Córdoba Buenas Noticias » Firmas http://cordobabuenasnoticias.com Periódico provincial de información general Wed, 08 Jun 2016 06:55:07 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=4.2.4 El poder de la humanidad http://cordobabuenasnoticias.com/2016/05/10/el-poder-de-la-humanidad/ http://cordobabuenasnoticias.com/2016/05/10/el-poder-de-la-humanidad/#comments Tue, 10 May 2016 15:06:11 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=44033 jj

Todos unidos podemos mejorar nuestro planeta.

Jesús Martínez Alcántara. Hoy, mientras tomaba el desayuno mirando a través de la ventana, he visto una abeja dando vueltas bajo la luz del sol. Nos estamos quedando sin abejas en España, según dicen, por culpa de la contaminación, de los pesticidas y de todo lo que usamos para eliminar cualquier cosa que nos moleste. Incluidas, a veces, otras personas. En días como hoy no puedo dejar de pensar en el increíble poder que tenemos para destruir, en lo fácil que nos resulta cambiar todo a nuestro alrededor para obtener lo que queremos. Pero también para construir, para mejorar nuestro entorno, para crear algo mejor.

Somos una especie fascinante: capaz de las crueldades más deleznables y también de los más hermosos actos. Imaginad que sólo nos centrásemos en construir un mundo mejor, en crear una sociedad más igualitaria, en proteger lo que esa parte destructiva de nuestra especie está logrando eliminar, en cuidar nuestro planeta, que es nuestro porque vivimos en él, no porque seamos sus dueños.

Nuestros abuelos recuerdan una niñez donde los ríos aún eran claros, donde animales que muchos de nosotros sólo hemos visto en la televisión, antes poblaban esos mismos valles y sierras que nos ven crecer. Imaginad lo mucho que podríamos mejorar el futuro de nuestros hijos si decidiésemos tratar a la tierra con respeto otra vez, como hace siglos en algunas culturas. Tenemos una increíble capacidad para transformarlo todo, todo… ésta es una palabra enorme y a la vez tan al alcance de una gran mano colectiva, de una sociedad que trabaja unida para conseguirla… Imaginad que somos nosotros los que un día contamos a nuestros nietos que cuando éramos niños, los arroyos eran grises, que no había variedad de animales en los campos que nos rodean, que el mundo estaba mustio, aquejado de un dolor crónico que acabaría provocándole la muerte, y que nosotros mismos conseguimos curarlo, que conseguimos que los animales y las plantas volvieran, que logramos limpiar los ríos y la tierra, que hicimos de nuestra vida una lucha para que en la suya tuviesen el mejor regalo posible: un mundo solidario, limpio y unido que trabajó duro para que ellos tuviesen la mejor de las vidas posibles, para que no olvidasen que somos capaces de lo mejor y de lo peor y que, al final, siempre merece la pena inclinarse hacia lo correcto, hacia nuestro lado bueno. Les ensenaríamos el resultado de una lucha como esa, les ensenaríamos a hacerla suya, les ensenaríamos a disfrutar de cuanto les rodea, de cuanto conseguimos trabajando juntos… y serían la generación más feliz que jamás vio este continente.

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Sentir plenamente la vida http://cordobabuenasnoticias.com/2016/04/27/sentir-plenamente-la-vida/ http://cordobabuenasnoticias.com/2016/04/27/sentir-plenamente-la-vida/#comments Tue, 26 Apr 2016 23:13:33 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=43546 Todo. Yo soy todo. Alegría y tristeza. Miedo y enfado. Disgusto y aceptación. Luz y oscuridad, Paz y tribulación…

Todo. Yo soy todo. Alegría y tristeza. Miedo y enfado. Disgusto y aceptación. Luz y oscuridad, Paz y tribulación…

José Gómez Barbadillo. Desde hace algún tiempo intento encontrar todos los días espacios para escribir. Cada mañana me propongo dedicar al menos diez o quince minutos a recoger en el papel experiencias, emociones, descubrimientos que voy haciendo. Antes de salir para trabajar, unas veces con algo más de tiempo, otras veces más apurado, agarro cuaderno y bolígrafo y me siento ilusionado con disposición de dejarme llevar por la inspiración. A veces las palabras fluyen fáciles. Guiado por una frase que ha llamado mi atención, una reflexión leída en un libro, que me ha hecho pensar o un sentimiento profundo de gratitud, mi mano parece tomar vida propia y página tras página, los espacios en blanco empiezan a cubrirse de palabras. Otras veces sin embargo no encuentro un pensamiento claro que me arrastre detrás de las páginas del cuaderno. Y entonces suelo hacerme la pregunta “¿cómo me siento hoy?”. Contestar a esa pregunta supone tomar conciencia de mi estado emocional y a través de él conocerme un poco más a mí mismo. Y este trabajo, me ayuda.

Se atribuye a Paul Ekman la primera definición de las emociones básicas. Investigando las expresiones faciales de diversos grupos étnicos humanos ante un estímulo, Ekman encontró que las expresiones faciales de las emociones no son determinadas culturalmente, sino que son más bien universales y tienen, por consiguiente, un origen biológico. Sobre la base de las expresiones faciales reconocibles en todos los grupos humanos se encuentran aquellas que expresan el enfado o ira, el asco o disgusto, el miedo, la alegría, la tristeza y la sorpresa. Ekman definió estas seis emociones como básicas. Posteriormente, se ha puesto en duda que la sorpresa y el disgusto formen parte de las emociones reconocidas universalmente, de manera que hoy día se reconocen invariablemente como emociones básicas universales sólo la alegría, la tristeza, el miedo y el enfado.

Pero existen muchísimas más emociones que estas cuatro. Robert Plutchik propone que las emociones básicas, a las que él añade la anticipación y la confianza, pueden graduarse en tres niveles de intensidad de forma que cada una de estas ocho emociones dan lugar a veinticuatro. Así, el miedo podría graduarse como aprensión, miedo y terror. Por otro lado, la combinación de emociones primarias daría lugar a emociones secundarias y la combinación de emociones secundarias originaría emociones terciarias y sucesivamente. La consecuencia de todo ello es que existe una gran cantidad de estados emocionales que difícilmente sabemos identificar. Una amplia constelación de emociones con múltiples matices. No es extraño por lo tanto que cuando se pregunta a una persona o a un grupo de personas cómo se sienten en un momento dado, la mayoría tiende a responder con las palabras “bien” o “mal”. Estas expresiones implican la dificultad que habitualmente tenemos para reconocer diferentes tipos de emociones. “Bien” puede implicar alegría, serenidad, satisfacción, confianza, ilusión,… mientras que “Mal” no permite conocer si la persona que se siente de esta forma siente tristeza, disgusto, enfado o ansiedad, por poner un ejemplo.

Prestar atención a nuestros estados emocionales y tratar de indagar en ellos se convierte en una herramienta de gran valor para conocernos mejor a nosotros mismos. Y en este sentido me doy cuenta de la gran variedad y colección de estados emocionales que presento. Disgustado el domingo, enfadado el lunes, triste el martes, sereno el miércoles, ilusionado y optimista el jueves, satisfecho el viernes… Esta ha sido mi última semana. Son tantas emociones, tantos estados emocionales los que puedo experimentar, que ninguno de ellos realmente me define. No soy ninguno de ellos. Así que tratar de definirme a través de alguno es una tarea absurda. Y sin embargo eso es lo que he hecho toda mi vida. Me he contado la historia de que soy triste, melancólico, depresivo… Sí, ese es el relato de mi vida. Tan falso como una buena copia de un cuadro. Tan engañoso como una moneda de latón. Y sin embargo, lo he comprado una y mil veces sin discutir

Jeff Foster, en su libro “La Aceptación más Profunda” señala que lo que somos realmente es un vasto océano de conciencia donde pueden aparecer miles de olas. Cada experiencia en nuestra vida es como una ola del océano. Unas olas pueden ser serenas y tranquilas, otras pueden ser violentas y tumultuosas. Pero todas las olas forman parte del océano y al océano vuelven. Ninguna de ellas puede hacer daño al océano al que pertenecen. Así son nuestras experiencias en la vida. Van y vienen. Unas son agradables y placenteras y me hacen sentir feliz. Otras son desagradables y violentas y me provocan sensaciones de malestar. Pero lo único constante es que van y vienen. Ninguna de ellas define al océano. El océano no es placentero, ni sereno, ni violento, ni desagradable. El océano es todas y cada una de esos estados a la vez. Todos forman parte de él.

