Cristina Abad Cabal. En el año 1923 se comenzaron a utilizar diversos recintos al aire libre para la proyección de películas en Córdoba. Se encontraban situados normalmente en el casco antiguo de la ciudad, hasta donde se desplazaban multitud de familias al completo a disfrutar de la actividad más llamativa del verano de la época.
Los cines de verano fueron un fenómeno que llegó a la capital procedente de otras ciudades. Los primeros están datados documentalmente en el año 1923 y eran los siguiente: cine Ideal Cinema, cine Parque Recreativo, cine Victoria y cine Salón San Lorenzo, siendo el año 1935 cuando abre sus puertas el cine Coliseo San Andrés, seguido del cine Fuenseca (1943) y el cine Delicias en (1945), popularizándose a partir de aquí, y llegando decenas de salas durante las décadas siguientes.
En la actualidad son sólo cinco cines los que han sobrevivido Coliseo San Andrés, Delicias, Fuenseca, Olimpia y el ubicado en la Plaza de Toros que abren sus puertas a finales de junio y finalizan su trabajo a mediados de septiembre. Hablamos de sobrevivir ya que ha resultado difícil mantener abiertas estas salas de proyección debido a varios factores. Por un lado se encuentra el tema inmobiliario, muchos de las ubicaciones de antiguos cines ya cerrados eran vendidas para dejar de ser casas de vecinos con un enorme patio y convertirse en construcciones mucho mayores, los vecinos que convivían con el cine decidían vender y entonces la empresa no tenía más remedio que cerrar. También la afluencia de público fue disminuyendo con el paso del tiempo, en sus inicios era una actividad imprescindible, mientras que con los años otras diversiones de verano le hicieron sombra hasta que el número de salas fue siendo menor, esto se debe en parte a que el número fue aumentando en gran proporción, los cines empezaron a abrirse en las barriadas y otros lugares por lo que llegaron a ser demasiados.
En el auge de los salas de proyección de verano las relaciones entre los cines cercanos eran muy buenas, según cuentan trabajadores de la época, incluso se llegaban a realizar concursos para competir en la decoración de cada recinto. La zona se decoraba con flores aromáticas y vistosas como son la dama de noche, el jazmín, las gitanillas, etc. En sus comienzos también se realizaban espectáculos teatrales y de cabaret, aunque la censura no dejaba de estar presente.
José Rafael Solís Tapis fue un actor y humorista de los que trabajaron en el comienzo de los cines, este cordobés describió perfectamente el cine de verano más concurrido. “En la Plaza de Toros de Los Tejares el cine se denominaba Cine Ideal Cinema y se hizo popular por sus económicos precios, dado su gran aforo, estaban al alcance de cualquier bolsillo; tendidos, palcos. etc. Diez céntimos, y sillas en el redondel cincuenta céntimos, se proyectaban películas mudas, sonoras, con letreros, y hablada en español. Unos dinámicos acomodadores les llevaban al espectador las sillas al lugar deseado a cambio de una propina de cinco o diez céntimos, algunos, eran verdaderos malabaristas en el transporte de sillas, llevando de una sola vez ocho o más, al terminar la jornada, estos hombres tenían los bolsillos llenos de calderilla y los brazos que les llegaban a los tobillos, los sábados no se daba cine porque había corridas nocturnas, y algún que otro espectáculo de Lucha Americana, Circo o Flamenco. Al atardecer, la gente hacía grandes colas en las taquillas, para sacar las entradas predominando, mujeres y chiquillos.”
Actualmente los cines “supervivientes” se esmeran en dar un buen servicio para mantener a sus clientes, sobre este tema tiene conocimiento Rafael Bellido, un joven cordobés que trabaja en el cine Fuenseca desde hace tres años. Bellido asegura que “es difícil competir con las descargas en internet y la facilidad que existe para poder ver películas de estreno desde casa, por ello trabajamos duro para tener contento al público”. “Ofrecemos mucha variedad de géneros para gustarle a todo el mundo, gustan mucho las películas de superhéroes, animación y las de comedia americana”, cuenta el joven. Los precios este año también son atrayentes para el público oscilan entre 3,5 euros y 4 euros.
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