Cristina Abad Cabal. María ¿De dónde surgió la idea de irte a trabajar fuera?
He estudiado Traducción e Interpretación, así que decidí irme fuera para terminar de formarme y mejorar mi dominio del idioma. Ya había estado de Erasmus en Inglaterra y la experiencia me dejó tan buen sabor de boca que, cuando me surgió la oportunidad, no miré atrás.
¿Por qué elegiste ese destino?
Yo no lo elegí, fue la suerte la que decidió lo que hacer conmigo. Eché una beca para trabajar un año de auxiliar de conversación, para la que hay que dar una lista con un máximo de tres preferencias. Yo había estudiado inglés, así que mi lista fue: Reino Unido, Irlanda y Francia (porque estaba demostrado que en Francia había muchas más plazas) y, dentro de Francia, puse Nord-Pas de Calais como primera opción, porque tenía una amiga aquí y pensé que, ya puestos a estar lejos de casa, mejor tener cerca a alguien en quien poder confiar. Pues bien, como todos los españoles piden plaza en el sur, cuando vieron que alguien elegía por propia voluntad el norte, no se lo pensaron dos veces. Ignoraron mis demás preferencias y me dieron plaza en Boulogne sur Mer, un pueblito costero del Paso de Calais.
¿Cuánto tiempo llevas en Lille y en que trabajas?
Ya llevo casi cuatro años en Francia. Estuve un año de auxiliar de español en un instituto de Boulogne sur Mer y, luego, empecé a trabajar de traductora en una empresa de videojuegos.
¿Te fue difícil encontrar el trabajo que tienes actualmente?
De nuevo, la suerte me jugó una buena pasada. Conocía a alguien que trabajaba en la empresa, así que me enteré de que estaban buscando a una persona para hacer unas prácticas, que finalmente yo conseguí. Después de cuatro meses en la empresa, me dijeron que estaban dispuestos a contratarme.
¿A qué dedicas tu tiempo libre?
Estoy haciendo un curso a distancia de traducción jurada, preparo las clases de traducción de videojuegos que imparto los sábados en la universidad y viajo muy a menudo a Boulogne sur Mer para ver a mi chico. El poco tiempo que me queda, me gusta salir con amigos, ya sea para tomar algo, comer juntos, ir al cine, etc. Y algo que me ha hecho conocer a personas formidables: ir a un café políglota, donde la gente se reúne una vez a la semana para hablar diferentes idiomas.
¿Cómo llevas el dominio del idioma?
Mucho mejor que cuando llegué, después de tantísimos años estudiando francés, no entendía absolutamente nada de lo que me decían y nadie entendía lo que yo les decía a ellos, claro. Después de trabajar con adolescentes franceses y dedicarme a la traducción francés-español, mi vida en Francia tiene mucho más sentido aunque todas las semanas tenga algo nuevo que apuntar en mi cuadernito.
¿Qué tal es el trato con los franceses?
No tengo queja, Lille es una metrópoli bastante grande y con bastante cruce de culturas y están muy acostumbrados a gente de todos lados. No es difícil conocer gente y buscarte cosas que hacer. Yo, por mi trabajo, estoy mucho más con extranjeros que con franceses de pura cepa y el trato con todos es estupendo.
¿Te resultó duro salir de Córdoba?
Aunque según el censo no viva en Córdoba desde 2011, en realidad llevo fuera desde 2004, cuando empecé la carrera. Cuando me vine al extranjero, fue una gran mezcla de sentimientos, porque ya estaba acostumbrada a estar lejos y me adapté bastante rápido, pero a la vez sabía que esto era algo por un tiempo indefinido. Aún hoy, después de cuatro años hay fechas, momentos, en las que echo mucho de menos estar con los míos. Y, por supuesto, en Córdoba se vive como en ningún lado, la forma que tenemos de vivir el día a día, los horarios, la alegría, el sol, las visitas sorpresa de los amigo, eso no existe aquí.
¿Qué esperas conseguir estando en el extranjero, cuáles son tus objetivos?
Coger experiencia, estabilidad financiera y obtener un currículo irresistible para cualquier empresa. He tenido la suerte de encontrar dos trabajos que me encantan y para los que me he preparado académicamente: mi trabajo principal como traductora y un trabajo de fin de semana como profesora en la universidad.
¿Piensas quedarte en Francia?
El tiempo dirá. Por lo pronto no tengo planes para marcharme, pero si la vida o esa suerte tan metomentodo que tengo me llevan por otro camino, lo seguiré hasta donde me lleve.
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