Dicen que Einstein pudo desarrollar las teorías de la relatividad y del efecto fotoeléctrico porque previamente tuvo una imagen del fenómeno que le hizo comprenderlo. Literalmente “lo vio”. Y a partir de esta imagen puedo desarrollar su teoría. Para mí la imagen del océano me ha hecho “ver” que yo no soy triste ni alegre, ni pacífico ni violento. Ninguna de esas etiquetas me define. En el vasto océano de conciencia que es cada persona, somos todas esas cosas a la vez. Todas forman parte de nosotros. Y en lo más profundo de nuestra experiencia, todo está bien. Lo que ocurre es que me he creado un relato de mi vida en el que me defino por alguna experiencia recurrente y me cuesta trabajo aceptar, rechazo, aquello que pone en entredicho lo que me proporciona una cuestionable identidad.

Desde un punto de vista neurolinguístico, cometemos este error una y mil veces cuando utilizamos de forma inadecuada el verbo ser. Cuando digo “yo soy triste”, “yo soy irascible”, “yo soy miedoso”, … estamos utilizando un tiempo gramatical que no es el correcto. El presente habitual es un tiempo que se utiliza para expresar acciones que se realizan de manera mantenida en el tiempo. Existe otro tiempo que es el presente continuo que implica acciones que se están realizando en este momento. Desde la perspectiva del océano, decir “yo soy irascible” implica utilizar inadecuadamente el presente habitual. Sería más correcto decir “en este momento estoy siendo irascible”. Otra posibilidad es dejar de identificarnos con nuestros estados emocionales y depositar la responsabilidad no en lo que somos sino en lo que hacemos y así podríamos decir “en este momento me estoy comportando de forma irascible”. Lo que es una realidad es que “yo no soy irascible” porque la experiencia de ser irascible, o de comportarme de forma irascible, no es sino una más de las miles de olas del océano. Y el océano es absolutamente incatalogable. Podemos expresarnos como nos parezca oportuno, pero lo que no debemos es caer en la trampa del lenguaje e identificarnos con un estado emocional que es absolutamente transitorio.

¿Qué es entonces lo que queda fuera del relato de mi vida? Todo. Yo soy todo. Alegría y tristeza. Miedo y enfado. Disgusto y aceptación. Luz y oscuridad, Paz y tribulación… Todas esas experiencias forman parte de mí y no tiene sentido rechazar ninguna de ellas. Fuera del relato que me cuento a mí mismo, soy la vida entera, que fluye a través de mí. Soy el vasto océano de conciencia donde todas las olas aparecen y se retiran. Todas las olas sin excepción. Toda la vida fluye a través de mí, forma parte de mi.

El historiador romano Cayo Salustio Crispo, más conocido como Salustio lo expreso de forma clara y diáfana: “Cuando por fin regresas a tu tierra, descubres que no era tu vieja casa lo que extrañabas, sino tu niñez”. Como en los cuentos del Grial donde el caballero vuelve siempre al hogar después de haber luchado contra dragones y sorteado mil vicisitudes, buscamos permanentemente algo definitivo que nos permita sentirnos bien. Ansiamos volver a casa, habiendo encontrado aquello que de sentido a nuestra vida. Anhelamos recuperar la esencia que perdimos al crecer. Buscamos eternamente fuera de nosotros, rechazando aquellas experiencias que creemos que nos apartan de ese estado esencial. Y la búsqueda no acaba hasta que nos damos cuenta de que no hay nada que buscar. Que fuera del relato que nos hacemos de nuestra vida nunca hemos dejado de estar completos porque es la vida entera, sin opuestos, la que fluye a través de nosotros.

 

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Ser amable http://cordobabuenasnoticias.com/2016/01/26/ser-amable/ http://cordobabuenasnoticias.com/2016/01/26/ser-amable/#comments Tue, 26 Jan 2016 07:00:47 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=40431 José Gómez Barbadillo. “Nadie es tan pobre que no pueda regalar una sonrisa”. (“Sonrisa”, poema anónimo)

                          “Con una sonrisa puedo comprar todas esas cosas que no se venden”. (“Con una sonrisa”, José Luís Perales)

 

Ser amable.

Ser amable.

Me encanta pasear en las tardes de los fines de semana. Me preparo con ropa y calzado adecuado; cojo mi cuaderno, mi bolígrafo y mis auriculares y emprendo la marcha. Con el único objetivo de empezar a andar y no saber donde ni cuando voy a acabar. Ocasionalmente mi mente se evade y empieza a recorrer pensamientos obsesivos en torno a cuestiones pendientes. Pero cuando me doy cuenta de ese rumbo errático, pongo de nuevo la atención en los pasos que doy o en la música que escucho, me sonrío con compasión y retorno a la conciencia del momento presente. Es en ese momento cuando me siento uno con todo lo que me rodea. Y entonces siento una plenitud en mi vida que me lleva a ser amable con todo lo que me encuentro a mi alrededor. A sonreír al anciano que se cruza en mi camino, a bendecir a la pareja que pasa a mi lado o a acariciar a un perro que camina sujeto a su amo a través de una correa. En ciertos momentos me quedo mirando al cielo y me siento agradecido y conmovido por la bondad de todo lo que existe.

Albert Einstein, una de las mentes más claras que ha alumbrado la humanidad dijo en una ocasión que cada persona en el universo debe tomar la decisión más importante de su vida cuando se pregunta si vive en un universo amigable o en un universo hostil. Me gusta la palabra amigable. Ser amigable significa ser digno de ser considerado amigo. Pero aun hay otra palabra que me gusta más. Es la palabra amable. Ser amable implica ser digno de ser amado. Una persona amable es una persona que puede ser amada. Por eso me gusta ser amable conmigo mismo, ser amable con las personas que forman parte de mi día a día y ser amable con la creación en su conjunto.

Frente a los que piensan que el mundo no reúne las condiciones para ser considerado un lugar amable, o más aún, que no existen motivos para mantener una actitud amable con la vida, me gustaría compartir la experiencia vital de Victor Frankl.

Viktor Frankl.

Viktor Frankl.

Viktor Frankl era un médico austriaco, judío, de cierto prestigio en la sociedad vienesa a través de sus trabajos sobre psiquiatría, en la época en que Austria fue anexionada al III Reich. La deriva criminal del nazismo lo condujo a un campo de concentración. En su obra “El Hombre en Busca de Sentido” Frankl relata la experiencia propia y de otros prisioneros del campo de concentración de Auswitch y los mecanismos que hicieron posible que algunos prisioneros sobrevivieran a la guerra mientras que otros sucumbieran e incluso buscaran voluntariamente la muerte para escapar del horror de aquella experiencia. Cuenta Victor Frankl, que al ingresar en el campo de concentración, cuando se vio desnudo delante de los carceleros nazis, comprendió que habiéndole quitado todo, sólo le quedaba una cosa y que esa no se lo podían quitar. A esa última y preciada posesión le llamó la libertad última: la libertad de elegir la respuesta ante la agresión. Y a través de la imaginación, del recuerdo de los seres queridos, de la esperanza de un futuro mejor o de la experiencia de comunión con la naturaleza, provocaba la confusión de los responsables del campo de concentración que no entendían de donde podía Frankl sacar la fortaleza.

