Alba del Pino, una cordobesa en Trujillo

Esta joven estudiante de Historia ha conseguido encontrar al otro lado del Atlántico calor humano, naturalezas exóticas y un sinfín de experiencias.

Desde muy pequeña, Alba ha pensado que Perú era uno de los destinos más exóticos de Latinoamérica.
Desde muy pequeña, Alba ha pensado que Perú era uno de los destinos más exóticos de Latinoamérica.

María Morales. Gracias a una beca universitaria Alba del Pino, una joven de Lucena (Córdoba) que estudia Historia en la Universidad de Granada, está disfrutando de la cultura indígena de Trujillo (Perú). Esta amante de la naturaleza decidió hace unos meses embarcarse en una aventura a un país con una cultura y a un día a día opuesto al que vive en España. Al otro lado del Atlántico, Alba ha encontrado calor humano, naturalezas exóticas y un sinfín de experiencias. Esta oportunidad que está viviendo le está ayudando a conocerse mejor a sí misma y a sorprenderse de lo generosas que puede llegar a ser las personas sin ni siquiera conocerse.

¿De dónde surgió la idea de irte a estudiar fuera?

La idea surgió hace varios años, cuando mi hermana viajó con una beca universitaria a Brasil. A raíz de su experiencia comprendí que podría ser algo muy enriquecedor también para mí. Desde el principio sabía que quería ir a un país donde hubiese una cultura totalmente diferente a la mía. Ya que puedo disfrutar de una oportunidad así, sería imperdonable no haberla aprovechado.

¿Por qué elegiste este destino?

Elegí Perú por muchas cosas. Desde que era muy pequeña he pensado que Perú es uno de los destinos más exóticos de Latinoamérica. Como estudiante de historia, para mí es importante conocer las tradiciones y la cultura de un país. En ese aspecto, Perú me parecía bastante atractivo e interesante. Pensé que podría conocer de primera mano una parte de la historia que no me habían contado, otras versiones, otras perspectivas… Además me interesaba mucho conocer más sobre las tradiciones prehispánicas de los pueblos andinos, su religión, su cosmovisión, su música o sus alimentos. Adoro la naturaleza y creo que no había lugar mejor para adentrarme que en sus inmensas cordilleras y su vasta selva.

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En su tiempo libre intenta viajar por todo el país, no quiere irse sin haber visto “los tres mundos diferentes” que ofrece Perú.

¿Cuánto tiempo llevas fuera y cuánto piensas quedarte?

Llevo en Perú más de tres meses y tengo pensado quedarme al menos un par más. Mi idea es viajar un poco más por tierras peruanas y visitar la zona de selva, ya que dicen que Perú tiene tres zonas que son como “mundos diferentes” (la costa, la sierra y la selva).  Así que disfrutaré viajando cuando acabe el período académico.

¿Te fue difícil encontrar vivienda?

No fue tan difícil como creía. Al principio, mi compañera y yo nos aventuramos a hacer “couchsurfing” (sistema de intercambio de alojamientos). Me puse en contacto con gente local de Trujillo –la ciudad donde vivo– para pedirles ayuda con el tema del alojamiento. Tuve mucha suerte y encontré a una persona maravillosa que nos ofreció alojarnos en su casa hasta que encontráramos un piso. Desde allí nos fue más fácil buscar alojamiento, aunque nos llevó unos cuatro días y tuvimos que llamar edificio por edificio. Al final encontramos nuestro piso actual a través de un periódico local, pero tuvimos mucha suerte. Los dueños son una familia maravillosa y muy atenta, lo cual se agradece bastante.

¿Qué haces en tu tiempo libre?

En mi tiempo libre suelo viajar, siempre dependiendo del tiempo que tengamos, porque aquí las distancias son enormes. Intento ir a eventos que se hacen en Trujillo como conciertos, festivales, teatros, talleres, etc. Al final uno siempre encuentra algo que hacer, y si no siempre podemos pasear por la playa o los pueblos de montaña que queden más cerca. Aunque, como es de esperar, también invierto parte de mi tiempo libre en ponerme en contacto con mi familia y amigos, sobre todo a través de las redes sociales.

