Patricia Monterroso. Paseando por la Vega del Guadalquivir nos atraerá la bella visión del Castillo que corona el cerro de Almodóvar del Río y sus casas que blanquean la ladera de la montaña. Una belleza propia de un municipio enclavado en el Parque Natural Sierra de Hornachuelos. Aquel castillo que visionaremos desde otras poblaciones cercanas ha sido testigo del paso de la historia, y es que su cerro conserva restos neolíticos, íberos, romanos, visigodos y árabes. Su belleza le ha llevado a ser nombrada una de las siete maravillas de la provincia cordobesa.
Tan importante para el municipio es su historia que hasta su propio nombre deriva de la fortaleza llamada Al-Mudawwar (redondo o seguro) que edificaron los árabes en el 740.
El castillo de Almodóvar del Río se establece como una fortificación de origen romano pero, realmente, será con la presencia musulmana cuando este castillo se consolide en cuanto a dimensiones y calidad de materiales. Cuenta la leyenda que cada 28 de marzo el espíritu de la princesa Zaida pasea gimiente por las almenas del castillo, esperando en vano el regreso de su esposo, el príncipe Fath al-Mamun, muerto ese día del año 1091.
Además, Almodóvar del Río pertenece a la red de ciudades de la Ruta Bética Romana que ha desarrollado el Proyecto Cárbula de Recuperación de la Antigua Vía Romana como Ruta Turística por la ribera del Guadalquivir, donde se encuentra el portus romano, ya rehabilitado y puesto en valor para el turismo. Es por eso que realizar rutas por la ribera del río Guadalquivir es otro de los atractivos que encontraremos en nuestra visita a Almodóvar.
El portus romano es uno de los vestigios romanos más importantes del término municipal. Sus constructores supieron aprovechar la imponente mole del cerro redondo para situarlo en uno de los puntos que el Guadalquivir lame desde tiempos inmemoriales. Esta situación permitía tener siempre una vía de acceso al gran río, cuyo caudal, en aquella época, permanecía más o menos constante. Las grandes alfarerías del Temple y Villaseca, donde eran cocidas las ánforas en las que se transportaba el aceite a Roma, se encontraban en la orilla izquierda del río y cabe pensar que, o bien poseían un embarcadero propio o transportaban las vasijas en barcazas a este puerto, almacenándolas para su embarque en naves de mayor calado.
Continuando con el atractivo natural del término municipal de Almodóvar, hay que reseñar el Mirador de las Pairejas, situado en un lugar privilegiado, la calle Pairejas, en la falda de la peña donde se sitúa el castillo y sobre la curva del Guadalquivir. Desde él podemos admirar magníficas vistas del Castillo, su peña y la Vega del Guadalquivir.
El Mirador del Ribazo se sitúa en las confluencias de la calle Pérez Galdós y Homero, donde baja una escalera que va a parar a un jardín que se asoma a la Vega y a la Campiña, ofreciéndonos la impresionante visión de tierras onduladas hasta el horizonte y una magnífica visión del castillo.
Situado sobre la peña, el Mirador Natural del Castillo ofrece unas impresionantes vistas de toda la comarca.
Si en nuestro viaje queremos visitar la riqueza monumental de Almodóvar, debemos hacer parada en la Parroquia de la Inmaculada Concepción. Es una iglesia con una única nave longitudinal y un crucero de brazos cortos con cabecera recta. La construcción inicial data de los siglos XVII o XVIII, ofreciendo un acabado de clara vinculación barroca. Ha sufrido modificaciones posteriores, la más reciente tras el incendio que casi la destruyó en 1991, en el que se perdieron imágenes y el retablo mayor.
Muy cerca se encuentra la ermita de Nuestra Señora del Rosario y San Sebastián, dedicada hoy a la Virgen del Rosario, patrona de la localidad. Fue fundada por Fernando III El Santo con motivo de la conquista de la plaza. La ermita pertenece al barroco andaluz (segundo tercio del siglo XVIII).
