Vistas de Dos Torres. / Foto: mariamiranda91.wordpress.com.

Alba Cardenas

DiagonalCQ

Dobuss

Vistas de Dos Torres. / Foto: mariamiranda91.wordpress.com.
Vistas de Dos Torres. / Foto: mariamiranda91.wordpress.com.

CBN. Desde Córdoba Buenas Noticias queremos seguir animando a recorrer estas tierras de norte a sur y de este a oeste, para ver sus maravillas y descubrir sus tesoros desconocidos. Hoy nuestro paseo nos lleva hasta Dos Torres.

Dos Torres es un municipio enclavado en la comarca de Los Pedroches y su presente se lo debe a su gran pasado.

Parroquia de la Asunción. / Foto: J.Andalucía.
Parroquia de la Asunción. / Foto: J.Andalucía.

Ya en el Paleolítico estas tierras estuvieron habitadas y más tarde sería una villa importante del reino cristiano, siendo nombrada por los Reyes Católicos parte integrante de las Siete Villas de Los Pedroches, en el privilegiado segundo lugar, tras Pedroche. Pero su historia más reciente, la del último siglo es la que ha hecho de Dos Torres el municipio que es hoy pues fue en 1839 que se crea tras la unión de las villas de Torrefranca y Torremilano.

Iglesia de Santiago. / Foto: J.Andalucía.
Iglesia de Santiago. / Foto: J.Andalucía.

Es por eso que una visita turística a Dos Torres no dejará indiferente a nadie. Dos Torres está situado en el bello paisaje propio de Los Pedroches, y precisamente su ubicación se plasma en la arquitectura de este pueblo que ha aprovechado el material de su entorno, el granito, lo cual apreciaremos en nuestra visita si observamos los dinteles labrados de las portadas de sus casas.

No podremos dejar de enfocar nuestro objetivo a construcciones como la del puente sobre el Arroyo Milano, la Ermita de la Virgen de Loreto o la Parroquia de la Asunción, entre otros.

La Parroquia de la Asunción, edificada entre los siglos XV y XVII, conjuga armónicamente los estilos gótico, mudéjar andaluz, renacentista y barroco.

Plaza Mayor de Dos Torres. / Foto: J.Andalucía.
Plaza Mayor de Dos Torres. / Foto: J.Andalucía.

La Iglesia de Santiago es es el monumento más importante de la antigua villa de Torrefranca que pervive en la actualidad. Data del siglo XV y en la actualidad da cabida a la Casa de la Cultura de la localidad.

Majestuosa  y bella a nuestra vista, centro de reunión y fiestas del pueblo, es su Plaza Mayor. Lo más característico de esta plaza son sus soportales, sin paralelismos en la comarca de Los Pedroches, ejemplo de la simbiosis que existe en el municipio entre la arquitectura castellana, extremeña y andaluza.

La visita a Dos Torres no puede concluir sin visitar el Pozo de la Nieve. Increíble resulta que veinte siglos después podamos contemplar una construcción del Siglo I al IV d.C.

Pozo de la nieve. / Foto: J.Andalucía.
Pozo de la nieve. / Foto: J.Andalucía.

Se trata de una construcción significativa por ser uno de los pocos monumentos de este tipo existentes en Andalucía por lo que poder hoy visitarlo es un auténtico privilegio.

En el entorno del casco urbano se alzan ermitas del siglo XVI. La más interesante de ellas es la de la patrona, Nuestra Señora de Loreto. Otras ermitas son las de San Bartolomé, San Roque, Cristo de la Caridad y San Sebastián, sin duda la más antigua, que regala una buena vista del pueblo.

jamón
El jamón de los Pedroches es un plato que no podemos dejar de disfrutar en nuestro paseo a esta comarca.

Y no podemos irnos sin sentarnos a una buena mesa y disfrutar de la gastronomía que ofrece Dos Torres y la comarca de Los Pedroches. Degustar los diferentes productos del cerdo ibérico será un auténtico lujo al paladar pues este animal es la estrella de la gastronomía de Dos Torres. Jamón ibérico, chorizos, morcillas… un sinfín de ricos placeres propios de esta comarca. Tampoco hay que olivar el cordero, también estrella de la gastronomía usía. Berros, hinojos y cardillos no faltarán en nuestros platos. Sin embargo el más propio de Dos Torres es el hornazo, que se elabora el Lunes de Pascua de Resurrección: se trata de una torta dulce con huevo duro en el centro que los lugareños suelen comer en el campo y que no hay que perderse bajo ningún concepto.

 

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