El Tao Yin, un primer paso para empezar a cambiar tu vida

La fusión de la medicina tradicional china, la acupuntura y la fisioterapia se puede convertir en una manera de acabar tanto con los dolores físicos como con la falta de fuerza de voluntad para retomar las riendas de nuestro futuro. De ello nos habla Daniel García Pérez-Juana, responable de la Asociación Española de Tao Yin.

Tao Yin.
Tao Yin.
Redacción. En el corazón de Madrid, muy cerca del Museo del Prado, se encuentra la sede de la Asociación Española de Tao Yin, una entidad que gestionan Daniel García Pérez-Juana y Ángel García, dos hombres que en 2007 decidieron comenzar una nueva andadura con un claro objetivo: ayudar a otras personas a alcanzar el bienestar y cambiar de vida.

Quizá Daniel sea el alma de esta iniciativa, un enfermero madrileño miembro de la Sociedad Española de Salud y Medicina Integrativa, con formación además en terapias manuales, Fisioterapia, un Máster de Neurocontrol Motor, y que ahora se está doctorando con una tesis sobre el dolor cervical y propiocepción. Desde muy joven se interesó por las Artes Marciales y luego se fue metiendo poco a poco en la acupuntura y medicina tradicional china, dos disciplinas que, a su criterio, aportan un encuentro con el equilibrio personal y corporal.

Hace nueve años, Daniel lo dejó todo para poner en pie junto a Ángel, que para él es más un hermano que un socio, la Asociación Española de Tao Yin. Lo que le animó a ello, según él mismo cuenta, fue que “éramos dos personas con suficientes conocimientos como para impartir clases, con ganas de trabajar, con ganas de darle a la gente a conocer unas técnicas que son saludables y que a mí me han reportado muchos beneficios a todos los niveles. A nivel de salud mental, de serenidad, de salud física, de quitarme dolores, a nivel de encontrar un espacio donde yo me relajo y me calmo y recupero toda mi energía para luego volver a la vida”.

Nacía así esta entidad a la que las personas acuden, en primer lugar y aunque parezca algo absurdo, a respirar. Ése es el punto de partida de las clases colectivas que imparten, a precios muy económicos, en su sede de la calle Duque Fernán Núñez de Madrid. También en estas sesiones, los usuarios practican para tenerbuena postura corporal y saber moverse desde el centro a fin de encontrar una facilidad para pasar de la actividad a la relajación y de la relajación a la actividad.

En este sentido, Daniel explica que “hay muchísima gente que eso no sabe sentirse el cuerpo y tomar conciencia corporal, tener más intuición corporal y escucharse, lo que se suele decir ‘sentir las tripas’. Mucha gente vive en la cabeza, vive en el corazón, pero no sabe lo que le dice el instinto y eso es un poco el conocimiento que subyace en lo que hacemos. Ése sería uno de los beneficios”.

Pero en realidad, los efectos positivos de estas prácticas en las personas que acuden a la Asociación son muchísimo más amplios y dispares. Por ejemplo, hay a quien le desaparecen los constantes dolores lumbares que padecían, otros aprender a relajarse y a escuchar su cuerpo, a concentrarse para disfrutar de una conversación sin que su cabeza interfiera, o personas cuya calidad de vida ha mejorado porque se le han quitado los dolores o problemas de espalda que tenían. Todos estos comentarios de los pacientes suponen para Daniel una motivación para seguir adelante: “calidad de vida y menos dolor son dos de los ingredientes que nos encontramos a diario en el feedback que nos da la gente”.

En la Asociación Española de Tao Yin ofrecen, como se ha indicado, hacen clases colectivas a diario, pero también organizan actividades semanales y un taller gratuito de iniciación muchos domingos al mes, para que quienes estén interesados o tengan curiosidad puedan iniciarse y estar en contacto durante dos horas o dos horas y media con su cuerpo y su respiración, siendo conscientes de aspectos a los que normalmente no les prestan atención. Asimismo, también organizan anualmente un retiro de verano de una semana de duración en un espacio agradable donde llevan a cabo cantidad de actividades para que la gente en una semana gane en salud a pasos agigantados.

Pero no todo el mundo se atreve a probar estas terapias que combinan medicina china, acupuntura y fisioterapia. El principal miedo de los potenciales pacientes es pensar que les va a doler, aunque también subyacen otros, como si va a suponer un cambio grande, cómo van a poder adaptarse a esos cambios, o cómo van a poder digerir todo lo que se produce en una consulta de acupuntura. A este respecto, Daniel apunta que todo esto “se negocia, quiero decir, el tema es que la acupuntura a veces molesta un poco, otras veces molestas más, otras veces no molesta nada, y va en función también del arte del acupuntor, de lo que se negocia un poco con el paciente, y de sus necesidades. A veces la persona no viene por algo físico, sino por algo emocional o metabólico y hay que hacerle el estímulo con la acupuntura, pero que no le duela”.

En este sentido, el experto señala que mucha gente ha dejado de fumar gracias a la acupuntura, ha empezado o vuelto a sentirse el cuerpo y se ha planteado su forma de ser de otra manera, saliendo de sus zonas de confort para ampliar sus horizontes a todos los niveles, evitando así quedarse encasillado.

Por otro lado, cabe destacar que esta sinergia entre medicina china, acupuntura y fisioterapia ha dado origen a una nueva formación, un ‘Experto en Acupuntura’ que los miembros de la Asociación imparten en la Universidad Juan Carlos de Alcorcón de Madrid. Como pone de relieve Daniel, “estamos dando una visión más amplia, acercando al fisioterapeuta a unas patologías a las que sería más difícil acceder si no fuera por la acupuntura. Por ejemplo, la diabetes o problemas metabólicos, o problemas hormonales, por citar algunos. Y todo esto les da a los fisioterapeutas unas herramientas y la capacidad de llegar a muchas más personas con un buen hacer y un buen saber profesional”.

Finalmente, Daniel pone de relieve la necesidad de sentirse uno a gusto con su vida, para lo cual a veces es necesario hacer cambios: “creo que tenemos una oportunidad de vivir, la vida es una y se pasa volando. Mucha gente se piensa que es inmortal, que los cambios ya vendrán, pero si uno no tiene la iniciativa de hacerlos, de buscar algo nuevo, la vida pasa volando y cuando te quieres dar cuenta ya eres muy mayor. Si algo te duele, te molesta, estás incómodo con algo personal o de tu entorno, busca la forma de cambiarlo, porque solo es muy difícil que pase”.

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