La capilla y Convento de Nuestra Señora de Gracia data del siglo XVII y fue en su tiempo ermita y hospital. La portada es la más antigua de la localidad, atribuyendo su factura a Hernán Ruiz III. Destaca en la capilla la parte baja del retablo de 1619, con dos tablas que representan a San Sebastián y Santiago. Actualmente se ha convertido en colegio, conservándose la capilla desde donde sale en procesión la Hermandad de Jesús Nazareno.
El cortijo de Fuenreal, situado a tres kilómetros de la localidad por el Camino de los Toros, es un típico cortijo andaluz, fechado en 1733. En sus tierras se hallan restos de un acueducto romano. Entre sus dependencias sobresale el patio y la capilla, ésta última inaugurada a finales del siglo XIX. Aquí se celebra la Romería de la Virgen de Fátima que tiene lugar a principios de mayo.
Si llegamos a Almodóvar del Río buscando actividades de ocio, será una buena idea pasar por el “El Molino” de El Injertal, donde los visitantes podrán en un mismo día romper platos en el campo de tiro, asistir a una capea, montar a caballo o quad, liberar adrenalina en el circuito de enduro, practicar senderismo por los caminos de Sierra Morena o visitar las cuevas horadadas en la piedra caliza que dieron nombre al paraje.
Y qué mejor oferta de ocio que visitar Almodóvar en plenas fiestas, ya sea por su recuperado carnaval, el Zoco de la Encantá –que se celebra en el fin de semana más cercano al 28 de marzo y en el que se organiza una representación teatral en la ladera del cerro del Castillo donde se recuerda la Leyenda de la Princesa Zaida-, por la Romería de la Virgen de Fátima el segundo domingo de mayo, la Feria y Fiestas de Nuestra Señora del Rosario la primera semana de octubre o las jornadas Ludi Magnis Carbulensis, que recrean el pasado romano, la moneda Cárbula que se acuñó para comerciar con el aceite por el río Guadalquivir y la inclusión de la localidad en la red de ciudades de la Ruta Bética Romana. Durante las jornadas se monta un pequeño mercado de artesanía con la participación de los vecinos y artesanos de la localidad.
Si nos gusta el turismo cultural, debemos visitar el Museo Etnológico. Un recinto donde se pone a prueba la memoria colectiva con enseres tan variados como aperos agrícolas, radios y mil objetos más que forman esta colección realizada por Ángel Estévez tras muchos años de búsqueda y tesón.
También puede visitarse en el casco histórico un curioso museo de máquinas de coser antiguas que ha coleccionado Antonio Ramos. En la exposición hay 140 máquinas de coser, de las cuales todas funcionan pese a su antigüedad y están en perfecto estado de conservación. Además, también hay una completísima colección de carteles taurinos antiguos, desde 1936 a 1960.
Típico de Almodóvar es la taxidermia así como la artesanía con barro y cerámica y el mosaico decorativo trabajado de forma tradicional. Cada pieza es cortada a mano, consiguiéndose siempre obras exclusivas, genuinas, de gran belleza y singularidad. El mosaico puede ser envejecido al gusto del cliente y acorde con su entorno.
El turismo gastronómico sigue latiendo en esta localidad como uno de sus fuertes, siendo un gran referente para los visitantes que buscan una cocina típica de calidad y familiar. Como ejemplos de comida típica destaca la croqueta de Almodóvar, las albóndigas, la carne de caza o el flamenquín. La influencia musulmana se conserva en la cocina cuca en el uso de las verduras, no sólo como guarnición sino como platos completos, además del gusto por las especias que convierten las carnes de caza procedentes de Sierra Morena en platos deliciosos. En los hogares de esta villa, es frecuente el uso del gazpacho, del pan tostado con manteca “colorá”, los torreznos, el salmorejo, los flamenquines, junto con chorizos, morcillas y embutidos elaborados de forma tradicional por las carnicerías y familias locales. Para completar el menú y poner el toque dulce a nuestro viaje no podemos olvidar los postres tan típicos como los pestiños, roscos o torrijas.
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