Una nueva técnica permite a ciegos ‘ver’ el arte con las yemas de los dedos
Imagen: Mercè Gili - La Vanguardia

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El proyecto THEA busca que las personas ciegas reciban a través de sus dedos rachas de luz que les permitan disfrutar también del arte. Cinco invidentes que han tenido la fortuna de palpar y recorrer con las yemas de sus dedos el Retrato de Giovanna Tornabuoni, de Domenico Ghirlandaio.

Y todo gracias a un proyecto llamado THEA, concebido para hacer accesible el arte, especialmente el pictórico, a las personas ciegas. El nombre elegido es el de la titánide de la vista y la diosa de todo lo que brilla.

Una voluntad escrita en la presentación del proyecto: “Debido a la naturaleza de su impedimento visual, esas personas difícilmente podrán llegar a experimentar y disfrutar las obras de arte pictóricas o las esculturas monumentales o las maravillas arquitectónicas, que el ser humano ha creado a lo largo de su rica historia artística”.

El sueño de esta iniciativa –indica Cristóbal Mora, impulsor con su hermano Åke de este proyecto a través de la empresa Twin Force– es que obras como La Gioconda, el David, el Gernika, la Sagrada Familia o la Capilla Sixtina (que sólo están en el espectro visual de los sentidos) “puedan generar también sensaciones placenteras entre los invidentes”.

¿Y cómo se consigue esto? “Gracias a la tecnología”, responde Cristóbal Mora. “Hoy las herramientas que tenemos, principalmente la impresión 3D, para dar relieve a una obra pictórica nos permiten estas fieles reproducciones que hemos bautizado como pictoesculturas”.

Moisés, Cati, Santi, María José y Toni han participado en una prueba piloto con el Retrato de Giovanna Tornabuoni, convertido, gracias a esta técnica, en una obra en tres dimensiones. Y la experiencia, según cuentan estos cinco invidentes, no ha podido ser más satisfactoria. La idea –los impulsores del proyecto buscan ahora patrocinadores– es repetir ese mismo proceso con una veintena de cuadros. La lista está ya decidida: La joven de la perla, el Gernika, La Gioconda, El grito, El jardín de las delicias, El beso, Las meninas…

Facilitar el acceso al arte pictórico a los ciegos no es una idea nueva. Cristóbal Mora recuerda que en el caso de su empresa “lo intentamos ya en el año 2015, pero entonces la tecnología de la que disponíamos no nos permitió llegar al nivel de calidad que queríamos”.

Ahora sí que están convencidos de que lo han conseguido. “La experiencia sensorial con las pictoesculturas logradas con este innovador proceso que hemos desarrollado es mucho más detallada y realista”. Lo corroboran los invidentes que han participado en la prueba piloto. El realismo y volumen de la pintura que han podido tocar con sus manos “va mucho más allá de un ligero relieve”, afirman. Lo que han sentido ahora al recorrer con sus yemas la cara y el cabello de Giovanna Tornabuoni nada tiene que ver con experiencias anteriores. Con la nueva técnica se ha conseguido mucho más que un ligero relieve, que es lo que se había hecho hasta la fecha en otras iniciativas similares.

El sueño de Cristóbal Mora sería poder reproducir en relieve una veintena de obras pictóricas, además de varias joyas arquitectónicas, para crear una colección itinerante que recorriera diferentes museos. Y si encuentran la financiación necesaria para ejecutar el proyecto, la intención de esta empresa es dar acceso libre y gratuito a través de una página web para que todo el que quiera pueda imprimirse en 3D una de esas obras con la tecnología que ellos han desarrollado.

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