La libertad de elegir la respuesta ante las circunstancias que nos presenta la vida define un tipo de paradigma acerca de la comprensión del mundo. El paradigma de la responsabilidad. El paradigma de las personas proactivas. El paradigma de las personas que no dicen “no puedo” sino que dicen “quiero”. Etimológicamente la palabra responsabilidad significa “habilidad para responder”, lo que coincide plenamente con la libertad última de Victor Frankl: la libertad de elegir la respuesta adecuada. Podemos decir entonces que Victor Frankl fue una persona “responsable”.

Frente al paradigma de la responsabilidad, el otro gran paradigma acerca de la comprensión del mundo es el paradigma del victimismo. Desde la postura de la víctima, la responsabilidad de lo que le ocurre está fuera de él. Es el mundo exterior, hostil y amenazador, el responsable de su situación. Y frente a ello solamente se puede responder de forma defensiva. Las personas impregnadas de esta visión del mundo no eligen la respuesta sino que reaccionan de forma automática sobre la base de creencias irracionales. Responsabilidad frente a victimismo, proacción frente a reacción, convicción de que yo puedo crear mi vida frente a impotencia e imposibilidad de cambiar nada…

La persona victima ve el mundo como un entorno hostil y reacciona frente a todo lo que le ocurre. La persona responsable ve el mundo como un sitio amable y elije sus respuestas tratando siempre de devolver la amabilidad que recibe. Personalmente he decidido ser amable con el mundo. Elijo tener una sonrisa y una palabra agradable con las personas con las que me cruzo a lo largo del día. Los pacientes que trato y sus familias, la gente que forma la enorme plantilla del hospital y que influyen en mi trabajo a la vez que yo influyo en la suya, la persona despistada que me pregunta donde se hace determinada prueba, el taxista que me lleva a algún sitio cuando voy con prisa, el abuelo que me cruzo en la calle y que saca su sabiduría para ilustrarme, el peluquero que me pela,…

Enhamed Enhamed. / Foto: Youtube/ Cuatro.

Enhamed Enhamed. / Foto: Youtube/ Cuatro.

Enhamed Enhamed es un deportista de élite. Nadador del Club Natación Metropole, es considerado por muchos el mejor nadador paralímpico de la historia, tras haber conseguido el mejor resultado de un nadador en unas paralimpiadas con la consecución de 4 medallas de oro en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008, hito que le supuso ser considerado el “Michael Phelps español”. Enhamed es ciego. Perdió la vista de forma súbita a los ocho años. Sin embargo el prefiere decir que “gano la ceguera”. Enhamed Enhamed descubrió a los 21 años que es necesario cambiar las preguntas que nos hacemos a nosotros mismos porque si hubiera seguido preguntándose por qué perdió la vista no hubiera podido disfrutar de todas las cosas que la vida le ha dado desde su nuevo estado de invidente. Confiesa que a estas alturas no cambiaría todas las medallas que ha ganado por recuperar la vista ya que su vida ha sido muy enriquecedora gracias a las oportunidades que le ha dado la ceguera. En la actualidad, además de trazarse nuevos retos deportivos, desarrolla su labor profesional como coach, impartiendo conferencias a ejecutivos de empresas, colectivos de trabajadores y estudiantes, transmitiendo una serie de conocimientos que ayuden a la superación y motivación personal. A sus 28 años, y con sus circunstancias a cuestas, Enhamed ha decidido ser amable con la vida y sonreir al mundo. Y ayudar a los demás a sonreir a pesar de sus circunstancias. Desde luego ha alejado de su vida la tentación de responder desde el paradigma de la víctima. Este ejemplo,  como el de Victor Frankl nos enseñan que a pesar de lo que nos ocurre en la vida uno siempre puede elegir la respuesta. Y que desde la responsabilidad, podemos sacarle el máximo partido a nuestras vidas a pesar de las condiciones más adversas.

Pero al final de todo, la persona más importante con la que tengo que ser amable es conmigo mismo. La persona con la que voy a estar siempre. La persona que nunca me va a dejar. La persona con la que comparto 24 horas al día 365 días al año. Yo. Y reconozco que con frecuencia soy un tirano conmigo. Me enfado cuando cometo un error. Me digo que no sirvo cuando quiero emprender una tarea y encuentro dificultades. Soy duro y castigador como no lo sería con nadie ajeno a mí que se encontrara en una situación idéntica. Por lo tanto, el mayor de los retos es observarme, comprenderme y aceptarme como soy. Y cuando lo hago, una sonrisa brota de mi interior de manera espontánea e ilumina mi rostro. Es en esos momentos cuando me siento completamente en paz conmigo mismo. Por eso me gusta pasear. Porque son los momentos en los que me encuentro. Y eso me hace sentir tal gratitud hacia todo, que sonrío hacia fuera pero pongo mi mejor  sonrisa para mí.

Estudios científicos parecen demostrar que necesitamos hasta diecisiete músculos para sonreír, pero este número se eleva hasta cuarenta y tres si lo que hacemos es fruncir el ceño. Sabiendo esto, parece que vale más la pena sonreír, aunque solo sea por ahorrar trabajo a nuestro sistema muscular. En el fondo es una cuestión de eficiencia energética. Así que, ¿por qué no sonreir más?

Sonrisa.

Sonrisa.

Proactividad Vs reactividad. La clave es desde donde respondemos a las circunstancias externas que sacuden nuestra vida. ¿Permitir que nuestra conducta sea un reflejo automático de los programas que están instalados en nuestra mente o por el contrario basar nuestra conducta en las decisiones que tomamos desde nuestra libertad interior, desde los principios y valores que hemos establecido como nuestros? Para mí la respuesta está clara. Elijo desde los principios y valores que yo he elegido. Y sonrío.

¿Vivo en un universo hostil o en un universo amable? Esa es la pregunta que cada uno tiene que responder. Personalmente desde que he descubierto que el mundo es un sitio amable, camino por la vida como cuando salgo a pasear por las tardes… ilusionado. Y entonces la vida se convierte en una aventura apasionante.

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Hoy voy a ser feliz http://cordobabuenasnoticias.com/2016/01/01/hoy-voy-a-ser-feliz-2/ http://cordobabuenasnoticias.com/2016/01/01/hoy-voy-a-ser-feliz-2/#comments Fri, 01 Jan 2016 19:45:35 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=39500 Sé feliz.

Sé feliz.

José Gómez Barbadillo. En la vida nos movemos con muchas conductas estereotipadas. Una de ellas es la creencia generalizada de que a una edad determinada las personas no pueden cambiar. Nos identificamos con nuestras pautas de conducta y llegamos a creernos que somos esas pautas. Cualquier esfuerzo encaminado a cambiar aspectos de nuestra forma de ser que no nos gustan parecen condenados al fracaso. Tenemos dentro de nosotros una parte malvada que disfruta boicoteando nuestros intentos de cambiar. Y ello en cualquier proyecto que emprendamos, bien sea una pérdida de peso, una mayor dedicación al deporte o ejercicio físico o una decisión bien motivada para emprender algún tipo de estudio o formación. Es como si dentro de nosotros lleváramos un Mr. Hyde, una oculta y malvada personalidad aparejada al Dr. Jekyll en la novela del escritor Robert Louis Stevenson, que nos convenciera de la inutilidad de cualquier empeño en el que nos queramos emplear profundamente.

Hace un par de años, yo me encontraba atravesando una mala época. Problemas personales, familiares y laborales se entremezclaban en una síntesis  bien tamizada impidiéndome disfrutar de cada momento de cada día. La situación llegó a ser tan desesperada que llegue a estar convencido de que necesitaba un cambio en mi vida, sin saber muy bien a donde me llevaría eso. Dicen que los personajes que han sufrido grandes transformaciones han pasado por épocas de gran sufrimiento. Sería la noche oscura del alma de la que habla San Juan de Cruz. Pues en mi caso, la insatisfacción con mi vida había llegado a tal grado que cambiar se me antojaba una necesidad vital. Hasta ese momento había buscado en todos los lados posibles… la Iglesia, la Psicología, la Autoayuda,…, las conversaciones con determinadas personas que aparecían en mi vida como un regalo de Dios,… Nada de eso parecía ser de ayuda. Todo lo más, resultaba útil durante un corto espacio de tiempo. Pero el final era volver a caer en la misma situación de todos los días. En la convicción de que a causa de mi forma de ser no podía cambiar y que estaba condenado a reproducir una y otra vez las mismas pautas. Mi Mr. Hyde, mi facción malvada contra mí, salía victoriosa una y otra vez.

