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El número de ejemplares de lince ibérico aumentó el año pasado en la Península mientras que sus poblaciones consolidaron su expansión territorial. Se calcula que el año 2018 acabó con un total de 650 linces en libertad –según cifras provisionales–, a los que habría que añadir 135 ejemplares en los centros de cría y cautividad.

Esta cifra es siete superior a la de linces del 2002 (94 ejemplares repartidos entre la sierra de Andújar y Doñana), cuando se inició el plan para recuperar esta especie, que estuvo a punto de desaparecer. El número de ejemplares a finales del 2018 podría significar un aumento del 10% respecto al del 2017 (589).

Del total de linces inventariados en el 2018, entre 420 y 425 habitan en Andalucía, distribuidos por las zonas de Doñana (Huelva y Sevilla) y Andújar (Jaén), las áreas históricas donde quedó recluido, y los valles del Guadalmellato (Córdoba) y Guarrizas (Jaén); mientras que el resto corresponden a núcleos de reintroducción fuera de esta comunidad. Se estima que hay unos 60 ejemplares en los núcleos de Val do Guadiana (Portugal), Matachel (Badajoz) y Montes de Toledo, respectivamente, mientras que en Sierra Morena Oriental (Ciudad Real) habría unos 40.

La población de lince crece en el sur de la Península. Pero hay dos tendencias que pueden definir su evolución futura. Por una parte, la salud del lince es buena fuera de Andalucía –registra aumentos constantes–, mientras que en la comunidad andaluza presenta un cuadro particular, marcado sobre todo por el estancamiento demográfico en las zonas de Andújar y Doñana, debido a la falta de conejos (diezmados por la enfermedad hemorrágico-vírica), una presa que tiene casi como plato único.

Los datos del 2018 confirman la consolidación de las poblaciones de linces reintroducidas. “Antes de iniciarse los programas de reintroducción se hicieron estimaciones sobre el número de hembras territoriales previstas y vemos que estas previsiones se han superado”, indica Miguel Ángel Simón, director del programa Life+Iberlince, dedicado a la cría de estos animales en cautividad para posibilitar su posterior reintroducción. En el año 2017, por ejemplo, nacieron en libertad un total de 172 cachorros de lince.