 

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Desde el comienzo de esta experiencia ha conocido a gente maravillosa, que le han ayudado sin apenas conocerse.

¿Qué es lo que más te gusta del país en el que estás viviendo actualmente?

Lo que más me ha gustado por ahora ha sido la gente. Tanto la autóctona, como los viajeros con los que me he encontrado. Las personas aquí son especialmente amables y educadas. Sobre todo he encontrado mucha calidez, ¡gente buena! Tan buena que nos sigue asombrando cada día. Esa es una de las mejores cosas que me llevo. Igualmente me ha encantado la riqueza de alimentos que hay. Y cómo no, adoro los paisajes de película, la vegetación, el clima y, en especial, las montañas tan enormes y cercanas a la vez.

¿Cómo te ha tratado la gente en el lugar dónde vives?

Desde que pisé Perú he sido bien acogida por los peruanos, algunos de ellos buenos amigos. Se han preocupado por mi bienestar aquí y me han ofrecido todo, sin apenas conocerme. Eso es algo que realmente me ha llegado al corazón. Siempre con una sonrisa y dispuestos a ayudar, dentro de sus posibilidades y a veces incluso más allá. No sé si será la suerte o es lo normal, pero me siento afortunada de haberme encontrado con gente así. Me han hecho sentir como en casa a tantos miles de kilómetros.

 Las expectativas que tenías al llegar al país donde estás, ¿las has superado o se han quedado en un intento?

Tenía bastantes expectativas y, como es normal, no se han cumplido todas (de momento). Pero por otra parte podría decir que me he sorprendido. Creía que este país tenía todo lo que podía ofrecerme por sí mismo, pero ha sido más de lo que pensaba. Como, por ejemplo, el hecho de haber conocido a personas en el momento adecuado y en el lugar exacto para hacer que esta experiencia sea tan mágica y enriquecedora. Estoy aprendiendo mucho sobre mí misma, más de lo que cría que podía hacerlo. Es el mejor regalo que podía ofrecerme mi paso por Perú.

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De España echa de menos tapear con sus amigos en las terrazas de los bares y le da mucha importancia a la falta de medios para reciclar que hay en Perú .

¿Encuentras un fuerte choque de cultura entre el país dónde vives actualmente y Córdoba?

Lo único que encuentro similar entre Perú y Córdoba podría ser el carácter cálido y festivo de la gente. Pero esta cultura es diferente, bebe de otras aguas y su historia es muy distinta. El caótico día a día en estas calles dista mucho del “orden” que conocemos en Europa. Aquí el ambiente es distinto, no encontramos tantos lugares de ocio ni la gente acostumbra a hacer vida en la calle, son muy familiares. Creo que es imposible comparar este país con ninguna otra ciudad europea. Son pueblos con una percepción diferente de lo que es la vida.

 ¿Qué es lo que más echas de menos de Córdoba, a parte de tu familia y amigos?

Sin duda creo que lo que más echo de menos es salir de tapas, tomar buen vino y queso. Aunque suene algo muy simple, la idea de encontrar bares a cualquier hora y disfrutar de la calle es una de las cosas en las que más recuerdo cuando me pienso en mi tierra. También echo de menos la tranquilidad de las calles (aquí ya me voy acostumbrando a los ruidos y bocinas de los coches, pero no es precisamente lo más agradable). Otra cosa que echo de menos, por raro que pueda parecer, es poder reciclar. Aquí apenas hay oportunidad y es estremecedor ver la cantidad de residuos plásticos que se pueden llegar a generar en un día y que no sabe uno a dónde irán a parar.

One Response to "Alba del Pino, una cordobesa en Trujillo"

  1. JCésar   26 noviembre 2016 at 5:30 am

    Lo mejor de nosotros, es que el visitante se lleve grandes experiencias y atenciones de nuestro país. La calidad de personas, la sencillez, es lo que nos caracteriza a nivel mundial. Siempre deseamos que ustedes sean parte de nosotros, gracias por la confianza Alba y Laura. Hasta una nueva oportunidad amigos.

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