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Alba Cardenas

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Dobuss

Luisa Gómez Castellano. Debbie Harry (vocalista del grupo Blondie) lo puso de moda en los 70´s.
En los 90’s, con la mítica serie Friends, Rachel (personaje interpretado por Jennifer Aniston), lo volvió a hacer viral y millones de chicas quisieron copiarlo.
Y ahora, después de más de una década, el corte shag vuelve a ser tendencia.

Después del verano, y de todo lo que sufre nuestro pelo (sol, cloro, calor, sal…), es casi imprescindible para sanearlo pasar por la tijera. Es muy probable que aún no te hayas decidido a pedir cita en la peluquería, así que estás a tiempo de decantarte por el look de la temporada.

Shag (viene de shaggy en inglés) significa algo así como despeinado, enmarañado. El corte consiste básicamente en despuntar el flequillo (respetando casi siempre a raya en medio), cortar el pelo a capas y desfilar las puntas. Esta técnica que juega con los volúmenes estiliza a todo tipo de rostro y aporta una textura natural e informal.

¿Por qué hacerte un corte shag? Además de ser de lo más favorecedor, no importa si tienes el pelo liso, ondulado o rizado.

El efecto siempre es positivo (si te pones en buenas manos).

Las melenas más rizadas están de suerte; este corte otorga mayor definición y densidad al rizo, que vuelve a conquistarnos dejando atrás el alisado perfecto de plancha.
Tampoco importa la longitud, puedes capearlo manteniendo tu largo habitual. De hecho, es perfecto si no quieres acortar demasiado tu melena, basta con despuntar los mechones y, si te atreves, rendirte al poder rejuvenecedor del flequillo.

Como plus te diremos que lo mejor es su (no)mantenimiento. El crecimiento no afecta el resultado y apenas es necesario peinarlo. Después de la ducha, con el pelo aún húmedo, aplica un poco de sérum de medios a puntas y dale movimiento con las manos.

¡Eso es todo!

*Consejo de color: Si además de cortar quieres darle un aire diferente a tu color, prueba con unas mechas balayage, a medio camino entre las mechas tradicionales y las californianas. Este término en francés se usa para designar a los reflejos del cabello. Se trata de una técnica de iluminación muy personalizable y natural, y no es necesario retocar a las pocas semanas, ya que no se aplica desde la raíz. Para las morenas, mechas cálidas con toques cobrizos. Y para las rubias, sutiles puntos de luz con mechas uno o dos tonos más claros que el color natural. Et voilà!

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