Tomé la decisión de cambiar porque ya no soportaba más el sufrimiento. Pero lo que ahora comprendo es que eso no significa que el sufrimiento se acabe. Las mismas circunstancias desagradables y negativas que hasta ese momento lo provocaban siguen estando presentes en mi vida. Y nada ni nadie puede hacer que dejen de ocurrir. Sin embargo, ahora tengo una visión algo diferente. Ahora pienso que el sufrimiento tiene un sentido. A partir del momento en que he decidido que voy a cambiar mi vida porque quiero encontrar la paz, las experiencias negativas que siguen presentándose se convierten en herramientas para la transformación. Oportunidades para aprender a responder de forma diferente. Son pruebas que nos permiten practicar nuestra determinación de cambiar y nos dan la oportunidad de responder de una manera diferente a como lo hemos hecho hasta ahora.

El 2016 debe venir cargado de nuevos propósitos.

El 2016 debe venir cargado de nuevos propósitos.

Vivimos condicionados por hábitos. Hábitos adquiridos a través de años y años de travesía por nuestra vida. Ante una situación concreta tendemos a responder de una forma concreta que nos ha resultado útil anteriormente. Y tras años y años de repetición, en nuestro cerebro se han establecido circuitos neuronales automáticos, ajenos a la conciencia, que responden automáticamente ante determinadas situaciones. Es como la persona que conduce un coche. Ya no piensa conscientemente “voy a cambiar la marcha” sino que cuando se dan las circunstancias adecuadas lo hace porque su cerebro está utilizando “atajos”, circuitos preestablecidos, para realizar esa acción sin el concurso de la corteza cerebral que es donde radica la conciencia. Esos hábitos hacen que ante una situación concreta, nuestra mente responda de la forma en que lo ha hecho anteriormente. Y cuando una experiencia es negativa el resultado es la rememoración de las emociones que en situaciones anteriores acompañaron a esa experiencia. El cerebro no distingue entre presente, pasado y futuro, y la huella bioquímica de una emoción es similar aunque la experiencia se diera en el pasado. En este sentido, podemos decir que nuestro pasado nos condiciona una y otra vez.

Recientemente he intervenido a un paciente que ha sufrido una complicación grave. El recuerdo de experiencias pasadas similares con su huella bioquímica impresa, junto con la percepción de una amenaza en el futuro, la posibilidad de la muerte, han condicionado en mí la recreación de todos estos acontecimientos fisiológicos y mentales. En un primer momento, mi mente y mi cuerpo respondieron exactamente de la misma forma que lo había hecho anteriormente. Miedo, ansiedad, palpitaciones,…, bloqueo emocional. Idéntica situación, una complicación quirúrgica grave, me ha vuelto a colocar en el mismo sitio de siempre. Pero esta vez he hecho algo distinto. He contemplado la situación como una oportunidad. El que en mi vida aparezcan situaciones desagradables no va a cambiar. Pero lo que si puedo cambiar es mi percepción de la situación. En el pasado siempre fue negativa. Percibo una amenaza a mi ego. Siento el fracaso. Me preocupa que mi imagen se resienta. Me siento culpable. Porque es evidente que la situación actual de mi paciente tiene que ver con el daño controlado que yo le infligí. Y tengo tendencia a la huída porque me siento amenazado… y no tengo nadie con quien luchar…

Hoy puedo responder de la misma forma en que he respondido una y mil veces… O puedo responder de una forma diferente. Y si respondo de una forma diferente, estoy creando un hábito nuevo.

Mi intención ha sido ayudar. En esta nueva situación, puedo seguir ayudando. Hay una persona triste, preocupada, con ansiedad a la que puedo ayudar de otra forma. Además de hacer lo que tenga que hacer, incluyendo una o varias reintervenciones hasta solucionar el problema, puedo hacer algo diferente a huir… Puedo acompañar, tranquilizar, apoyar, despejar miedos,… Puedo creer en mi capacidad y habilidad. Y puedo confiar en Dios, la conciencia universal, la mente infinita, la sabiduría ancestral o el campo cuántico universal. Aún así mi viejo yo, condicionado por los hábitos, se resiste. No quiere cambiar porque le pesa el posible fracaso y la decepción. Demasiadas cicatrices en el cuerpo. Pero el fracaso y la decepción ya lo tengo. ¿Hay otra opción? En lugar de mantenerme quieto y ausente esta vez me voy a poner el casco y me voy a la batalla de la vida con compasión, con amor, con entrega. Sin pensar en los resultados porque no me pertenecen. Pertenecen a Dios.

Vivimos muy condicionados.

Vivimos muy condicionados.

Carlos González Vallés, un jesuita español que ha pasado la mayor parte de su vida en la India, cuenta en uno de sus libros como cierto día observaba a un grupo de operarios que laboriosa y afanosamente trataban de levantar un templete, una especie de pérgola donde sentarse a contemplar el paisaje, en las proximidades de un lago. A lo largo de varios días, pusieron los cimientos, levantaron el eje central. Sobre éste fueron colocando el armazón de madera que daría sustento al tejado. Con cierta lentitud exasperante para un occidental fueron dando forma al objeto de sus desvelos. Cuando al final retiraron las planchas de madera que sostenían el encofrado y observaban satisfechos el fruto de su trabajo, un estruendo ensordecedor precedió el derrumbe del afán de varios días. Lo que le llamó la atención al autor fue que tras unos momentos de estupor, los trabajadores que tan laboriosamente habían levantado el templete rompieron a reir. Lejos de nuestra mentalidad occidental tan orientada a resultados, para la mentalidad oriental lo importante es el proceso en sí. El resultado sencillamente no les pertenece. Como en mi caso… lo único que me pertenece es actuar de la mejor manera posible. Y confiar en Dios, en la vida, en que haciendo todo lo posible, el resultado sea favorable para todos.

Aceptar las experiencias negativas que nos presenta cada día con una actitud diferente. Y esa actitud diferente es dar una respuesta diferente. Sólo así las experiencias nuevas pueden reemplazar a las experiencias antiguas que nos mantienen una y otra vez anclados en el pasado.

Pero las experiencias memorizadas son, como he dicho antes, hábitos dependientes de circuitos neuronales bien establecidos. Y cuesta deshacerse de ellos. Por lo tanto hay que contar con que una y otra vez volverán a salir los viejos hábitos. Nunca hay que olvidarlos. Pero si sabes que están ahí y que en algún momento aparecerán, si sabes identificarlos en cuanto asoman, si no te identificas con ellos y los ves desde fuera como un observador externo, entonces siempre puedes ir echándolos de tu vida diciéndote… ¡CAMBIA!

Ahora me doy cuenta de que trabajar el cambio en momentos emocionalmente negativos es un gran regalo. Nunca he hecho este trabajo cuando he estado en esta situación. Siempre he querido hacerlo cuando me encontrara bien y fuerte. Ahora me doy cuenta de que ESTA es la ocasión adecuada. Este es el momento necesario del que siempre he huido. Esta es la experiencia que tengo que trabajar. En lugar de retirarme del mundo y encerrarme en una concha a esperar que pase el momento, este es el día en que tengo que trabajar. Hoy tengo la experiencia que la vida me ofrece. Hoy es el día en el que tengo que aprender algo que sea realmente importante. Algo que suponga un auténtico salto cuántico en mi existencia.

