Cristina Abad Cabal. Antonio Ángel Gala nació en Brazatortas (Ciudad Real), un pueblo en el que vivió por poco tiempo ya que su infancia la pasó en Córdoba que fue su ciudad de adopción y de donde se siente hoy día el escritor. Su año de nacimiento se cita de manera diferente en sus diversas biografías y perfiles. Realizó sus estudios de primaria y secundaria en el colegio La Salle y posteriormente se marchó a Sevilla donde desarrolló la carrera de Derecho, tras obtener la licenciatura viajó a Madrid para seguir formándose esta vez en Filosofía y Letras y Ciencias Políticas y Económicas. En su juventud pasó por algunas dificultades económicas y trabajó como peón de albañil, repartidor de una panadería y dando clases como profesor; tras unos años comienza a publicar sus primeros poemas en revistas de la época e incluso se marcha una temporada para buscar su inspiración hasta Florencia. En este tiempo publicó en la revista mensual Cuadernos hispanoamericanos poemas que aglutinaría posteriormente en su obra La deshora.
Por encima de cualquier otro género la poesía le atrapó y marco su vida y su obra. Tras obtener el premio Adonais por el libro de poemas Enemigo íntimo (1959), publicó el poemario La deshonra (1962) y comenzó su actividad como dramaturgo con Los verdes campos del Edén (1963), obra sorprendentemente madura en la que el tono metafórico alcanzó tintes extremos y que sería galardonada con el Premio Calderón de la Barca (1963) y el Ciudad de Barcelona (1965).
A partir de este momento su vida cambio y se asentaron sus bases como escritor, por así decirlo comenzó a vivir de la literatura. Posterior a las obras ya mencionadas cabe destacar El caracol en el espejo (1964), El sol en el hormiguero (1966), Noviembre y un poco de yerba (1967), Los buenos días perdidos (1972) y Anillos para una dama (1973), obras con las que obtuvo grandes éxitos pero con críticas para todos los gustos. En su época fue un visionario y no tuvo pelos en la lengua, se expresó con claridad sobre temas sociales, morales siempre con contenidos líricos. Sus metáforas se han hecho atemporales y hoy día se pueden aplicar perfectamente a situaciones actuales, algo que hace grande a un escritor.
No debemos olvidarnos de sus obras más tardías como, Las cítaras colgadas de los árboles (1974), Petra regalada (1980), El cementerio de los pájaros (1982), El hotelito (1985), Séneca o el beneficio de la duda (1987), La truhana (1992) y Los bellos durmientes (1994). También hay que destacar sus largas colaboraciones como articulista en diversas publicaciones y su facilidad para escribir guiones de televisión como los de la serie Paisaje con figuras, editados en 1985.
A finales del siglo pasado, hizo incursiones en el campo de la narrativa con títulos como El manuscrito carmesí (1990), por el que obtuvo el Premio Planeta, La pasión turca (1993) y La regla de tres (1996), cuyo denominador común es el análisis de las inclinaciones eróticas de los personajes femeninos, cuya sensualidad se manifiesta por medio de un lenguaje convencionalmente poético. La pasión turca fue uno de los libros más leídos del año en España, y de ella se llegó a realizar una adaptación cinematográfica.
También es autor de los cuentos reunidos en El corazón tardío (1998) y de una compleja novela, próxima al género ensayístico, titulada Las afueras de Dios (1999). Posterior es su libro autobiográfico Ahora hablaré de mí (2000). En 1997, tras treinta años sin publicar poesía, editó Poemas de amor. En la actualidad de sus libros de poesía más recientes destacan Testamento andaluz (1994) y El poema de Tobías desangelado (2005).
Uno de sus grandes logros ha sido crear la Fundación Antonio Gala, dedicada a apoyar y becar la labor de artistas jóvenes. Este proyecto es una institución privada sin ánimo de lucro, inscrita en el Registro de Fundaciones de Andalucía, lo que conlleva el reconocimiento por parte del Estado español del interés general de sus fines, siendo considerada a todos los efectos institución jurídica privada. La Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores funciona gracias a la colaboración económica de entidades privadas, entre las que hay que destacar a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Córdoba (CajaSur), que mantiene un convenio de colaboración con la Fundación Antonio Gala a través de su propia Fundación. Las administraciones públicas estatal, autonómica, provincial y local también apoyan diversos programas de actividades de la Fundación Antonio Gala otorgando subvenciones a dichas actividades. Numerosos particulares también han colaborado con la Fundación Antonio Gala mediante donaciones económicas.
Su última aparición pública ha estado relacionada con su Fundación, ya que al recibir esta misma semana 45.000 euros por parte de la Diputación de Córdoba, el escritor compareció ante los medios agradecido por este hecho. El objetivo principal de este acuerdo es formar a los jóvenes hispano hablantes, de dieciocho a veinticinco años, fomentar la convivencia entre los residentes y enriquecer cada uno su propia disciplina con la de los demás. Hasta el momento Gala puede estar orgulloso de los 180 jóvenes procedentes de 12 promociones que se ha formado gracias a este iniciativa.
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