Un hospital español prueba con éxito un tratamiento contra la anorexia

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María Morales. Con la colocación de dos electrodos en el cerebro y la generación de una estimulación permanente, tres de los cuatro pacientes escogidos para participar en un ensayo clínico del Hospital del Mar han mejorado su pronóstico de anorexia nerviosa severa: han aumentado de peso y han cambiado su actitud ante la comida.

Es la constatación de que esta técnica pionera en Europa, que ya se utiliza en otros trastornos como el Parkinson, puede ser una herramienta para combatir la anorexia nerviosa en casos crónicos en los que no ha funcionando ningún tratamiento convencional. Así lo ha explicado este jueves el equipo responsable del estudio, que ha recalcado que tras un nuevo ensayo, se podrá incorporar a la cartera de servicios de aquí a un par o tres de años. La operación consiste en la colocación de unos electrodos en una zona determinada del cerebro que se escoge en función de las características del paciente.

Para hacerlo, se usa un robot que permite a los neurocirujanos controlar en todo momento dónde se sitúan. Los puntos seleccionados no motivan el hambre, sino que estimulándolos, se mejora el funcionamiento de los circuitos cerebrales que controlan el estado de ánimo, la ansiedad y el mecanismo de motivación y recompensa, y por lo tanto, acaba revirtiendo en un aumento de peso. Así lo ha explicado la doctora Glòria Villalba, neurocirujana responsable del proyecto, que ha recalcado que el riesgo de la cirugía es muy bajo y por tanto, asumible en unos pacientes que han estado muy graves  y a los que les han fallado los tratamientos convencionales. Villalba explica que la enfermedad no se va pero reconoce que en tres de los cuatro pacientes tratados se han demostrado mejoras, y en el cuarto no se descartan en un futuro aunque aún no haya demostrado una reacción. Es una opción que se ha dado a pacientes que además de anorexia sufren otros trastornos como depresión o el trastorno obsesivo-compulsivo, enfermedades en las que este tipo de terapia también ha dado muy buenos resultados, igual que con el Parkinson.

La estimulación es permanente pero a través de un mando a distancia se puede llegar a parar si es necesario. El paciente solo se tendrá que volver a someter a una operación para cambiar la pila del estimulador pero no hace falta intervenir otra vez en el cerebro, si la experiencia funciona.

Para Gerardo Conesa, jefe del Servicio de Psiquiatría del hospital y director del Institut de Neuropsiquiatria i Addiccions, son intervenciones que no generan lesión en el cerebro y que, por tanto, el paciente puede estar plenamente tranquilo a la hora de someterse a ellas. Julio Pascual, director médico del hospital, ha destacado que es “una apuesta estratégica” del Hospital del Mar para extender terapias de este tipo al mayor número de pacientes que se puedan beneficiar de la investigación en asistencia. Pascual confía en que de aquí a entre dos y tres años se pueda incorporar a la práctica clínica.

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