Hoy es un día precioso. Hoy elijo ser feliz. Con lo que tengo. Con la preocupación, ansiedad, miedo, incertidumbre,… Hoy voy a ser feliz.

No voy a esperar a que se resuelva la situación de mi paciente. No voy a esperar a que pase el congreso que me tiene atareado preparando una conferencia. No voy a esperar a que llegue el fin de semana. Ni tampoco voy a esperar a las vacaciones. Elijo no esperar más. Elijo aprender de la experiencia que vivo. Elijo pensar de forma diferente. Elijo confiar en Dios y abandonarme; renunciar a querer tener el control de todo. Elijo sentirme parte de la conciencia universal y mantenerme conectado a la fuente, consciente de que hay una inteligencia superior, que tiene un plan para mí, que formo parte de ese plan y que acepto lo que venga porque lo que venga es bueno para mí; porque esa inteligencia superior a la que estoy conectado sólo desea mi bien.

Estoy preparado para recibir todo lo bueno que la vida me quiera dar. Así que elijo ser feliz sin postergarlo más. Aprendiendo de las experiencias que me pone delante la vida. Y dando gracias por ellas.

Este es el reto. No es fácil. Pero ahora me parece ilusionante.

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En Bangassou también es Navidad http://cordobabuenasnoticias.com/2015/12/25/en-bangassou-tambien-es-navidad/ http://cordobabuenasnoticias.com/2015/12/25/en-bangassou-tambien-es-navidad/#comments Fri, 25 Dec 2015 07:30:22 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=39324 El Papa Francisco en la Fundación de la que el cordobés Juan José Aguirre es Monseñor

El Papa Francisco en la Fundación de la que el cordobés Juan José Aguirre es Monseñor

Mons. Juan José Aguirre. Este año el mejor regalo de Navidad que hemos recibido en Centroáfrica ha sido el Papa Francisco. El eco de su visita todavía resuena en nuestros oídos. Llegó como un ángel blanco con zapatos negros y gastados  y, con solo su estar, sonreír y acariciar, hizo saltar de un plumazo los negros augurios que pronosticaban una visita saboteada y rota.

Cuando acarició a su niño, una madre se echó a llorar de emoción. El de la foto de abajo es de un campo de desplazados que visitó justo después de la acogida ritual con fanfarrias en el palacio presidencial. Del abrazo de ministros y funcionarios (también ellos muy felices con su visita) se marchó al otro extremo: a la dura vida del día a día, del sobrevivir con menos que nada en un campo de gentes en donde todos lo habían perdido todo. Cuando vieron al Papa paseando junto a ellos, buscándolos incluso para poder acariciar sus cabezas apenas trenzadas al estilo africano, sintieron que no lo habían perdido todo, porque tenían sonrisas a raudales por sentirse bendecidos con la sola experiencia de las yemas de sus dedos.

El Papa Francisco se pateó el campo de desplazados de arriba a abajo. Creo que tocó a más de 400 personas, la mayoría niños. Bajo un sol de plomo porque era ya medio día. Sonrió a las madres, acarició los niños, con el mismo cariño que acabará acariciando el niño Jesús de su Belén en Santa Marta.

Los niños que el Papa Francisco tocó en Bangui, sin mediar palabra, justo con un intercambio de miradas cómplices, era ya un deseo de Feliz Navidad.

Luego  se acercó a acariciar a aquella mujer en el pediátrico de Bangui. Podría haber sido en el “Buen Samaritano” en Bangassou, tantas veces hemos visto esa escena repetida.

Esa mujer, que todo el mundo vino a saludar al día siguiente porque la habían visto en la prensa junto al Papa, es, junto al niño, el segundo símbolo de nuestra navidad. ¡Feliz navidad a todos los amigos de la Fundación Bangassou!

Juan José Aguirre junto al Papa Francisco

Juan José Aguirre junto al Papa Francisco

Algunos creyeron que era un niño. Si nos fijamos, es una mujer de 25-30 años, de 35-40 kilos de peso corporal, con una enfermedad en fase terminal, seguramente Sida, sobre abiertos los ojos, menguados sus pechos, como vaciada de vísceras, reducida a un amasijo de huesos y humanidad… Papa Francisco le coge la mano, luego alarga la otra hacia su frente…Ella mira a la cruz como desangelada y él baja la mirada pudoroso al encontrarse junto a un misterio. El misterio del sufrimiento llevado a límites fuera de lo normal, una serie interminable de píldoras amargas que han llevado a esa joven a ese extremo de desamparo…

Finalmente, aparezco en otra foto junto al Papa. Después del campamento de desplazados, quiso encontrar a los 10 obispos de Centroáfrica. Nos saludó uno a uno. Yo le hablé en español mientras que el Nuncio traducía en francés para los otros obispos. Le hablé de Bangassou, de los peregrinos que han hecho tres días de camión por pistas llenas de violentos para venir a verlo y de que después nos tocaba la vuelta. Pero que todo era poco por el placer de oír su mensaje y ver sus gestos de coraje que buscan la fraternidad en una sociedad huérfana de guiños de amor. Me dijo que estaba impresionado de ver que 2.800 jóvenes scouts habían hecho como “un muro” para que nadie entrara por donde su coche iba a pasar. ¡Los jóvenes de Bangui protegiendo al Papa Francisco! Feliz Navidad a todos y próspero año 2016….

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Gracias a la solidaridad de los cordobeses http://cordobabuenasnoticias.com/2015/12/16/gracias-a-la-solidaridad-de-los-cordobeses/ http://cordobabuenasnoticias.com/2015/12/16/gracias-a-la-solidaridad-de-los-cordobeses/#comments Wed, 16 Dec 2015 10:39:24 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=38990
Carlos Eslava Martínez, Presidente de Banco de Alimentos Medina Azahara de Córdoba. En los pasados días 27 y 28 de noviembre, el Banco de Alimentos Medina Azahara ha realizado la llamada GRAN RECOGIDA DE ALIMENTOS en 175 establecimientos de Córdoba y provincia con la colaboración de más de 3.000 voluntarios coordinados por el área de captación del Banco.
Esta campaña es muy importante en estas fechas próximas a la Navidad ya que permite suplementar la entrega mensual de alimentos a las familias necesitadas en días tan señalados.
La solidaridad de los cordobeses es patente, tanto a la hora de donar los alimentos como a la de prestar su esfuerzo y su tiempo y esto queda reflejado en el resultado de la campaña: la cantidad recogida de alimentos ha superado las previsiones más optimistas que se habían hecho.
Por todo esto, quienes a diario trabajamos en el Banco de Alimentos queremos dar las GRACIAS a cuántos, procedentes de las distintas instituciones, como centros de mayores, centros educativos, centros benéficos, distintas agrupaciones y personas particulares, han participado en la “Gran Recogida”. Gracias igualmente a los comercios donde se ha realizado la captación; a los voluntarios que cubrieron todos los establecimientos y, cómo no, a los cordobeses, que con sus donaciones han acreditado, una vez más, su espíritu solidario a la hora de ayudar a quien lo necesita.
Gracias también a los medios de comunicación por su despliegue informativo que tanto ha ayudado al éxito de la Campaña. Gracias, en fin, a las instituciones y a todos los que con su ayuda y generosidad hacen posible esta realidad que es al Banco de Alimentos Medina Azahara.
A todos, de corazón, MUCHAS GRACIAS.
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Apartar el miedo http://cordobabuenasnoticias.com/2015/12/04/apartar-el-miedo/ http://cordobabuenasnoticias.com/2015/12/04/apartar-el-miedo/#comments Fri, 04 Dec 2015 07:00:05 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=38607 «Cuando el arquero dispara gratuitamente tiene con él toda su habilidad».

«Cuando el arquero dispara gratuitamente tiene con él toda su habilidad».

