Patricia Monterroso. El Córdoba y los cordobesistas seguramente no pensaron jamás que el final de un partido tan importante se vería empañado por unos “aficionados” canarios con tan “mal ganar”. Porque sí, la U.D. Las Palmas era equipo de Primera en el minuto 91 y dejó de serlo en el 92. Y sí, digo mal ganar porque cuando aún no había terminado el partido pensaron que estaba todo hecho.
Unos espontáneos saltaban al terreno de juego cuando el partido aún no había llegado a su final. Porque un partido no termina hasta que el árbitro no pita. Y ayer, José María Sánchez Martínez, aún no había pitado. Y a punto estuvo de tener que suspender el encuentro pero, valiente, decidió reanudarlo tras varios minutos con el choque parado.
Y la plantilla del Córdoba C.F. pensó “esta es la nuestra… ¡Vamos Córdoba!” y Dávila hizo el resto. Solo un minuto antes éramos equipo de 2ªA. Y a pesar de los “aficionados” canarios -vuelvo a entrecomillarlos porque esa no es la verdadera afición- y su mal perder, ahora sí, la plantilla blanquiverde no iba a dejar de celebrar que en el minuto 92 del partido U.D. Las Palmas-Córdoba C.F. del día 22 de junio de 2014 ¡habían hecho historia!
El campo primero, el vestuario después, rebosaba felicidad. Felicidad que viene de camino a casa desde el Archipiélago canario donde todos los cordobeses volverán un día más a vestir blanquiverde para darle las gracias a una plantilla de Primera.
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