Camareros y personal de servicio serán probables propietarios de parte del millón de euros que tres madrileñas arrojaron a los retretes de cinco restaurantes de Ginebra
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Elena Páez. Tres madrileñas decidieron arrojar cerca de un millón de euros en billetes de 500 euros partidos en trocitos a los inodoros de hasta cinco cafés y restaurantes de Ginebra en mayo y julio de 2017.

La novedad es que la Justicia Suiza ya se ha pronunciado indicando en primer término que se conocen los montantes exactos y que los billetes recuperados tienen valor legal.

Por otra parte, los beneficiarios serán los receptores de esta cuantiosa suma de dinero, si nadie lo reclama, y que no han sido otros que las camareros y empleados italianos, marroquíes, algún español dicen que hay también… que los hallaron tratando de desaguar los retretes.

De la suma total, se lograron recuperar 131.000 euros, buena parte de ellos rotos.

Hay beneficiarios ya identificados: a un par de ellos les tocarían 26.000 euros, 13.000 a cada uno, el resto deberá reclamar los 82.500 euros restantes y acreditar que participaron en su rescate. Todos, después, deberán ir a las oficinas de un banco central de un país de la Unión Europea con los billetes en el estado que se encuentren, para intercambiarlos por otros en buen estado.

Todo comenzó en mayo del 2017, cuando tres mujeres acompañadas de dos hombres iban y venían de los servicios de la sede central del UBS. Se lograron recuperar 40.000 euros antes de que éstos terminasen en los desagües de Ginebra y los beneficiarios fueron trabajadoras de la limpieza. Y posteriormente las mismas y otras personas repitieron la acción, la última el 3 de julio de 2017, en cafés y restaurantes.

Un abogado, representante de las españolas que lanzaron esos billetes se presentó ante las autoridades suizas para responder por los daños causados. Pagó los daños y así evitó cualquier responsabilidad civil por lo sucedido; en su encuentro con las autoridades dio pistas del origen del dinero, y afirmó que eran los ahorros de varios miembros de la familia, no concretando el origen del dinero, a lo que por otra parte no está obligado por la Ley Suiza.

Los agentes siguieron insistiendo sobre la posible ilegalidad del dinero, pero solo recibieron la misma respuesta: que era de origen lícito. Aun así, la Policía no tiene mucho más que hacer.

Por otro lado, todos los locales retiraron sus denuncias tras resolverse por vía extrajudicial este asunto. Todos los aseos fueron reparados. Pero, con otra respuesta que dio en comisaría, el emisario de las tres madrileñas hizo aún más sombría esta historia que ha dado la vuelta al mundo.

¿Por qué resguardó su dinero en Suiza?. «La familia de mi esposa había recibido amenazas de matones en España y, por esa razón, había decidido poner su fortuna a salvo en Ginebra», informó generando más confusión si cabe a la historia, de la que no han trascendido más explicaciones.

Ronda la sospecha de que todo hubiera sucedido por la puesta en vigor a partir de este año del intercambio automático de información a nivel bancario. Pero todo se queda sin resolver.

Solo cabría un desenlace imprevisto, y es que las tres damas madrileñas aparecieran por sorpresa ahora y reclamaran el dinero. Pero para que eso ocurriera tendrían que presentarse ante las autoridades y declarar personalmente.

Pero no parece que se vayan a esforzar en demasía por apenas 131.000 euros después de haber tirado al W.C. cerca de 1 millón.

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