José Gómez Barbadillo. Existe un antiguo proverbio oriental que dice… «Cuando el arquero dispara gratuitamente tiene con él toda su habilidad». No continua el proverbio, pero se puede intuir que continúa afirmando que cuando dispara con la presión de querer ganar un premio, ya ha perdido parte de su habilidad. Esto es algo que debería sonarnos muy cercano ya que la presión por conseguir un resultado determinado paradójicamente nos suele alejar del mismo.

Por eso el arquero que dispara gratuitamente tiene con él toda su habilidad. Por eso el pintor que pinta ilusionado es capaz de conseguir grandes obras. Por eso el guitarrista que toca sin público es capaz de disfrutar plenamente con su música. La ausencia de todo miedo permite desarrollar plenamente la habilidad que llevamos dentro de nosotros. En mi profesión lo he visto continuamente. Cuando realizo una intervención con miedo a las posibles complicaciones, mi desempeño es lento, errático, defectuoso y no me quedo satisfecho nunca con el resultado final de la misma. Por el contrario cuando opero ilusionado, confiado en mi habilidad entonces disfruto de mi desempeño y finalizo la intervención con la sensación de haberme superado. Ambos extremos no son casuales. Definen a la perfección los dos estados en los que puede encontrarse el hombre… el estado de supervivencia frente a otro estado que ha recibido muchos nombres pero que tiene uno que particularmente me gusta: el estado de flujo.

El instinto de supervivencia, presente en todos los seres vivos, prepara al organismo para una respuesta de lucha o de huida ante la percepción de un peligro. El cerebro emocional radicado en el sistema límbico provoca una serie de cambios bioquímicos que preparan al cuerpo para una de estas dos respuestas. Cierto día contemplaba un documental sobre la sabana africana. Donde un rebaño de gacelas pastaba tranquilamente, la irrupción de un león, rompía abruptamente el equilibrio. Rápidamente las gacelas emprenden la huida. Y huyen justo hasta el momento en el que el león atrapa a una de ellas y comienza a devorarla. Es en ese momento, cuando cesa la amenaza, cuando el resto de las gacelas recuperan su estado previo a la activación del mecanismo de supervivencia y vuelven a la actividad de pastar. La respuesta de supervivencia desaparece en el momento en que desaparece la amenaza. Y el organismo recupera su homeostasis. Desgraciadamente el ser humano es capaz de “imaginar” amenazas es decir, anticipar, hacer presentes en el “ahora” posibilidades futuras. En estas situaciones el estado de supervivencia puede verse activado de forma casi permanentemente. Y respondemos con lucha o huida en situaciones que carecen de una amenaza real. Cuando esto ocurre, nos hemos instalado en la ansiedad. Si en vez de tratarse de una gacela estuviésemos nosotros en la sabana africana seguramente nunca dejaríamos de correr. ¡Nos inquietaría la posibilidad de que el león se hubiese quedado con hambre!

En este estado de supervivencia, cuando es necesario defenderse de una amenaza mediante el recurso a la lucha o la huida, es imposible la creatividad. La sensación de amenaza canaliza toda la energía del organismo para hacer frente a dicha amenaza. La creatividad pertenece a otro estado natural… El estado de flujo. Es en el estado de flujo donde el hombre encuentra la inspiración para dar lugar a grandes obras. Es un estado descrito a menudo por deportistas de elite y artistas como un momento en que uno se distancia de sus manos y empieza a contemplarse actuando desde fuera. Como si su cuerpo estuviera animado por una energía invisible que le impide parar. Un estado donde la conciencia se separa de la actividad y esta fluye por si sola a través del cuerpo. Es en ese estado de flujo donde el arquero tiene toda su habilidad. Es en el estado de supervivencia donde la pierde.

 El «flujo» es un estado de olvido de uno mismo, el opuesto de la reflexión y la preocupación, un estado en el que la persona, en lugar de perderse en el desasosiego, se encuentra tan absorta en la tarea que está llevando a cabo, que desaparece toda conciencia de sí mismo y abandona hasta las más pequeñas preocupaciones de la vida cotidiana (salud, dinero e incluso hasta el hecho de hacerlo bien). Dicho de otro modo, los momentos de «flujo» son momentos en los que el ego se halla completamente ausente. Paradójicamente, sin embargo, las personas que se hallan en este estado exhiben un control extraordinario sobre lo que están haciendo y sus respuestas se ajustan perfectamente a las exigencias cambiantes de la tarea. Y aunque el rendimiento de quienes se hallan en este estado es extraordinario, en tales momentos la persona está completamente despreocupada de lo que hace y su única motivación descansa en el mero gusto de hacerlo.

Daniel Goleman, en su libro “Inteligencia Emocional” describe así el estado de flujo en palabras de un famoso compositor: «Usted se encuentra en un estado extático en el “que se siente como si casi no existiera. Así es como lo he experimentado yo en numerosas ocasiones. En esos casos, mis manos parecen vacías de mi y yo no tengo nada que ver con lo que ocurre sino que simplemente contemplo maravillado y respetuoso todo lo que sucede. Y eso es algo que fluye por sí mismo.»”

Una vez experimenté algo así en mi vida. Cuando preparaba mi examen MIR (Médico Interno Residente).  Fue una época preciosa. Me retiré a mi casa de Villa del Río donde llevaba una vida casi monacal. Me levantaba temprano y emprendía el plan de estudios que me había propuesto. Mis paradas diarias se limitaban a lo justo: comer, charlaba un rato con las personas que trabajaban en la farmacia de mi padre más que nada por mantener una cierta actividad social y por las noches antes de cenar me daba un baño en la piscina. Luego me acostaba. Todo el tiempo restante lo dedicaba a estudiar. Era capaz de estudiar 14 horas diarias y cada día me levantaba más entusiasmado pensando en cumplir el reto que me había propuesto para ese día. Las horas pasaban casi sin darme cuenta y apenas sentía cansancio. A medida que avanzaba me sentía más entusiasmado y llegaba un momento que era incapaz de parar. Esos momentos en la piscina, de noche, a oscuras, solo, han quedado en mis recuerdos como momentos de gran plenitud. Estudiar en esas circunstancias no era en absoluto una tarea cansada y aburrida. Mi actividad era incesante y casi que me observaba desde fuera asombrado de la capacidad y la ilusión desplegada. En este momento soy capaz de reconocer que en esos días fui capaz de fluir plena y libremente.

En esta sociedad, en este momento de la historia, vivimos casi permanentemente en un estado de supervivencia. Percibimos amenazas en todas las áreas de nuestra vida. Las enormes presiones derivadas de la sociedad, la empresa, la familia, la educación,… han creado en nuestras mentes creencias tan arraigadas que nos llenan de miedos. Miedo a perder el trabajo, miedo a ser abandonado, miedo a no ser querido, miedo a no triunfar, miedo a padecer problemas económicos, miedo a los problemas de salud… pero en el fondo de todos estos miedos uno siempre se encuentra con el miedo central que rige nuestra existencia que no es otro que el miedo a no ser capaz, a no valer, y consecuentemente a no ser querido. Buscamos la aprobación, la aceptación de los demás demostrando que somos valiosos. Y eso nos lleva a un estado permanente de hacer. Y si no sabemos o no podemos, no importa. Lo que cuenta es que no se note. Invertimos una cantidad enorme de energía en hacer para ser valorados, aceptados, queridos. Pero confundimos lo que hacemos con lo que somos.

Ante esta realidad es necesario emprender un proceso de cambio. Un proceso de crecimiento personal. En realidad lo más importante en ese proceso, ese caminar hacia las propias metas y sueños, es el progreso personal cuando nos enfrentamos a los numerosos retos del camino y a nuestros propios miedos. Es necesario aceptar plenamente los retos que la vida nos presenta. ¡Cambia la perspectiva! La vida no es sufrimiento. La vida es crecimiento. Y uno crece cuando se enfrenta a sus miedos. Detrás de esa lucha está la posibilidad de construir una vida más plena. En definitiva de reivindicar el lugar en que nos corresponde vivir la mayor parte del tiempo que es el estado de flujo.

