La incomunicación de la comunicación actual
Teléfono móvil

Adentity

Dobuss

Bebrand

Teléfono móvil
Teléfono móvil

Pedro Jesús Martínez. Cada día que pasa veo más claro lo grave que es el problema de dependencia e inseguridad que los teléfonos móviles nos están creando.

El otro día, mientras caminaba por una ciudad que conozco, pero que no es la mía, me quedé sin batería. De repente, un sentimiento de incomunicación con el mundo, de inseguridad y casi de desprotección se apoderó de mí por unos segundos. Tenía que coger un bus para volver a casa y sin batería, ni siquiera podía comprobar qué hora era, y es que desde que todos tenemos móvil, casi nadie lleva reloj. Tardé poco en volver a la auténtica realidad mientras pensaba algo como: “has crecido sin móvil, has estado horas sin tener la posibilidad de estar en contacto con todo el mundo y no has muerto por ello”.

El verdadero problema de esta dependencia no es la propia dependencia en sí, sino la deshumanización, el encierro voluntario que adoptamos al pensar: “la única gente con la que puedo hablar es la que está en mi agenda de teléfono”. El otro día oía a un chico de quince años decir que su madre, al castigarle sin móvil, le había castigado sin salir porque ya no podía quedar con sus amigos. ¿En serio? Cuando yo tenía diez años cogía la bici para ir a casa de mis amigos, solía llamar a la puerta y preguntar por ellos y, si no estaban, iba a buscarlos a donde fuese o volvía más tarde a sus casas. ¿En qué momento eso se convirtió en un imposible, en una idea disparatada para nuestros jóvenes?

No necesitamos el móvil para encontrar a nuestros amigos, ni para desenvolvernos en una ciudad, conocida o no, en la que nos encontramos. Nunca debemos olvidar que el móvil sólo nos ofrece una mera imitación, una adaptación digital de algo tan real, antiguo e imprescindible como es una conversación. No debemos olvidar que siempre podemos preguntar lo que necesitemos usando no teclas o pantallas táctiles, sino nuestra voz y nuestra humanidad, nuestra educación y nuestra habilidad para mantener lo que nos ha convertido en seres sociales: la capacidad de relacionarnos como personas, no como nombres intangibles dentro de una pantalla.

Compartir