Cristina Abad Cabal. El Santuario de la Virgen de la Fuensanta fue construido en la segunda mitad del siglo XV. Su ubicación está enclavada a extramuros de lo que era la antigua Córdoba, a pocos metros del río Guadalquivir y en el barrio que hoy día lleva su nombre. Esta construcción consta de la iglesia, un patio con atrio, la antigua hospedería, la casa del santero y el templete humilladero con la fuente cuya historia da nombre a este lugar, así como por la explanada delantera. La Vigen de la Fuensanta es Co-Patrona de Córdoba.
Cuenta la leyenda que un hombre llamado Gonzalo García, cardador de lana que habitaba en el barrio cordobés de San Lorenzo en la primera mitad del siglo XV, salió un día a pasear por las cercanías de la actual Facultad de Derecho. Iba lamentándose de la mala suerte de su familia. Había dejado en casa, a su mujer paralítica y a su hija que había perdido la razón. De repente, se encontró con tres personas, un hombre y dos mujeres, a los cuales identificó con la Virgen y con los Patronos de Córdoba, San Acisclo y Santa Victoria. Estos se dirigieron a él y, señalando una fuente que brotaba de una higuera cerca de la Puerta de Baeza (junto a las actuales Lonjas) le dijeron que tomara agua y la llevara a casa, para darle de beber a su familia. Compró un jarro en la Calle del Sol y lo llenó, corrió después hacía su casa e hizo lo que le dijeron. Su mujer y su hija sanaron ese mismo día. Se expandió “como la pólvora” la noticia en la ciudad y numerosos cordobeses se acercaron a la fuente a beber y según recoge la tradición, la ingesta de aquellas aguas curaron a numerosos enfermos. Esta sería una de las maneras de ver la leyenda, que como tal siempre tiene amplias versiones.
Las características de la iglesia son contundentes, es de planta rectangular con tres naves y arcos apuntados sobre pilares cruciformes. Su fachada principal, de estilo barroco y realizada en ladrillo, se organiza a modo de una composición escalonada que culmina en la espadaña. En el centro destaca la portada, construida en piedra y ordenada a tres alturas, con frontón triangular partido en el piso inferior, también destaca el balconcillo y frontón semicircular en el segundo piso y un óculo circular en el remate. La iglesia tiene además una puerta lateral de estilo gótico, realizada en piedra con arco apuntado enmarcado por alfiz. Este monumento no ha dejado de tener reformas e intervenciones a lo largo de sus más de cinco siglos de historia, sobre todo en la época barroca y en el siglo XIX, aunque una de las últimas remodelaciones que ha sufrido, la colocación de un retablo de azulejos, es de hace menos de dos décadas.

Fotografía de uno de los azulejos que indican a la altura a la que llegó el agua en una de las riadas.
Este Santuario al encontrarse muy cercano a la zona del río a sufrido durante su historia numerosos riadas e inundaciones, de ello dan buena cuenta las diferentes placas que hay colocadas dentro de este monumento que recuerdan hasta donde llegó el agua en épocas pasadas.
La iglesia ha dependido históricamente del Cabildo Catedral, y fue erigida como parroquia en 1973 por el obispo José María Cirarda, para atender a las necesidades religiosas de los vecinos del barrio.
El 9 de enero de 2.007 esta obra arquitectónica fue declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento. La declaración incluye 25 obras de arte, entre las que destaca la imagen de la Virgen de la Fuensanta. Con esta decisión tomada por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, se reconoció el valor histórico y artístico de este enclave. La Virgen de la Fuensanta es una escultura en arcilla que data del siglo XV. La imagen fue destrozada en la invasión francesa de 1808 y recompuesta y reformada posteriormente en varias ocasiones, la última de ellas en 1994 con motivo de su coronación canónica decretada por Juan Pablo II.
Otro de los elementos más llamativos y que hacen de esta construcción un sitio singular, es la imagen disecada de un caimán que cuelga de la pared de este monumento. Dicho animal tiene también su propia leyenda, cuentan que en una ocasión hubo una crecida en el río Guadalquivir y la abundancia de agua trajo un temible caimán que llegó a sembrar el pánico entre la población cordobesa y entre las cercanas huertas. El animal acechaba a sus desprevenidas víctimas, las destrozaba y luego desaparecía en los cañaverales cercanos. Cuando sentía hambre volvía a actuar y de esta forma tenía sobrecogida e impotente a los ciudadanos hasta que un disminuido físico, un cojo, decidió acabar con el problema. Se dice que, después de estudiar el comportamiento del caimán, lo esperó en un árbol con su muleta y un pan abogado. El pan despertó la glotonería del animal que inmediatamente abrió la boca para engullirlo, momento que aprovechó el héroe para apearse del árbol y clavar el filo de su muleta en la garganta del animal, que disecó y colocó como exvoto.
Esta es otra leyenda muy conocida en la ciudad, y lo que no es cuento sino verdad es que cada año, desde el siglo XVII, el 8 se septiembre se celebra la festividad de Nuestra Señora de la Fuensanta, donde el barrio se engalana y se celebra la conocida Velá de la Fuensanta, donde uno de los atractivos es sin duda ir a visitar el caimán que año tras año sigue llamando la atención de todo aquel que lo visita. Otro de los iconos de esta fiesta son las campanitas de cerámica como recuerdo de este día, estas son vendidas en diversos puestos que se extiende por la zona de delante de la iglesia, también allí se ubican diversas atracciones para los más pequeños y casetas donde poder degustar platos típicos cordobeses.
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