Este mundo es dual. Podemos tomar nuestras decisiones desde el amor o desde el miedo. Si tomamos nuestras decisiones desde el amor, tratamos de acercarnos a aquello que queremos. Si tomamos nuestras decisiones desde el miedo, tratamos de alejarnos de aquello que no queremos. Amor o miedo. Flujo vs supervivencia. ¿En que estado queremos vivir?

El dicho oriental sobre el arquero nos sugiere que cuando nos apegamos a la necesidad de ganar (y por tanto a la posibilidad de perder), nuestra capacidad de dar lo mejor de nosotros mismos deja paso a la ansiedad por lograr (o el miedo de no lograr) el triunfo.

Ambición y miedo. Son las dos caras de la misma moneda por cuanto maniatan nuestra mente, nos mantienen en estado de supervivencia, apartan del goce nuestro desempeño y nos llevan a errar en nuestras acciones alejándonos del lugar en el que por nuestra capacidad y mérito deberíamos situarnos. La paradoja de la vida es que si fuésemos capaces de vencer los miedos imaginarios, toda la energía que quedaría libre nos permitiría fluir. Y en ese estado de flujo probablemente conseguiríamos todo aquello que se nos escapa mientras nos vemos inmersos en un estado de supervivencia continuo.

Una vieja canción swahili, la canción del guerrero, proclama… “El sentido de la vida está en la lucha. La victoria o la derrota están en manos de los Dioses. Así pues, celebremos la lucha”. Una vez más: hay que aceptar que los resultados no nos corresponden. Los resultados, situados en el ámbito de lo futuro, son algo que no existe. Lo único que existe es el presente. Lo que está en nuestras manos hacer. Eso es lo único que tenemos. Y lo haremos todo mucho mejor, y los resultados llegarán, tal y como llegó el resultado de mi examen MIR,  si somos capaces de fluir en lugar de defendernos.

 Por lo tanto… ¡celebremos la lucha!

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El puente de la vida: Seul http://cordobabuenasnoticias.com/2015/10/06/el-puente-de-la-vida-seul/ http://cordobabuenasnoticias.com/2015/10/06/el-puente-de-la-vida-seul/#comments Tue, 06 Oct 2015 09:46:14 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=36648 Puente de Seul. / Foto: http://www.creatividadalaparrilla.es/2013/05/13/samsung-y-cheil-crean-el-puente-de-la-vida/

Puente de Seul. / Foto: http://www.creatividadalaparrilla.es/2013/05/13/samsung-y-cheil-crean-el-puente-de-la-vida/

María Jesús Horcas. Hoy os traigo un artículo de otra web que quiero compartir con vosotros, de cómo la tecnología puede ayudar a salvar vidas.

Uno de los puentes de Seúl presentaba un gran problema de suicidios. Tras estudiar la situación, instalaron unos detectores en los pretiles para que cuando alguien se acercara emitiera luces o mensajes de apoyo para que se redujera la probabilidad de suicidio.

Fue un gran acierto porque se ha reducido en un 77% los “éxitos” de suicidio.

Mis agradecimientos a www.smartcities.es por su publicación y al Grupo de Urbanismo de la Universidad de Caminos de Ciudad Real por compartirlo. Espero que os guste tanto como a mí, y recordad, siempre hay un motivo por el que luchar y seguir adelante:

“Corea del Sur es el país con mayor índice de suicidios del mundo, y muchos de ellos acontecían en un puente llamado Mapo sobre el río Han, en Seúl, donde más de mil personas se quitaron la vida desde su construcción. Tanto es así que la construcción se ganó el nombre de “puente de los suicidios”.
Conscientes de ello, la agencia Cheir Worldwire y Samsung Life Insurance decidieron modificarlo para evitar los suicidios y así resultó esta nueva construcción, a la que llamaron “Puente de la Vida”.
No es que esté dotado de duras medidas de seguridad, por el contrario, lo que transmite es buen humor y positividad con mensajes y fotografías alegres y luces LED que se iluminan cuando hay una persona cerca.
La idea resultó muy efectiva, pues la tasa de suicidios se redujo desde su modificación en un 77%”

Fuente: Soy Chile. 

Escultura en el Puente de la Vida / Foto: http://www.creatividadalaparrilla.es/2013/05/13/samsung-y-cheil-crean-el-puente-de-la-vida/

Escultura en el Puente de la Vida / Foto: http://www.creatividadalaparrilla.es/2013/05/13/samsung-y-cheil-crean-el-puente-de-la-vida/

“Su tasa de suicidios asusta. Corea del Sur no está por la labor de seguir a la cabeza en un ranking de ese tipo. Tampoco quiere que algunos de los símbolos de sus ciudades sean conocidos por el elevado número de personas que los eligen para quitarse de en medio. Es el caso de Mapo, el hasta ahora conocido como ‘puente de los suicidios’ de Seúl que pretende dejar de serlo.

En los últimos cinco años, 108 personas han acudido allí con el propósito de quitarse la vida, según cuenta Creativity-Online.com, que achaca tanto a su fácil acceso para los peatones como su proximidad al distrito financiero como dos de las razones que explican que Mapo sea el lugar predilecto de los suicidas de la capital coreana.
El puente quiere librarse de su sambenito y para ello cuenta con la colaboración de Samsung Life Insurance y de su agencia Cheil Worldwide. Ambas compañías han cubierto el puente con imágenes de gente sonriente y mensajes positivos con el propósito de que la infraestructura se convierta a partir de ahora en el puente del optimismo.
Además, Mapo cuenta ahora con una estatua denominada ‘Just once again’ que recoge la escena en la que un anciano consuela a otro sentado a su lado, y con sensores que provocan que el puente se ilumine al paso de los peatones y hasta les salude con chistes o mensajes del tipo ‘Lo mejor está por llegar’ o ‘Vuelve de nuevo a por un poco de aire fresco’.”

Fuente: Yorokobu.

 

 

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Un mediador por el bien de los dos http://cordobabuenasnoticias.com/2015/09/24/un-mediador-por-el-bien-de-los-dos/ http://cordobabuenasnoticias.com/2015/09/24/un-mediador-por-el-bien-de-los-dos/#comments Thu, 24 Sep 2015 06:00:26 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=36098 Pareja en desacuerdo

Pareja en desacuerdo

Toñi Martínez. Así se encontraban Fernando y Almudena, socios de una empresa dedicada a la consultoría. La solución al problema que les traía de cabeza no llegaba; no alcanzaban a definirla tras varias conversaciones, unidas a discusiones, sobre el asunto que debían resolver. No había ya posibilidad de que continuaran dialogando; el día de antes se habían marchado de la empresa sin intención de volverse a reunir debido al tono elevado que emplearon en la reunión cuyo objetivo era aportar la solución definitiva y rápida que su empresa necesitaba. “No hay quien llegue a un acuerdo contigo, todo te parece mal”, reprochó Fernando a su socia. Almudena, con los ojos encendidos, levantándose de la silla con rapidez y arrugando los labios le contestó: “Ni contigo. No estoy dispuesta a malgastar más mi tiempo escuchando tus propuestas sin sentido”.

Los dos se marcharon por separado de la oficina insatisfechos y emocionalmente afectados. Necesitaban que el proceso de comunicación se volviera a restablecer entre ellos; se estaban jugando su empresa y su amistad. Fernando, a la mañana siguiente, temiendo que Almudena no le cogiese el teléfono, le mandó un mensaje bien intencionado a su móvil. Escribió: “Buenos días, Almudena. Te propongo una solución para continuar nuestro diálogo e intentar, una vez más, llegar a un pacto por el bien de los dos y de nuestra empresa: acudir a un mediador. Nos puede ayudar. Espero tu respuesta. Gracias”.

La comunicación es la clave para resolver cualquier conflictoLa comunicación es la clave para resolver cualquier conflicto.

