Una enfermera adopta a una bebé a la que nadie visitó en 5 meses
Liz y Gisele | The Washington Post

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CBN. Hace dos años, Liz Smith, jefa de enfermería en el hospital Franciscan Children en Brighton, Massachusetts, se dirigía hacia el ascensor en el trabajo cuando la vio: una niña pequeña de ojos azul brillante y con un rizo sobre su frente, informa The Washington Post.

“¿Quién es este hermoso ángel?” le preguntó Liz a la enfermera que estaba llevando a la pequeña por el pasillo. “Su nombre es Gisele”, le dijo la enfermera. La pequeña había estado en el hospital durante cinco meses, pero Smith nunca la había visto antes.

Liz supo que Gisele, que entonces tenía 8 meses, había nacido prematura en otro hospital

Liz y Gisele | The Washington Post

en julio de 2016, con un peso de poco menos de 2 libras. Tenía el síndrome de abstinencia neonatal, resultado de que su madre biológica había consumido heroína, cocaína y metadona durante el embarazo.

El estado de Massachusetts tomó la custodia de Gisele cuando tenía 3 meses de edad y la transfirió a Franciscan Children porque sus pulmones necesitaban atención especializada, y allí tenían un tubo de alimentación. El bebé no tuvo un solo visitante en sus cinco meses en el hospital.

Los trabajadores del servicio social intentaban colocarla en un hogar de acogida.

“Gisele”, no se le fue de la cabeza a la enfermera en todo el camino de regreso a casa esa noche. Fue en ese momento, cuando se planteó: “Voy a criar a esta pequeña. Voy a ser su madre”.

La vida a menudo interfiere con las intenciones bien planificadas, y para la enfermera, que creció en Andover, Massachusetts, no fue diferente.

Cuando perdió a su madre a los 19 años por cáncer de hígado, Liz decidió que la mejor manera de honrarla era vivir una buena vida y seguir su ejemplo desinteresado.

“Mi madre era una enfermera pediátrica que siempre ponía a los demás en primer lugar”, recordó Liz. “Así que crecí queriendo ser enfermera también”.

Durante décadas, Liz, ahora de 45 años, siempre pensó que se casaría y formaría una familia como lo había hecho su madre. Después de que sus padres se divorciaron cuando ella tenía 9 años, su madre hizo un gran esfuerzo para mantener la casa llena de sonrisas y alegría, recordó la enfermera.

Cuando varios de sus hermanos se casaron y comenzaron a tener sus propios hijos, Liz dijo que naturalmente pensó que algún día haría lo mismo. Pero no sucedió.

“Nunca imaginé que ser madre sería un desafío”, dijo. “Es un deseo que puedes intentar alejar y llenar con otras distracciones, pero nunca desaparece”.

Cuando Smith se lanzó a ser la “mejor tía del mundo” para sus 13 sobrinas y sobrinos, sus hermanos notaron su dolor.

“Siempre me imaginé a Liz como una madre, ya que es una cuidadora por naturaleza”, dijo una de sus hermanas, Elly Smith, de 40 años, que tiene tres niños.

Liz Smith, quien había esperado tener un hijo a través de la fertilización in vitro, descubrió que su seguro de salud no cubriría el tratamiento y que ella no podía pagarlo por su cuenta. Su hermana sugirió la adopción o la crianza, pero Liz nunca quiso considerarlo.

Entonces vio a Gisele.

“Desde el momento en que la conocí, había algo detrás de sus llamativos ojos azules que captaban mi atención”, dijo. “Sentí que necesitaba amar a esta niña y mantenerla a salvo”.

Después de presentar una solicitud para adoptar a Gisele, Liz estuvo yendo al hospital a diario después del trabajo para sentarse junto a su cuna y hablarle en voz baja.

“Estaba atrasada en su desarrollo, y quería sacarla del hospital y que se recuperara más rápido, recordó Liz.

Tres semanas después, en abril de 2017, cuando Gisele tenía 9 meses de edad, recibió permiso para llevarse a Gisele a casa con la estipulación de que el estado haría todo lo posible por reunir al bebé con sus padres biológicos.

Liz se tomó dos semanas de descanso para dedicarse por completo a la pequeña.

Aunque Gisele, que ahora tiene 2 años, todavía necesita usar un tubo de alimentación suplementario, dijo Liz Smith, su hija ahora pesa 23 libras y aprecia el queso, los aguacates y la pizza. Es muy activa, cariñosa y a menudo canta y parece que es una niña feliz.

Fuente: The Washington Post

 

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