La influencia gongoriana en la obra de José Ángel Valente

Hoy, Cátedra Góngora recibe, a las 19.30h. en Casa Góngora (calle Cabezas, 3) a Manuel González-Mohíno y a Margarita García Candeira para explorar la influencia de Góngora en la obra del poeta, ensayista, crítico y traductor José Ángel Valente.

Invitación para la exposición.
Invitación para la exposición.

Redacción. 

González-Mohíno, quien conoció en persona a José Ángel Valente y atesora gran parte de su legado, hará, bajo el título Imágenes de relámpago en la piedra, una introducción sobre su figura antes de mostrar un valioso, y no muy conocido, documento audiovisual donde se puede ver al poeta recitando sus propios poemas.

Por su parte, Margarita García Candeira, profesora de filología en la Universidad de Huelva, ofrecerá una conferencia titulada “Material errancia: huellas de Góngora en la trayectoria de José Ángel Valente”. La profesora García Candeira, autora de ensayos sobre la presencia de Góngora en el pensamiento de José Ángel Valente, ahondará en las claves de la lectura que hace el poeta gallego de la obra gongorina. Según esta teórica de la literatura, una de los aspectos más relevantes de esa lectura se caracteriza por “una disociación entre la obra y la persona, entre la escritura y la biografía del escritor barroco”.

Los estudios de García Candeira ponen de manifiesto que “Valente considera la poesía gongorina abigarrada y rígida, y no duda en considerar a Góngora como el autor más conservador y tradicionalista de nuestra historia literaria”, pero, al mismo tiempo, admira a la persona y “muestra respeto e interés por un personaje al que dota de una heterodoxia esquiva (por su posible ascendencia conversa y por su vejez pobre y marginada del poder) y una altura intelectual, pero sobre todo moral y ética, que lo elevan por encima de una España pacata, cerrada y excluyente”. Y es ahí donde los dos poetas se aproximan, ya que, como señala García Candeira “Valente construye una imagen de Góngora como exiliado interior que parece remitir a su intento de establecer un paralelo con su propia situación personal (de desengaño y de retiro) e histórica (respecto a una España caracterizada por la cerrazón opresora)”. “Si para Valente la ética del ocultamiento era también una estética”, añade Candeira, “en ese punto pueden converger, tangencialmente, y con muchos matices, los versos de Valente y Góngora”.

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.