Reabren el caso de dos niñas desaparecidas en 1992

Alba Cardenas

Alba Cardenas

DiagonalCQ

Dobuss

María Morales. El 24 de abril de 1992, Manuela Torres (13 años) y Virginia Guerrero (14 años) desaparecieron en Reinosa (Cantabria). La última vez que fueron vistas estaban haciendo autostop.

Ahora, un cuarto de siglo después y gracia a las sequías que han asolado el río Ebro, el caso se ha reabierto. El hallazgo de una mandíbula en el pantano cerca de Aguilar de Campoo podría resolver lo que les sucedió a las dos jóvenes, para lo cual será determinante el cotejo del ADN que ya se está llevando a cabo.

El hueso lo encontró un hombre, que lo entrego a la Guardia Civil y esta al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Reinosa (Cantabria), que abrió diligencias y solicitó un informe forense, han informado fuentes judiciales. El informe indicó que los restos son de apariencia humana y que podrían pertenecer a una adolescente de entre 13 y 16 años que llevaría muerta 25 años.

La alcaldesa de la localidad de Aguilar de Campoo pide “el mayor respeto a la familia que ya ha sufrido bastante como para hacer especulaciones”. Las familias de las dos jóvenes han estado viviendo durante 25 años con la incertidumbre de saber qué les pasó a sus hijas y puede que la respuesta esté más cerca que nunca.

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