcan nuestro cielo, jinetas, comadrejas, así como la abundancia de zorros. También reptiles como las culebras bastardas, la de escalera, la lagartija coligara y el lagarto ocelado.
En el río Zújar se alberga una pictofauna autóctona: bogas, barbos, carpas, bogardillas, black-bass, que a su vez son presas potenciales de la nutria. También aves acuáticas migratorias (patos, gallinetas, garcillas).
Respecto a la flora es importante destacar las dehesas de encinas, jaras, matorral, acebuches, lentiscos, adelfas, álamos, juncos, aneas, olivares, retamas, tomillo, romero, salvia, lavanda, juncos, zonas de cultivo en las que se siembra trigo y cebada, etcétera.
Otra ruta que esconde Los Blázquez y que hará las delicias de los turistas amantes de la naturaleza es la Ruta de las Grullas. Su nombre hace mención a la cantidad de grullas que visitan el término municipal en los meses invernales para alimentarse en las dehesas de encinas.
Una ruta de menor distancia, unos 10 kilómetros aproximadamente, que arranca desde el Pozo de las Mulas, donde agricultores y ganaderos se reunían antiguamente lugar para sacar el agua para dar de beber a sus animales y dialogaban sobre sus labores agrícolas. El recorrido sigue por el camino de las Casas, dando nombre al cortijo de las Casas, el Lagunazo, Camino de la Plata, camino de las Pizarrillas, cortijo de los Llanos y, para finalizar, en las ruinasde Esparragosa, un pueblo cuyos habitantes, debido a una epidemia de viruela, se vieron obligados a abandonar y a asentarse en Los Blázquez.
Durante el itinerario de esta ruta disponemos de observatorio de uso público para poder contemplar a especies de avifauna como la elegante grulla, una joya zoológica de la comarca, las aves acuáticas migratorias como patos, gallinetas o garcillas, la avutarda (especie protegida), las cigüeñas, la paloma torcaz, la codorniz, etcétera.
Culminado nuestro recorrido por la naturaleza, el propio municipio invita a pasear y conocer rincones interesantes por su belleza, interés histórico o, simplemente, curiosos. Entre ellos merecen una parada para contemplarlos, la Plaza de la Constitución de forma rectangular, elevada sobre las calles contiguas, con una fuente en el centro.
La Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Rosario, de inspiración barroca, llama la atención por su gran torre, de 30 metros de altura. La edificación tuvo que ser reconstruida en los 50 tras ser destruida durante la guerra civil.
Sin lugar a dudas, una parada obligada en Los Blázquez es el Castillo de Maldegollado donde se encuentran los restos de la antigua población medieval de Tolote, habitada entre los siglos XI y XIII. Situado sobre una elevada cota de la Sierra del Cambrón, con una indiscutible posición estratégica y un amplio dominio del entorno.
La Cruz de los Caídos, el Ayuntamiento o la Ermita de San Isidro, situada en el Cerro de las Quiruelas, son también rincones que el turista tendrá que ver antes de irse de Los Blázquez. El pilón del Parque del Paseo de la Victoria o la laguna de la Moheda del Parque de los Patos completarán nuestro recorrido por Los Blázquez.
Y, por supuesto, nada mejor que una buena comida para reponer fuerzas. La gastronomía de Los Blázquez tiene la base serrana (crianza y matanza del cerdo) y respira aires extremeños por su proximidad geográfica.
Tras una jornada de turismo intenso, los turistas podrán disfrutar de un buen plato de migas en invierno, un fresco gazpacho en verano, caldillo de Pollo de Campo y de postre unas natillas caseras o unas gachas. Tradicionales son, y los podremos disfrutar acompañadas de un rico café, los roscos de vino, uno de los dulces caseros más típicos de esta zona.
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