El Papa expulsa del sacerdocio a un cura pederasta de Ciudad Real que se negó a cumplir su pena

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CBN. Está siendo investigado por la Audiencia Provincial (será juzgado en septiembre), pero Pedro Jiménez Arias ya había sido juzgado, y condenado, por la justicia eclesiástica, por abusar presuntamente de nueve menores en el Seminario de Ciudad Real. La Congregación para la Doctrina de la Fe determinó su reclusión en un monasterio durante cinco años con asistencia espiritual y psicológica. Pero Jiménez Arias se negó, una y otra vez. Hoy, el Papa Francisco lo ha expulsado del sacerdocio.

Sin medias tintas: así debe ser la respuesta de la Iglesia, especialmente cuando el procedimiento canónico -que, en ocasiones, va más rápido que el civil-, concluya con tanta claridad. Así lo ha anunciado en un extenso comunicado el Obispado de Ciudad Real, que repasa el caso, conocido en enero de 2016.

Algora puso el caso en conocimiento de la Fiscalía

Entonces, el obispo, Antonio Algora, abrió una investigación, y puso el caso en conocimiento de la Fiscalía, y de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que determinó una serie de “medidas cautelares” contra el religioso. El proceso canónico se llevó a cabo “separada e independientemente de la jurisdicción de Justicia del Estado y no tiene que coincidir en las apreciaciones, ni en las valoraciones de los hechos, ni en el tiempo de realización, ni en la pena que se le pueda imponer al sacerdote”, aclara la diócesis.

Realizadas todas las investigaciones necesarias, se redactó un informe que, junto al Decreto Episcopal con la pena canónica le impuso (reclusión en un monasterio durante cinco años con asistencia espiritual y psicológica) se envió a la Congregación para la Doctrina de la Fe para que diera su conformidad, si era o no justa de acuerdo con la gravedad de los hechos examinados, explica el Obispado.

El cura se negó a cumplir la pena

Una vez recibido el plácet de Roma, se comunicó al sacerdote la pena canónica. “El sacerdote se negó repetidamente a comenzar a cumplir la pena que se le impuso”, sostiene la diócesis, que añade que el Vaticano “le fue dando plazos repetidamente. El sacerdote los rechazó uno tras otro. No comenzó nunca el cumplimiento de la pena”.

En vista del modo de proceder del sacerdote, ha sido el propio Papa Francisco quien ha decretado la “dimisión ex oficio et pro bono Ecclesiae del estado clerical del Rvdo. D. Pedro Jiménez Arias (dimisión por oficio y por el bien de la Iglesia)”. Un decreto que, al ser suscrito por el Pontífice, “es inapelable”.

El Obispado concluye la nota uniéndose “a todas las víctimas y al sufrimiento de los más débiles, sobre todo en lo que se refiere a la protección de menores y de adultos vulnerables. Rezamos al Dios de la misericordia para que nos ayude y nos fortalezca”.

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