Cristina Abad Cabal. En agosto de 1972, un Decreto Ley da vida a la Universidad Nacional de Educación a Distancia. En un principio se forma como un pequeño proyecto donde sólo existen tres despachos: uno para el Rector, otro para la Secretaría General y otro para el Gabinete de Prensa. En sus comienzos, se ubica en el Caserón de San Bernardo, en el distrito centro de Madrid, compartiendo espacio con el Consejo Nacional de Educación.
La recién nacida Uned dedica sus primeros años a aumentar el número de alumnos, que va creciendo a la vez que la universidad va avanzando a grandes pasos y crea los dos primeros vicerrectorados, uno de Humanidades y otro de Ciencias, a lo que se le suma la apertura de una oficina de atención al público. Las unidades didácticas comienzan a enviarse a los estudiantes a sus casas, por correo postal y totalmente gratis.
Desde sus comienzos sus listados de matrículas se nutren de personas que alternan su jornada laboral con su formación universitaria, sector al que en parte va destinado este proyecto. Sus programas se convierten en la segunda oportunidad para muchos ciudadanos ávidos de saber que, en su momento, por distintas razones, no accedieron a la enseñanza superior convencional.
El siguiente paso fue alcanzar la meta de llevar la educación superior a los núcleos de población alejados de las grandes metrópolis que no disponen de universidad. La creación de centros regionales sirvió para asentar la universidad y su peculiar método docente en toda la península y en las islas.
Llegó el momento de mirar más allá y se trabajó en la estructura internacional. América Latina fue el siguiente objetivo. La Uned se implanta en algunos países y su modelo metodológico se “exporta”: se convierte en líder de la Aiesad (Asociación Iberoamericana de Educación Superior a Distancia).
Garantizar la igualdad de oportunidades es uno de los objetivos explícitos de esta universidad. La Uned ha posibilitado el acceso a los estudios superiores a personas que no habrían podido conseguirlo por razones de renta, por su lugar de residencia o por cualquier otra dificultad.
Los sistemas digitales e Internet han hecho posible que, en la actualidad, la “distancia” entre la universidad a distancia y sus estudiantes haya desaparecido. Cada alumno tiene toda la universidad en su mesa de estudio, a sólo un “click” del teclado de su ordenador.
Una joven cordobesa conoce de cerca los pros y los contras de este método de estudio, Cristina Modrego García cursa el grado de psicología a distancia desde hace 5 años. La propia Cristina asegura que “la Uned me dio una oportunidad ya que el estudiar fuera suponía un gasto económico que no me podía permitir en ese momento, y he trabajado incluso en dos empresas distintas simultáneamente por lo que me decidí por formarme a distancia ya que era la mejor opción”. La estudiante cordobesa afirma que su paso por la Uned está siendo bueno, pero que supone un esfuerzo extra al no tener clases presenciales, por lo que anima a los estudiantes de las universidad presencial a que “aprovechéis al máximo cada clase y cada explicación del profesor, ya que esa oportunidad es única y a veces no se valora”. “La Uned es una alternativa óptima pero requiere de mucha autonomía y fuerza de voluntad”, concluye Modrego.
Hoy día la Uned es la mayor universidad de España, está formada por tres sedes de atención al estudiante que se ubican en la capital y consta de más de 250.000 estudiantes que cursan sus titulaciones oficiales. Estas se dividen en, 27 grados EEES, 49 másteres universitarios, 44 programas de doctorado y más de 600 cursos de formación permanente. Son casi 10.000 personas las que desde la sede central y desde los centros asociados, se esfuerzan por apoyar día a día la meritoria marcha de sus estudiantes hacia la meta de una formación completa.
Johnd580
2 agosto 2014 a las 8:43 am
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