Al menos 49 muertos en un atentado en dos mezquitas en Nueva Zelanda
La policía custodia a los testigos en los alrededores de la mezquita central Christchurch/ Imagen: AP

Adentity

Dobuss

Bebrand

Al menos 49 personas han muerto y más de 40 resultaron heridas, 20 de gravedad, en los tiroteos que se registraron este viernes en dos mezquitas en la localidad de Christchurch, en Nueva Zelanda. La policía ha detenido a cuatro personas a las que les encontró explosivos en sus vehículos. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, ha descrito el acto como un “atentado terrorista bien planeado y sin precedentes”.

“Hay cuatro personas arrestadas. No nos consta que haya más implicadas pero no podemos asumir que no haya más”, dijo en rueda de prensa el jefe de la policía, Mike Bush. Los detenidos son tres hombres y una mujer, a los que encontraron artefactos explosivos en sus vehículos. Ardern añadió los cuatro detenidos, que tienen creencias extremistas, están siendo interrogados. Ninguno estaba fichado por la policía y estaban “fuera del radar” de los servicios de inteligencia.

 

 

Los ataque se produjeron en el día de rezo de los musulmanes y a primera hora de la tarde, cuando docenas de feligreses se disponían a llevar a cabo sus plegarias en dos mezquitas situadas en el centro de Christchurch, la mayor ciudad de la Isla Sur del país. Treinta de las víctimas fueron asesinadas en la mezquita de Al Noor, la principal de la ciudad y donde se habían reunido unas 300 personas, y las 10 restantes en la mezquita del suburbio de Linwood.

En un vídeo compartido en las redes sociales se ve cómo el atacante de la mezquita de Al Noor retransmite en directo la masacre con una cámara GoPro que llevaba en la cabeza. El hombre se graba primero en el coche, de donde coge dos armas: empuña primero un rifle, que emplea para disparar a las personas de la entrada de la mezquita, y después un arma automática de la que cambia el cargador al menos dos veces y con la que lleva a cabo la mayor parte de la matanza en el interior del edificio. Tras unos fatales cinco minutos, el hombre vuelve a su vehículo para cambiar el arma y regresa a la mezquita para disparar a cualquiera que muestre signos de vida.

 

 

Uno de los atacantes ha sido identificado por la policía como Brenton Tarrant, de 28 años y originario de Australia, después de que él mismo publicara su identidad en las redes sociales donde explicaba que provenía de una familia obrera con ingresos bajos. Tarrant publicó un manifesto de 74 páginas en las redes sociales donde expresa sus motivos vinculados a la ideología de un supremacista blanco para llevar a cabo la masacre.

“La inmigración en masa nos privará de nuestros derechos (…) Tenemos que acabar con la inmigración y deportar a los invasores que viven en nuestra tierra. No es solo cuestión de prosperidad, sino de supervivencia”, son algunas de las declaraciones de ideología de extrema derecha recogidas en el manifesto.

 

 

En un primer momento, la primera ministra, Jacinda Ardern, definió como “un acto de violencia extraordinario y sin precedentes”, en lo que calificó como “uno de los días más negros de Nueva Zelanda”, pero después habló de ataque terrorista y ordenó poner el país en su nivel de amenaza más alto.

La jefa del Ejecutivo aludió al sentimiento antiinmigrante como el posible motivo del ataque. Así, afirmó que si bien muchas personas afectadas por los disparos pueden ser inmigrantes o refugiados, “han elegido hacer de Nueva Zelanda su hogar, es su hogar. Somos nosotros. La persona que ha perpetuado esta violencia contra nosotros no lo es”.

 

La Policía ha bloqueado el centro de la ciudad, situada en la Isla Sur neozelandesa, y ha llamado a la población a permanecer confinada en sus casas.

 

Los miembros del equipo de cricket de Bangladesh, que se disponían a jugar hoy un partido contra Nueva Zelanda, que ha sido cancelado, evitaron por poco el tiroteo en una de las mezquitas. Cuando se encontraban dentro del autobús en dirección a la mezquita Masjid Al Noor en Hagley Park, comenzó el ataque y dieron media vuelta.

Compartir