Un disléxico inventa su propia tipografía para poder leer mejor

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Christian Boer siempre tuvo dificultades para leer. Cuando se enfrentaba a una página llena de texto, las letras se torcían y mezclaban hasta volverse un desastre incomprensible. No fue sino hasta que su madre escuchó por encima una conversación que su esposo tenía con una maestra sobre dislexia que se percató de por qué su hijo estaba teniendo tantos problemas.

“En clase, pensaba en excusas sobre por qué me estaba costando tanto, que estaba cansado o que simplemente no era mi día”, dice Boer, “pero cuando todos los demás terminaban y yo solo iba por la mitad de la página, comencé a dudar de mí mismo. Empiezas a pensar: ‘¿soy estúpido?'”. “Luego mi madre escuchó a esta maestra especializada en rehabilitación explicándole a mi padre sobre la dislexia y le pidió que me hiciera unas pruebas”.

Boer tenía seis años cuando le diagnosticaron dislexia. Pese a la ayuda extra que recibía en la escuela, le costaba entender páginas con mucho texto. Años después, mientras estudiaba arte en la Universidad de las Artes HKU en Holanda, decidió actuar: diseñó su propia tipografía.

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