Identifican un nuevo tipo de célula T que podría ser clave en el desarrollo del cáncer y otras enfermedades autoinmunes

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CBN. Investigadores del Centro Integral del Cáncer Jonsson de la UCLA y el Instituto de Inmunología La Jolla han identificado un nuevo tipo de célula T llamada célula T reactiva con fosfolípidos que es capaz de reconocer los fosfolípidos, las moléculas que ayudan a formar las membranas externas de las células.

Los científicos también descubrieron que los fosfolípidos compiten con los glicolípidos, otro tipo de molécula que ayuda a formar las membranas externas de las células, de una manera que evita que los glicolípidos lleguen fácilmente a la superficie de una célula.

Las membranas celulares están compuestas principalmente por dos tipos de lípidos: fosfolípidos y glicolípidos. Dentro de las células, estos lípidos se unen a una molécula llamada CD1d que los transporta a la superficie. Una vez allí, los fosfolípidos estimulan las células T reactivas a los fosfolípidos, y los glicolípidos estimulan un tipo diferente de células T llamadas iNKT.

En su camino hacia la superficie celular, los fosfolípidos se adhieren más fácilmente a las moléculas CD1d, lo que dificulta que los glicolípidos se unan a CD1d. Debido a esto, es más difícil que los glicolípidos lleguen a la superficie de la célula. Esto significa que los iNKT no pueden ser estimulados tan fácilmente por los glicolípidos.

Los científicos creen que las células iNKT son necesarias porque parecen proteger las células contra la progresión de ciertos cánceres y enfermedades autoinmunes. Sin embargo, las células iNKT son extremadamente activas y pueden causar hepatitis alcohólica u otros tipos de enfermedades hepáticas si se estimulan en exceso. La capacidad del fosfolípido para unirse más fácilmente a las moléculas CD1d que los glicolípidos mantiene un equilibrio entre los dos tipos de células y mantiene la homeostasis en el sistema inmunológico.

Para identificar las células T que reaccionan con los fosfolípidos, los científicos utilizaron por primera vez la electroforesis y la cristalografía de gel de enfoque isoeléctrico para demostrar la unión química y física de los fosfolípidos a CD1d.

Luego cargaron los tetrameros CD1d (agrupaciones de cuatro moléculas CD1d) con fosfolípidos y utilizaron citometría de flujo que detectó las células T que reconocen los tetrameros.

Los científicos descubrieron que las células T reactivas a los fosfolípidos son raras: representaban solo del 0,3 al 1,8 por ciento de los linfocitos en el hígado, el bazo y la médula ósea de los animales. Luego utilizaron la estructura cristalina, la citometría de flujo y los cultivos celulares para mostrar que los fosfolípidos ocupaban fácilmente el surco CD1d y los glucolípidos superados.

Las células T reactivas con fosfolípidos deben estudiarse más a fondo para que los científicos puedan comprender su función en personas con hepatitis alcohólica, dislipidemia, cáncer y enfermedades autoinmunes. Si investigaciones futuras identifican cambios en la forma en que el comportamiento de los lípidos influye en estas enfermedades, los científicos podrían estimular o inhibir las células T reactivas a los fosfolípidos para tratar algunas de esas afecciones.

http://newsroom.ucla.edu/releases/newly-identified-t-cells-role-in-cancer-other-diseases

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