Acuden a la visita del profesor Premio Nobel Jean-Marie Lehn a la Universidad de Córdoba

Al premio Nobel en Química de 1987 Jean-Marie Lehn le apasiona Córdoba y lo mejor es que el sentimiento ha parecido mutuo, a juzgar por la cantidad de asistentes a su conferencia en el Aula Magna del Campus de Rabanales.

Jean-Marie-LehnRedacción. Al profesor Jean-Marie Lehn le parece un privilegio pasear por Córdoba, “lugar de encuentro de culturas y saberes”, según sus propias palabras, y pide ser fotografiado con la reproducción de un busto de Averroes, el sabio andalusí. Habla de Maimónides y pregunta por la Córdoba medieval, donde los científicos andalusíes marcaban el paso de la ciencia universal. Al premio Nobel en Química de 1987 Jean-Marie Lehnle apasiona Córdoba y se le nota. Lo mejor es que el sentimiento ha parecido mutuo, a juzgar por la cantidad de asistentes a su conferencia en el Aula Magna del Campus de Rabanales.

Invitado por el Instituto Universitario de Investigación en Química Fina y Nanoquímica, el profesor Lehn ha hablado sobre el origen químico de la vida, sobre el paso de la materia a la biología, en definitiva, sobre el origen de los tiempos. La química supramolecular en la que Lehn ha centrado buena parte de sus investigaciones trata de la interacción molecular y tiene una clara inspiración biológica, por lo que no resulta extraño escuchar al profesor defender la interdisciplinaridad del conocimiento y abogar por la universalidad de la ciencia, abogando por la supresión de fronteras en la investigación científica.

Así lo ha hecho en las conversaciones mantenidas con periodistas e investigadores antes de su conferencia. Con los primeros se ha reunido en el Rectorado, donde ha sido recibido por la vicerrectora de Investigación, María Teresa Roldán Arjona, la secretaria general, Carmen Balbuena, y el vicerrector de Coordinación Institucional e Infraestructuras, Antonio Cubero, y ha firmado en el Libro de Honor de la Universidad de Córdoba, en el que ha dejado un dibujo de la molécula de helicato, que él mismo sintetizó hace décadas. Con los segundos se reunió en la sala de juntas de la Facultad de Ciencias, donde definió la vida como “un sistema equilibrado que crece y se reproduce”.

Ya en la abarrotada aula magna del aulario Averroes, Lehn explicó en una conferencia dirigida a la comunidad universitaria cordobesa cómo la “química es el puente entre la física, que supone el conocimiento de las leyes del universo, y la biología, que es el conocimiento de las leyes de la vida”. El catedrático francés indicó que el paso de la materia a la vida es un camino por que las estaciones intermedias eran la condensación, la complejidad de la propia materia, la vida y la vida inteligente, y cuya meta es ignota. En este tránsito, la química es la estructura y transformación de lo no viviente a algo que ya crece, se replica y muere.

Premio Nobel

Jean-Marie Lehn (Rosheim, Francia, 1939) obtuvo el Premio Nobel en Química en 1987 junto a Donald J. Cram y Charles J. Pedersen “por el desarrollo y utilización de moléculas de interacción de alta selectividad”, según consideró la Academia Sueca. Tenía 48 años cuando recibió el prestigioso galardón. Actualmente pertenece al Institut de Science et d’IngénierieSupramoléculaires (ISIS) de la Universidad de Estrasburgo y el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en francés).

Al inicio de su carrera investigadora, en 1963, formó parte del laboratorio de Robert Burns Woodward (premio Nobel en Química en 1965), donde formó parte de la síntesis total de la vitamina B12, en la Universidad de Harvard (Estados Unidos). Tras su regreso a Estrasburgo al año siguiente (donde previamente había obtenido el doctorado en su universidad), trabajó en el área de la química orgánica, disciplina en la combinó también conocimientos adquiridos en teoría cuántica y métodos físicos. Sus trabajos le llevaron, entre otros méritos,a ampliar el conocimiento de los procesos que ocurren en el sistema nervioso y a sintetizar una molécula que era capaz de combinarse con un neurotransmisor y, de este modo, modular algunas señales del sistema nervioso. En su paso por el Colegio de Francia, desde 1979,pudo desarrollar nuevas líneas de investigación en el campo de la química supramolecular. En su trabajo científico ha firmado cerca de 400 publicaciones y revisiones. Unos 150 colaboradores han trabajado con él a lo largo de 20 años de carrera científica.

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