39ª Semana Cultural Flamenca a Merche Esmeralda en Palma del Río

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Bebrand

Elena Páez. Desde la Peña Flamenca La Soleá de Palma del Río nos informan de la 39ª Semana Cultural Flamenca. 

Reproducimos la nota:

(..) Merche Esmeralda llega al homenaje de la Peña Flamenca La Soleá sobrada de arte, poderío, magia, dulzura, vitalidad, talento y no sé cuántas cosas más que, a la postre, son las que nos estimulan a seguirla sin perder un detalle, ya que con su excelencia por donde menos se espera se cuela el duende.

Con la maestra sevillana Palma del Río sentirá el aliento entrecortado del baile, la mansa plenitud de cómo dar la cadencia precisa al lenguaje corporal o cómo apreciar su braceo entre el ramaje del bosque virgen del atrás, esto es, crear un clímax espiritual como si todos estuviéramos en una madrugada sin dimensiones de tiempo.

¡Albricias!. Quién nos lo iba a decir: La identidad en danza de la soleá, en La Soleá… Eso es como obrar el milagro, dar respuesta a unas melodías que parecen eternizadas a vivir entre esqueletos y cadáveres, acogerlas en la hondura de su cuerpo, acompañarlas en su sollozo con la sedosidad de sus pies e incluso dormirlas en la concavidad de su espíritu hasta instalar en ellas la inmortalidad del alma, que es la máxima aspiración de un flamenco.

Merche Esmeralda, la luz de lo solemne, la de los escorzos plenos de estética sin igual, la mujer que le baila hasta al aire, la que ha abierto nuevos rumbos al arte flamenco y dado carácter universal a la danza española, va a sentir cómo Palma del Río la quiere y la apoya en su XXXIX Semana Cultural.

Es un homenaje a quien maneja a su antojo los tiempos, a quien no sólo nos advierte de lo ilimitado de la libertad del baile, sino que lo ha despojado de lo manido de su jactancia; a la que enseñó a la historia como desmelenar la rebeldía y cómo desde la tradición se puede ser garantía de ser diferente en el modernismo, sobre todo cuando desde el mar de su cuerpo chorrean olas que sollozan ademanes de duradera impresión.

Y será en La Soleá donde su espíritu soleaero brillará no como la masa pesada de oro, sino como oro etéreo, haciendo de los desplazamientos una unidad de cuerpo y alma, profesando una fe profunda en la emanación de quiebros aprehendidos de alientos exquisitos, dejando arrullo de miel en el ‘cambré’, magia en la vuelta quebrada, dulzura en el zapateado, lujuria en los hombros, erotizando cada impresión evocadora del braceo, hechizando con sus manos, y dejando en cada paso, en cada movimiento con el mantón o la bata de cola, una conspiración de belleza de elegancia suprema, pero también de solera por el paso de los años. 

No preguntarle nunca a Merche Esmeralda por el pasado o el futuro, porque ella es siempre presente. Ella es como el principio de un deseo y el abrazo final de una pasión, una artista de leyenda capaz de llenar los ojos de los exigentes de lágrimas, pero no de tristeza, sino de pura felicidad. ¡Va por ti, maestra! (..)


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