Diagonal Centro Quirúrgico

Alba Cardenas

DiagonalCQ

Dobuss

Al principio de este verano de 2017, me solicitó consulta un paciente atendido y tratado en un
hospital de Bangkok.


No es infrecuente que me vea comprometido en la incómoda situación de establecer mi juicio y
opinión sobre un situación tratada previamente por otros profesionales. Pero Bangkok está
lejos, lo suficiente como para sorprenderme. También un importante repunte de curiosidad, la
curiosidad es difícil de manejar en una consulta médica, se añadió alborozado a la reunión.


El paciente en cuestión era una persona de buen nivel cultural y de probable experiencia
ejecutiva. Un paciente muy bien informado, que puso sobre la mesa una consulta amplia, donde
debían armonizarse diagnóstico, tratamiento médico y quirúrgico, prevención, y como pasa con
frecuencia en cirugía plástica, la necesaria preservación del equilibrio entre función e imagen.


Aunque de entrada aparentemente compleja, no era la suya una situación infrecuente. Realizó
una consulta oral donde la información objetiva se podía obtener sin esfuerzo de la exploración
física y de un cuestionario dirigido. Las personas con responsabilidades ejecutivas acogen con
comodidad una entrevista dirigida y concreta; se siente interrogadas ante preguntas abiertas o
ambiguas. Curiosamente no documentó su caso ni en papel ni forma electrónica. No sé si para
esquivar la posibilidad de un bochornoso fracaso del profesional, yo, ante el inglés. Algo que
puede pasarnos a demasiados.


Así que todo fácil. La situación frecuente, la información concreta y clara. Y la consulta se resolvió
a gusto de todos, pienso, y sin problemas… Pero me dio que pensar.


El ejercicio de la medicina hoy en día, el llamado legalmente arte de curar “lex artis”, se rige por
documentos de consenso que se redactan teniendo en cuenta el mejor y más actual
conocimiento disponibles. Estos documentos de consenso recogen las mejores estrategias de
diagnóstico y tratamiento para cada enfermedad o situación, y se construyen sobre los
principios de la Medicina Basada en la Evidencia. La Evidencia que se busca es la de no proponer
actuaciones que no hayan demostrado la suficiente proporcionalidad entre beneficio y riesgo.
“Lex Artis” queda pues enmarcada en las recomendaciones de los documentos de consenso.


El médico no utiliza los documentos de consenso como un breviario o recetario de cocina, pero
la “lex artis” queda delimitada por ellos, y quedan fuera de lo correcto y recomendable actitudes
basadas en bien intencionados criterios individuales, hábitos, y la auto atribución de experto –
ya pasó la época de los expertos -. También quedan excluidas las limitaciones por presupuesto
e infraestructura.


Después de la consulta con el paciente de Bangkok me sentí bien y pensé en lo tangible que es
para el médico la universalización de la medicina, los documentos de referencia y de estudio son
los mismos en todo el planeta – desde Córdoba a Bangkok – , y los procedimientos diagnósticos
y de tratamiento a recomendar coinciden en todos los sitios, – la falta de recursos de buena parte
de la humanidad es lacerante también en este aspecto -.


Delante de un paciente con origen en Bangkok, o delante de cualquier paciente ya diagnosticado
y tratado, el profesional médico no aporta su opinión individual, sino que basándose en el
conocimiento de la evidencia científica ejerce de auditor externo, valora la idoneidad de las
recomendaciones hechas previamente al paciente y a modo de juez emite un dictamen y nuevas
recomendaciones si estas son pertinentes.

Clínica

La experiencia individual del médico es útil, desde luego, pero sirve para reconocer con mayor
precisión y rapidez cual es la situación real del paciente, interpretar de forma adecuada la
información oral o física disponible e informar de todas las oportunidades de mejora posibles.


Y, por fortuna, la inmensa mayoría de las veces es posible decirles a los pacientes que las
recomendaciones y actuaciones que se han decidido en su caso son correctas, que no han
perdido ninguna oportunidad. Y que todo está bien y va a ir bien.

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