La comunicación es la clave para resolver cualquier conflictoLa comunicación es la clave para resolver cualquier conflicto.

-Fernando, buenos días. He creído conveniente llamarte. Me parece excelente la idea de recurrir a un mediador. ¿Lo gestionas tú que tienes varios contactos especialistas en este tema?

– Ahora mismo, Almudena. Te llamo en cuanto sepa el día, la hora y el lugar donde nos podemos reunir con una mediadora de la que me han hablado varias personas y dicen que inspira confianza y serenidad. Es buena profesional y confío en que nos va a ayudar. Gracias por llamar. Hasta luego.

Sólo pasaron dos días hasta que se reunieron los tres, las partes en conflicto y la mediadora, en un lugar donde el ambiente era agradable para los enfrentados y, como no podía ser de otra manera, la confidencialidad, la neutralidad y la privacidad por parte de la mediadora y del lugar estaban garantizados. Se creaba la atmósfera idónea para comenzar el proceso de Mediación donde las solución a su problema no iba a estar impuesta por una tercera persona.

Los tres actores, respetuosos con la hora fijada, llegaron al lugar donde se iba a desarrollar el proceso, se acomodaron en una mesa redonda, empezando a hablar la mediadora. Sus palabras fueron: “Es un placer conoceros y lo primero que debo deciros como profesional en la resolución de conflictos es que me encuentro junto a vosotros para facilitar un diálogo centrado en los intereses de ambos. Vais a desvelar cuáles son vuestras preocupaciones, vuestros problemas y sois vosotros y solo vosotros los que os vais a implicar en la búsqueda de una solución satisfactoria para ambos. Voy a exigiros respeto en todo momento, sin insultos, sin descalificaciones personales ni reproches. ¿Aceptáis bajo estas condiciones comenzar con el proceso de Mediación? Los dos dijeron “sí” inmediatamente, casi de forma autómata. La mediadora pensó: “qué buen comienzo; nada mejor para una buena mediación que la buena predisposición de los enfrentados. Esto pinta bien”.

El escenario que a continuación se produjo bien se podría describir así: tanto Almudena como Fernando tuvieron las mismas oportunidades para algo completamente necesario en la vida de las personas: oxigenar sus sentimientos siendo escuchados atentamente por la mediadora (escucha activa y empática). Se produjeron momentos de tensión, parecidos a los avisos que da un volcán cuando está a punto de arrojar por la boca la tierra envuelta en llamas. Ahí estuvo la mediadora, que mediante la puesta en práctica de algunas técnicas y habilidades de Mediación (gestión de la ira y las emociones fuertes, equilibrio del poder, realización de preguntas, evitar el estancamiento, etc.) pudo conducir el proceso porque supo detectar a tiempo los indicadores de tensión (ayudada del lenguaje no verbal de las partes) y evitó, así, que la lava saliera por el cráter. La mediadora es la que controla el proceso de Mediación, pero no el contenido de la solución. Además, es la responsable de que el acuerdo alcanzado por las partes sea de máxima calidad. No es responsable de que las partes lleguen a un acuerdo, que es distinto. Recordemos que la mediadora es neutral, no favorece a ninguna de las partes ni tiene interés por el acuerdo que se produzca.

La mediación puede ayudar a encontrar soluciones

La mediación puede ayudar a encontrar soluciones

Fernando, Almudena y la mediadora sólo tuvieron que reunirse dos días para llegar al desenlace y final del proceso de Mediación. ¿Cuál fue? Llegaron a un acuerdo altamente satisfactorio para los dos. Almudena y Fernando, los dos, ganaron. Se sentían agradecidos puesto que percibían el acuerdo como justo para los dos. Además, les costó muy barato contratar a la mediadora si lo comparamos con lo que les hubiera supuesto iniciar un proceso judicial. También tuvieron una solución definitiva en muy poco tiempo, fue rápida. No quiero imaginar el tiempo que esto les hubiera llevado si hubieran recurrido a la justicia.

Esto les evitó sufrimiento. Los dos se apreciaban mucho desde hacía tiempo como para merecerse tal pedrada. Gracias a la mediadora evitaron “llevar tiritas en el corazón”. Una reunión que se preveía tensa, se convirtió en un lugar donde también hubo espacio para el humor. “Estos que se están poniendo bordes, les voy a contar una anécdota graciosa y verás tú que pronto se ríen y se les va el mal rollo de la cabeza”. Esto pensaba y hacía la mediadora para eliminar tensión. Los tres acababan sonriendo al final de la historieta y el estado de ánimo se calmaba.

Como veis, las ventajas que supone una Mediación son múltiples y se pueden aplicar en diferentes ámbitos de la vida y de la sociedad: desde el profesional, personal, hasta el familiar, pasando por el nivel internacional, la mediación intercultural, etc., etc.

Un apunte como mediadora: mejor un acuerdo pactado en un lugar agradable y acogedor que no una sentencia impuesta en un edificio frío e impersonal.

Deseo dedicar este relato sobre lo que representa e implica el proceso de Mediación, como alternativa a la resolución de conflictos de manera extrajudicial, a un gran profesional de la Oratoria y excelente comunicador: Fran Carrillo, Director de La Fábrica de Discursos y autor de “Tus gestos te delatan”. Fran, para ti por ser destacado en tu trabajo, por tus enseñanzas siempre deseadas y porque hay algo en ti que supera estas grandes alturas: tu bonhomía.

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La incomunicación de la comunicación actual http://cordobabuenasnoticias.com/2015/09/14/la-incomunicacion-de-la-comunicacion-actual/ http://cordobabuenasnoticias.com/2015/09/14/la-incomunicacion-de-la-comunicacion-actual/#comments Mon, 14 Sep 2015 10:06:09 +0000 http://cordobabuenasnoticias.com/?p=35790 Teléfono móvil

Teléfono móvil

Pedro Jesús Martínez. Cada día que pasa veo más claro lo grave que es el problema de dependencia e inseguridad que los teléfonos móviles nos están creando.

El otro día, mientras caminaba por una ciudad que conozco, pero que no es la mía, me quedé sin batería. De repente, un sentimiento de incomunicación con el mundo, de inseguridad y casi de desprotección se apoderó de mí por unos segundos. Tenía que coger un bus para volver a casa y sin batería, ni siquiera podía comprobar qué hora era, y es que desde que todos tenemos móvil, casi nadie lleva reloj. Tardé poco en volver a la auténtica realidad mientras pensaba algo como: “has crecido sin móvil, has estado horas sin tener la posibilidad de estar en contacto con todo el mundo y no has muerto por ello”.

El verdadero problema de esta dependencia no es la propia dependencia en sí, sino la deshumanización, el encierro voluntario que adoptamos al pensar: “la única gente con la que puedo hablar es la que está en mi agenda de teléfono”. El otro día oía a un chico de quince años decir que su madre, al castigarle sin móvil, le había castigado sin salir porque ya no podía quedar con sus amigos. ¿En serio? Cuando yo tenía diez años cogía la bici para ir a casa de mis amigos, solía llamar a la puerta y preguntar por ellos y, si no estaban, iba a buscarlos a donde fuese o volvía más tarde a sus casas. ¿En qué momento eso se convirtió en un imposible, en una idea disparatada para nuestros jóvenes?

No necesitamos el móvil para encontrar a nuestros amigos, ni para desenvolvernos en una ciudad, conocida o no, en la que nos encontramos. Nunca debemos olvidar que el móvil sólo nos ofrece una mera imitación, una adaptación digital de algo tan real, antiguo e imprescindible como es una conversación. No debemos olvidar que siempre podemos preguntar lo que necesitemos usando no teclas o pantallas táctiles, sino nuestra voz y nuestra humanidad, nuestra educación y nuestra habilidad para mantener lo que nos ha convertido en seres sociales: la capacidad de relacionarnos como personas, no como nombres intangibles dentro de una pantalla.

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